Escrito por 10:02 am Economía

A la salida del despacho : Rafael del Pino

Rafael del Pino Calvo Sotelo, nacido en 1958 en Madrid, es hijo de Rafael del Pino Moreno y de Ana María Calvo-Sotelo y Bustelo, hermana del ex presidente del Gobierno Leopoldo Calvo Sotelo. Su padre, fundó Ferrovial en los años 50. Era un hombre con mucho carácter que falleció en 2015, con 87 años, apenas un mes después que falleciera su cuñado, Leopoldo Calvo-Sotelo, con quien mantenía una estrecha amistad.

El actual presidente de Ferrovial es un hombre metódico, de costumbres regulares, que llega y se va más o menos a la misma hora todos los días, si no tiene reuniones o viajes imprevistos.  Sobre las nueve de la mañana llega a su despacho en la sede de la madrileña Príncipe de Vergara, y se va hacia las 8 de la tarde.

Suele tenerlo, en la medida de lo posible, todo programado, reuniones y citas. Viaja con mucha frecuencia y por los negocios en EEUU, América Latina, y sobre todo Australia, los viajes suelen ser largos, de una semana. En esos viajes para ver proyectos en construcción saca a relucir su lado más ‘ingenieril’ y le gusta no solo visitar las obras, sino también dar su opinión técnica. 

Es muy directo, no se anda por las ramas, le gustan los números y no los epítetos. Y, si bien parece serio  –“mi lado más Calvo-Sotelo”– como él mismo bromea, lo cierto es que cultiva el sentido del humor y le gusta la ironía y el chascarrillo.

Nacido en 1958 en Madrid, estaba llamado a ser ingeniero si atendemos a que era casi una cuestión de tradición familiar. Lo fue su padre, su abuelo, su tío y su bisabuelo. Aún así, parece ser que tuvo dudas y recién acabado su etapa escolar se dirimía entre esta carrera y la física. En aquel momento los que estudiaban Física parecían abocados a dar clases en la universidad y eso no era lo que él quería, asique, después de dudar también entre Navales o Caminos, se decidió por ésta última y lo hizo en la Universidad Politécnica de Madrid, aunque luego completó su formación con un MBA por el MIT Sloan School of Management (Massachusetts, EEUU).

Pilota su propio helicóptero 

Cuando no está trabajando, su pasión es la naturaleza, pero con cierto sentido de la aventura, montañero y, esquiador en la montaña, también es un enamorado del mar. Le gusta bucear y también navegar en su yate. Quizá su hobby más singular es que pilota su propio helicóptero, aparcado en el aeródromo madrileño de Cuatro Vientos, y lo hace a menudo.

En lo que respecta a su vida personal, tuvo que superar la muerte de su primera esposa y madre de sus tres hijos mayores, y luego un polémico divorcio de su segunda mujer, Astrid Gil Casares, con la que ha tenido tres niñas. También tuvo sus más y sus menos con sus hermanos. María, Rafael, Fernando, Leopoldo y Joaquín del Pino y Calvo-Sotelo, son los cinco hijos nacidos del matrimonio entre el fundador y Ana María Calvo-Sotelo Bustelo.  

En agosto de 2015 los hermanos que estaban en “Portman Baela”, primer accionista de Ferrovial llegó a un acuerdo para deshacer esta sociedad y que cada uno participara de manera individual en la compañía en la que su presidente ostenta el 20 % de sus acciones. 

La historia del ‘Manual contra el despilfarro”

El actual presidente es una de las mayores fortunas de España con un patrimonio superior a los 3.000 millones de euros. Es, como su padre, muy austero, un rasgo que traslada a la empresa. Su sede de la calle Príncipe de Vergara, es un edificio sencillo y casi clandestino pues no aparece el nombre de la compañía donde apenas hay despachos.

Una historia que resulta especialmente curiosa, y que define muy bien el carácter del fundador de Ferrovial, es que Rafael del Pino Moreno editó unos manuales de procedimientos a principios de los años 60, para dotar a los empleados de criterios para la correcta administración de los recursos a su disposición. 

Entre esos manuales, Del Pino padre encargó el ‘Manual 621 contra el despilfarro’ que, fue reeditado con ocasión del 60 aniversario de la compañía. En la introducción ya se alerta de que “el despilfarro es un dragón de siete cabezas que se infiltra en todas partes. La vigilancia contra el mismo ha de ser constante y alerta, por esto, más que recetas o remedios, es un estado de ánimo lo que falta para luchar con eficacia contra ese devorador de las Empresas”. 

Llegando al final del manual, se alienta a que el personal directivo pida opinión y sugerencia a los subordinados y que “ayude a los tímidos, que aseguran que al que haga una sugerencia no se le tache de chivato” y muy importante “sepa el precio de la cosa. Por ejemplo; qué vale el aceite lubricante. Si al año gastamos dos millones de pesetas en aceites, un 10% de economía representa 200.000 pesetas en ese solo renglón”.

