Escrito por 1:22 pm Casa Real

«Hijitas» frente a «padristas» en el misterioso cumpleaños de don Juan Carlos

por Pepe Abad

16 enero 2024

Sorprende que un cumpleaños normalito, el 86, y no el 85 o el 90, de Don Juan Carlos, haya generado tantas especulaciones.  Incluso por el hecho de que el emérito lo celebre en Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, puesto que ya lleva en el emirato cuatro años y medio.

Pudiera explicarse tan inexplicable sorpresa si sospechamos que hay intenciones políticas en la forma de presentar la real onomástica, como se ha podido apreciar en las anticipaciones periodísticas de la prensa en las que se insinuaba que el cumpleaños del Emérito sería sugerido por este como una especie de manifiesto de los cien. De unos cien adictos “padristas”, que le apoyarían frente a los ingratos ataques de los reyes en ejercicio, azuzados por un gobierno ilegítimo con olor de republicanismo.

Esa impresión daba el comprobar cómo los medios informativos, tanto los padristas como los hijistas, competían en resaltar de forma partidista el número y calidad de los invitados, de los que prometieron acudir y de los que finalmente asistieron. 

Esperábamos una nota oficial del palacio del desierto 

Los sufridos lectores no sabíamos a qué versión atenernos. Echábamos en falta una nota oficial de la sede juancarlista de la isla abudabís Zaya Nurai, donde reside el monarca acogiéndose en singular exilio, al protectorado fiscal del emirato; Esperábamos una lista de parte, ya que no podíamos esperar un comunicado del palacio madrileño de la Zarzuela fiable, que hubiera sido útil para el trabajo periodístico. 

No llegó la misiva del desierto abudabí pues Don Juan Carlos o las infantas, Elena y Cristina, que le asistieron amorosamente en la organización del evento, optaron por declarar el asunto secreto de estado. 

Los que asistimos esperanzados a la revista Hola, tan devota a los acontecimientos reales, premiada con la exclusiva del acto, nos vimos frustrados por la inexistencia de datos concretos, pero, al menos, nos sirvió el testimonio fotográfico, aunque, contra el tópico, una foto no vale como mil palabras. 

Analizando el testimonio gráfico se podía constatar que si la intención del monarca era presumir de adhesiones inquebrantables no encontramos prueba de ello, más allá de las naturales adhesiones inquebrantables de una parte de la familia, la integrada por sus hijas y algunos nietos, aunque con la llamativa ausencia de la reina emérita, esposa del cumpleañante y la no menos cantante presencia de su amante más veterana, Marta Gayá, novia durante más de 20 años. 

Acudieron disciplinadamente algunos amigos del alma, como el armador Pedro Campos que acoge a Don Juan Carlos en Sangenjo, o como su socio en negocios de restauración y ocio, Miguel Arias, con quien compartió la propiedad del fenecido restaurante madrileño “Las Cuatro Estaciones” y que no sé si ahora son socios en el Flanigan de Mallorca.

Felipe González, ausencia obligada 

No encontramos a Felipe González su gran sostenedor durante los gobiernos que presidió correspondido por los favores políticos del monarca cuando este los necesitó. Tampoco asistió Alfonso Guerra, ni la tropa que este encabeza en favor del monarca de los disidentes del PSOE y compañeros de viaje en el odio a Sánchez; ni ministro alguno de los gabinetes de la derecha ni de la izquierda. 

Hubiera merecido Pilar Eyre, la gran experta en asuntos reales, de buena pluma y objetividad, una exclusiva mundial si nos hubiera proporcionado en su crónica en la revista Lecturas cómo disculpó Felipe su ausencia, tan obligada políticamente por él como ansiada por Juan Carlos en busca de restauración de su reputación deteriorada perdida, pero Felipe es un genio en el juego de equilibrios dentro del PSOE y dentro de él mismo.

Tampoco vislumbramos en las emotivas fotografías de la revista Hola a los potentes empresarios e intelectuales que se nos anunciaba, ni siquiera un Vargas Llosa tan incondicional con el monarca, aunque lucían, entre las celebridades de la canción, los hermanos del Río. 

Algunas de las ausencias de Hola fueron compensadas por Pilar Eyre que resumía en Lecturas que aunque el emérito había preparado él mismo la fiesta con gran ilusión, la celebración se quedó a medio gas. 

Narra Pilar Eyre las disculpas: “No puedo, señor, tengo compromisos familiares”; “Lo siento majestad, pero por reyes reservamos siempre en Cistaadts”; “me gustaría pero vienen mis nietos de Estados Unidos”; “Gracias, pero mi hija está a punto de dar a luz”; “Estoy en Perú y a mi edad es un desplazamiento demasiado largo”.

“Uno a uno fueron cayendo los invitados de relumbrón  a la fiesta del 86 cumpleaños de Juan Carlos en Abu Dabi, unas negativas que se aceleraron a medida que se acercaba el 5 de enero con rotundas e inapelables excusas; “tengo covid; gripe A; neumonía; Abelló; Vargas Llosa; la viuda de González Byass; Betín Osborne; dos importantes editores; militares; el círculo próximo a Felipe González…”

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