Escrito por 8:19 pm Política

2023, el año en que Sánchez volvió a resucitar

por Inmaculada Sánchez*

27 diciembre 2023

Lo más significativo del balance de 2023 que hizo Pedro Sánchez tras finalizar el último Consejo de Ministros del año ha sido el hecho mismo de ser él quien comparezca en La Moncloa ante los periodistas cuando los poderes demoscópicos, mediáticos y económicos del país lo habían ‘despedido’ tras las elecciones municipales de mayo.  Una vez más, Sánchez ha sorprendido a todos y encara como presidente otros cuatro años al frente del Gobierno.

Podrá ser su legislatura más difícil, la más compleja de gestionar, la que dependa de más exigentes socios, la que precisará de mayores renuncias o “cambios de opinión”, pero será otra legislatura más como presidente del Gobierno. Pedro Sánchez no termina de agotar su mito de resiliente. A una de las primeras preguntas de los periodistas en la citada rueda de prensa de este miércoles respondía sonriente con un escueto “si, por supuesto” sobre si se veía capaz de mantenerse en el cargo los cuatro ejercicios del mandato. Como para no creerle.

Acababa de desgranar los logros que, a su juicio, ha conseguido su Ejecutivo este 2023 que termina en unos días. Y los datos maridaban con su autocomplacencia. La economía ha resistido mucho mejor de lo esperado, el empleo continua siendo la base de la recuperación y su peor pesadilla, la inflación, empieza a dar un respiro. El fin de año del 2022 pintaba muchísimo más negro y en el horizonte se divisaban unas citas con las urnas a las que el PSOE debía comparecer arrastrando la losa de una histórica espiral de subida de precios capaz de laminar a cualquier mandatario.

El 28 de mayo se confirmaban los peores augurios para los socialistas y la debacle electoral los expulsaba de la mayor parte de su poder territorial extendiendo una mullida alfombra a Núñez Feijóo para llegar a las generales con todos los sondeos anunciando su inevitable triunfo. En éstas es cuando Sánchez alimenta su leyenda: adelanta inesperadamente las elecciones convocándolas nada menos que un 23 de julio, con media España de vacaciones, y rompiendo la cintura a un PP que aún tenía que gestionar sus pactos con Vox en ayuntamientos y autonomías.

El resultado de la jugada es conocido y pese a lo ajustadísimo del margen para gobernar Sánchez se ha encomendado al recorrido de los cuatro años de mandato para que los españoles “entiendan” que el precio a pagar está justificado.

Esa parece ser la melodía que acompañará cada decisión del Gobierno o del PSOE. Esta semana, el chaparrón de críticas de la derecha por la moción de censura en el ayuntamiento de Pamplona que dará la alcaldía a EH Bildu ha intentado ser ‘contraprogramado’ desde Moncloa con otra noticia sobre la relación de socialistas y abertzales: el acuerdo para que la prohibición de los desahucios a familias vulnerables se amplíe durante todo 2024.  ¿Es, pues, asumible el coste de los pactos con Bildu para un votante de izquierdas? La respuesta de Sánchez va a ser, machaconamente, otro “sí, por supuesto”.

Los próximos doce meses llegan con sucesivas citas electorales que irán dando cuenta de si Sánchez acierta o se estrella con sus siempre arriesgadas apuestas. Las urnas gallegas, las vascas, las europeas y, muy posiblemente, también las catalanas medirán la salud del sanchismo. Por el momento, el chequeo de fin de año muestra unas constantes vitales estables y duraderas.

•         Periodista. Exdirectora de EL SIGLO (2011-2023), colaboradora y analista política en TVE, Telemadrid, 20Minutos y otros medios.

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