Su padre, Welch y General Electric

Si le preguntan quién es su principal referente, lo tiene claro: es su padre, Rafael del Pino Moreno.  

En el año 2000 este anunciaba en la Junta de Accionistas de la compañía, justo antes de cumplir los 80 años, que se retiraba y dejaba la presidencia a su hijo Rafael, entonces vicepresidente. El patriarca del ladrillo se hizo a un lado antes de lo que a él le hubiera gustado. Dicen algunos que por tratar de atajar las peleas entre sus hijos clarificando cuando antes la sucesión. 

En cualquier caso, el octogenario patriarca del ladrillo se fue haciendo gala del humor que le había acompañado siempre. “Quisiera decirles algo que me parece de obligada cortesía con los señores accionistas, nuestros socios. Llevo trabajando en esta casa desde 1952 y, después de mucha reflexión, me ha parecido que ya es hora de cambiar de oficio. Tengo otras ofertas de trabajo fuera de la casa, y quiero aprovecharlas antes de que sea demasiado tarde”. Una socarronería que ha heredado, pese a lo que pudiera parecer por su rictus habitualmente serio, el ‘elegido’, el segundo de sus hijos, Rafael, que con 60 años cumplidos, llevaba ya casi 20 al frente de Ferrovial.

Del Pino padre sufrió un serio accidente en el océano Índico mientras daba la vuelta al mundo en su barco, el Alcor, una de las embarcaciones más potentes del mundo. Un accidente que afectó a su movilidad, pero no a su interés por cuanto le rodeaba. 

Traviesas para Renfe

Recoge el periodista Fernando González Urbaneja, en el libro “Ferrovial, un viaje sin fronteras”, editado en 2013, coincidiendo con el 60 aniversario de la compañía 

que esta nació en 1952 para una actividad elemental de la industria ferroviaria de la época que hoy se antoja prehistórica: preparar las traviesas de madera que asentaban los raíles a la vía, agujerear esas traviesas para sujetar los raíles con los pernos adecuados. 

Del Pino no se conformó con copiar lo que se hacía. Viajó a Alemania y volvió con una idea nueva: una cajeadora portátil Robel, capaz de preparar las traviesas de madera mediante procedimientos mecánicos lo que permitía ganar tempo y reducir su coste. 

En ese mismo libro, el actual presidente desvelaba en el prólogo que “una obra importante para Ferrovial en su primera década de existencia fue la de los accesos ferroviarios a Madrid, cuyo plazo parecía imposible de cumplir. “Mi padre decía –cuenta el presidente de Ferrovial– que lo directores de Renfe se fueron de vacaciones en agosto cuando nosotros empezábamos en La Rozas y cuando volvieron, ya estábamos en nuevos Ministerios”. 

Rafael del Pino padre, en una de sus intervenciones públicas, señaló que el Colegio del Pilar, donde cursó el bachillerato, el ejército al que se alistó durante la Guerra Civil, y la Escuela de Caminos, fueron esenciales en su formación antes de abordar la aventura empresarial. 

“Espíritu de esfuerzo, de superación –señalaba el propio Del Pino como principios esenciales – Porque, señalaba “no llegaremos a ningún sitio sin tratar de superarnos para alcanzar los objetivos. 

Cinco años más tarde creo Ferrovial con objeto, según palaras del propio fundador, de estar en este mundo apasionante de la economía y competir con espíritu deportivo, uno sale ahí y trata de inventar un producto que tenga alguna característica distinta para que el mercado lo aprecie, servir productos mejores a precios más bajos. Un desafío apasionante”. Desafío que el actual presidente ha heredado con la misma filosofía de apuesta por la innovación. 

Su carrera fue su empresa, empezando por el desierto libio

Rafael del Pino ha desarrollado toda su carrera profesional en la empresa familiar, en cuya oficina técnica preparó su proyecto de fin de carrera allá por 1981 a punto de cumplir 23 años. Una carrera que su padre se encargó de que no empezara en los despachos. 

Cuando después de haber estudiado Ingeniería de Caminos, completándolo con estudios en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) volvió a España, pidió trabajo a su padre y éste le mandó al entonces jefe de personal que le ‘destinó’ a Libia. 

Ferrovial había firmado a principios de 1978 un contrato para la construcción de la primera carretera en el desierto de Libia, que representó el embrión de una relación que se amplío en los años siguientes. Más de 2.000 personas de 17 nacionalidades diferentes trabajaron desde dos campamentos en el desierto. 

En una entrevista publicada en la revista corporativa de Ferrovial con motivo del 60 aniversario de la constructora, Del Pino recordaba: “Libia fue para mí una experiencia apasionante, mi primer trabajo de verdad. Se trabajaba mucho. Recuerdo que teníamos que fabricar todo, pues salvo el acero, el cemento, el combustible y el explosivo, el resto lo teníamos que hacer nosotros porque no había un mercado de subcontratas”. Antes de ascender a la presidencia también fue director financiero, y más tarde consejero delegado al lado de su padre. 

Lo complicado de suceder a un padre

A veces lo más complicado es precisamente es, suceder a un padre de lo que pueden dar fe Ana Botín y otro constructor de ilustre apellido, José Manuel Entrecanales, cuyo padre vino a retirarse más o menos por las mismas fechas que Del Pino padre de manera que las dos grandes empresas familiares del sector del ladrillo iniciaban casi de manera paralela un cambio generacional.

Del Pino Jr. ha sabido imprimir su sello personal y hoy Ferrovial es una de las principales constructora de infraestructuras del mundo, con presencia en 25 países. En una entrevista en la revista Capital, reconocía que su contrato más dulce ha sido el de la 407 ETR en Canadá porque, en buena medida asentó los cimientos de lo que hoy es la compañía. Además, fue una aventura muy rentable y una inyección de confianza y autoestima”. Los analistas señalan que uno de sus grandes aciertos fue vender el negocio inmobiliario en 2006 cuando la crisis asomaba la patita. 

Una de las operaciones que más quebraderos de cabeza le ha dado es la compra de la antigua BBA, el holding que englobaba a varios aeropuertos de Reino Unido, incluido Heathrow. Del Pino reconoce que la gestión ha sido compleja, que ha supuesto un enorme esfuerzo inversor y que han surgido muchas dificultades añadidas- muchas de ellas regulatorias porque Competencia les hizo vender activos- pero lo reivindica como un buen ejemplo de gestión eficaz. Del Pino se enfrentó, como tantos empresarios, a las incertidumbres del Brexit porque Reino Unido es uno de los mercados que más aportan a la cuenta de resultados. 

Su última apuesta fue por la movilidad urbana. Cuenta con compañías como Zity, que ofrece servicios de vehículo compartido en Madrid, o Satelise, la aplicación que permite a los usuarios pagar el peaje cómodamente desde el móvil en autopistas como Autema en España. También se adjudicó el servicio de bicicletas compartidas del Ayuntamiento de Barcelona, y ha venido desarrollando con ayuntamientos de toda España diferentes servicios en pruebas como la reserva de aparcamiento en superficie vía ‘app’, entre otras aplicaciones. 

Se llevaba bien con los gobiernos

Hasta que tomó la decisión de sacar a Ferrovial de España, Rafael del Pino se llevó bien con los presidentes del Gobierno y expresó su reconocimiento “por la labor de los ministros que durante los años 80 y 90 desarrollaron las infraestructuras de nuestro país”. Entre ellos el socialista José Borrell.  

En una entrevista con varios periodistas de El Mundo, en febrero de 2011, el presidente de Ferrovial defendía la labor del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para salir de la crisis. “El Gobierno ha cogido el toro por los cuernos y está haciendo sus deberes”. 

En la susodicha entrevista, que en realidad era una charla coloquio con varios entrevistadores, también tuvo algunas palabras para el entonces ministro de Fomento, José Blanco, del que dijo que “está haciendo un papel extraordinario, le tocó una época difícil y dispone de un presupuesto que es una fracción de lo que él esperaba cuando aterrizó allí… pero está haciendo un gran papel”. 

De fuera de España tiene una gran opinión de Ricardo Lagos que fue presidente de la República de Chile entre el 11 de marzo de 2000 y el 11 de marzo de 2006. Como miembro fundador del Partido por la Democracia, Lagos fue una de las principales figuras opositoras a la dictadura militar de Augusto Pinochet.  

Su mandato presidencial comenzó con grandes problemas por los efectos económicos de la crisis asiática y diversos casos de corrupción. Sin embargo, en la segunda mitad de su mandato, el crecimiento económico, la firma de tratados de libre comercio con Estados Unidos, China y la Unión Europea, entre otros, y los importantes avances en infraestructura, permitieron un importante repunte en su popularidad. En 2005, Lagos logró un acuerdo para la reforma de la Constitución política chilena que data de 1980.

Envuelto en la corrupción del Palau

Más incómodo le resultó contestar a las preguntas sobre el ‘Caso Palau’, en cuyo sumario aparecen informes en los que se asegura que Ferrovial pago comisión al tesorero de CIU, a lo que él responde: “Nosotros hemos participado como patrocinadores del Palau desde finales de los años 80. Confiábamos en que el Palau era una institución gestionada desde el patronato y con unos auditores y con las cosas ordenadas. No ha sido así y desgraciadamente nos hemos visto envueltos en el tema. Es lo que puedo decir”. 

En enero de este mismo año, la Justicia dictaba sentencia y decidía absolver a los dos directivos relacionados con Ferrovial Agromán.

Desde la compañía reiteran su convencimiento de que las adjudicaciones de obras en que participaba Ferrovial “se realizaron siempre de forma regular y a la oferta con mejor valoración económica”. Según el comunicado enviado por la empresa a los medios, Ferrovial “ha sido ajena al destino final de los fondos entregados al Palau de la Música mediante contratos de patrocinio”.

Una Fundación para la excelencia

En el año 1999 se crea la Fundación Rafael del Pino con el objetivo de contribuir a la formación de los dirigentes y emprendedores españoles, a la defensa de la libertad y a la difusión del conocimiento. La Fundación, en línea con la visión del Fundador y de la misión que le encomendó: desarrolla programas de formación; otorga becas de excelencia; organiza conferencias magistrales y encuentros; contribuye a la conservación del patrimonio hispánico; y promueve la investigación.

Asimismo, la Fundación fue la institución impulsora de la implantación y difusión en España de los principios del Pacto Mundial de Naciones Unidas. Desde esos primeros días, tras las visitas a la Fundación de dos de sus secretarios generales, han fomentado la contribución del sector privado a la nueva agenda de desarrollo de Naciones Unidas y al diálogo sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible aprobados por su Asamblea General en el mes de septiembre de 2016. 

Junto al programa de becas para estudios de posgrado, la Fundación ha creado las Cátedras Rafael del Pino con el objetivo de contribuir a la excelencia de la docencia y la investigación en las mejores universidades españolas.

También se muestran orgullosos de que Ferrovial haya sido cantera de ingenieros y financieros que después han hecho carrera por su cuenta. De Ferrovial salieron los fundadores de Sacyr, Luis del Rivero, Manuel Manrique y José Manuel Loureda. También la mano derecha de Esther Koplowitz en FCC, durante muchos años, Juan Béjar.

Con Aznar y Casado

La Fundación organizó una charla entre José María Aznar y Pablo Casado, con el libro del expresidente del gobierno “El futuro es hoy” de trasfondo. Unos días antes, en un acto organizado en el Foro ABC con Pablo Casado, de este último, Del Pino señaló que “forma parte de la nueva generación de políticos capaz de defender sus ideas sin complejos pero con determinación, que se ha quitado la corbata y es capaz de ofrecer soluciones que aporten a la estabilidad de España”. 

Un desafío al gobierno Sánchez

Quizás Rafael del Pino no haya contemplado a pesar de su proverbial perspicacia todas las implicaciones de su decisión de sacar a Ferrovial de España lo que contradice el espíritu de una empresa ejemplar que había proclamado solemnemente su vocación de defender la España constitucional, la de la Transición y su modelo económico. 

Quizás no se haya percatado de los aspectos extraeconómicos que condicionan el mundo empresarial.

El hecho de que acudiera a recoger el premio “Secante” que le dieran los periodistas económicos por su opacidad informativa, lo que no es frecuente entre los que se les distingue con tan negativa distinción pudiera indicar su preocupación por su mala imagen. 

La presencia de Rafael del Pino en un acto en el que la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) le daba un pequeño tirón de orejas a un personaje controvertido y hasta ahora inaccesible para la prensa, se interpretó como una iniciativa inteligente para mejorar una imagen pública muy negativa.

La APIE justificó la negativa distinción en que durante los momentos decisivos la prensa no había recibido información de Ferrovial, una compañía que se había enfrentado a una de las mayores crisis de comunicación empresarial que se recuerda en España por su decisión de llevar la cotización de su empresa a Ámsterdam. 

Reconoce la APIE que la empresa reaccionó a posteriori y los responsables de la comunicación atendieron a los medios. “Sin embargo – aseguraba su presentadora en el acto – nos faltaba la presencia de su presidente en esas manifestaciones y una relación más fluida con los medios de comunicación en un momento tan crucial para la compañía. En especial en la junta de accionistas en la que echamos de menos un contacto directo con el presidente”  

Y concluía: “Usted es uno de los empresarios más importantes de España, un protagonista de la economía. Los periodistas queremos conocer su visión. Le honra haber aceptado nuestra invitación”.

Rafael del Pino se disculpó alegando: “No ha sido un año fácil. Se produjo una tormenta en la que ha habido una malinterpretación desde el principio” y aseguró: “Recibo el premio con ilusión aunque sea un tirón de orejas. Os agradecemos mucho este premio. Nosotros Procuramos ser objetivos en la comunicación. Esperamos que nos acompañéis en este viaje para que se conozca mejor todo lo que hacemos en la compañía por el bienestar general y de la democracia y estoy seguro de que nos trataréis con el afecto que nosotros os tenemos.  Esperamos que este secante sea el camino para una correcta relación”

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