Escrito por 12:48 pm Economía

A la salida del despacho.  José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica 

MUY FAMILIAR, APASIONADO DEL ‘RUNNER’, ENGANCHADO A LAS REDES, COMEDOR DE HAMBURGUESAS, Y FOROFO DEL REAL MADRID 


Por José García Abad.


José María Álvarez-Pallete es ante todo un hombre muy familiar. “Mi trabajo es una cosa y mi familia otra”. Es el segundo de cinco hermanos, con todos se lleva muy bien. Por su padre, que falleció recientemente, sentía inmensa admiración. Le influyó mucho en su formación y en la forma de entender la vida y el trabajo. 

José María vivió muchos años en Bruselas donde su padre, alto funcionario de Aduanas, participaba en las negociaciones para la entrada de España en las Comunidades Europeas. Ha heredado mucho del carácter paterno.

Está casado con Purificación, Cuqui para los amigos, con quien tiene tres hijos con los que trata de pasar todo el tiempo posible: José María, Álvaro y Alejandro, todos economistas.  Una muestra de la discreción del padre es que ha pedido a sus hijos  que se presenten como “Álvarez”, nada del Pallete, más identificable. Su esposa no trabaja y jamás se mete en ningún tema relacionado con Telefónica. La familia es uno de sus pilares pero no le gusta mezclar.. 

Mientras estuvo destinado en Telefónica Latinoamérica, tomaba un avión y cruzaba el Atlántico todos los fines de semana para encontrarse con ellos. “En nueve años –contaba en una entrevista en ABC en 2012, dos días antes de ser nombrado consejero delegado de Telefónica, dormí en el avión 767 noches, que son más de dos años; valía la pena”, evoca. 

Las vacaciones las suele pasar en las islas Baleares. Comparte aficiones, como el running, con su hijo mayor, también José María. Aunque –señalan quienes conocen al ejecutivo- “en su caso, es más que un hobby, es una pasión”. 

Él mismo lo reconoce. En un artículo publicado en julio de 2010 en la revista Runner’s World, del grupo Motorpress Ibérica, cuenta: “Siempre hice deporte aunque no corría de un modo regular, hasta la universidad, donde hacia medio fondo, aunque después lo dejé”. “Años más tarde –añade – un amigo me provocó y volví al running. Creí que el que tuvo retuvo, pero mis primeras sensaciones fueron malísimas. Corrí una media maratón sin preparación y me di cuenta de que había pasado demasiado tiempo. Perder la forma me llevó a volver a correr habitualmente, para sentir que podía ser el de antes”.  

Álvarez Pallete asegura que, para él, además de un placer, lo de correr es casi terapéutico: “Mi puesto de trabajo me supone muchas reuniones y viajes transoceánicos, lo que altera mi reloj biológico. Correr me permite mantener el tono, evitar las diferencias horarias y eliminar tensiones”. 

Su foto de perfil se sitúa en el Maratón de Nueva York, una prueba que corre desde hace muchos años donde, en varias ocasiones, se ha visto acompañado por las calles de Manhattan de colegas de Telefónica, como Javier de Paz –que como Rodríguez Zapatero, es otro amante de calzarse las zapatillas– o José Luis Vacas Cid. Más impresión causó verle en la misma prueba con Iván Rosa Vallejo, a la sazón marido de la ex vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría que fue contratado, polémicamente, por Pallete como asesor jurídico para la división internacional de la entidad . 

Enganchado a las redes

Activo no, hiperactivo en las redes. Su Twitter, comunidad a la que se unió en agosto de 2010, y en la que tiene muchos seguidores echa humo, incluso en agosto, donde no deja de tuitear o retuitear ni un solo día. Cuando le hacen alguna reclamación de clientes, siempre que se expresen correctamente, sin insultos, les contesta cumplidamente y les pone en contacto con el personal adecuado. 

Además de todo lo que tenga que ver con el mundo runner, ocupa un lugar muy importante entre sus temas preferidos, la ciencia y la tecnología. Tanto que retuitea incluso noticias que tienen que ver con adversarios empresariales, o con el papel que la tecnología tiene en nuestras vidas como la inteligencia artificial. Por ejemplo, noticias sobre el gigante chino de la distribución Alibaba o su homólogo americano Amazon. 

“Aprendo en Twitter lo que no está en los escritos”, decía Pallete en entrevista en El País. “Por la mañana, me gusta madrugar, me leo entre 15 y 20 cuentas de tecnología. Normalmente son post cortos y aprendo mucho. Después intento retransmitir sin opinión propia, cosas que me han parecido interesantes”.

Le han preguntado en ocasiones si no le da miedo tanta exposición, no mediática –apenas concede entrevistas ni va a actos que no estén totalmente relacionados con la compañía– pero sí en las siempre ‘peligrosas’ redes sociales. Él no lo cree y sigue tan activo como siempre. Lo cierto es que no ha tenido ningún percance serio por nada que haya dicho o no dicho. 

No así, con la tablet, otro instrumento de esos que carga el diablo, cuando aburrido de un acto que se prolonga durante horas, cometió el error de ‘distraerse’. No pasa de anécdota pero en su momento le acarreó un buen disgusto, cuando en septiembre de 2012 era el responsable de la empresa para Europa, fue pillado, cual Celia Villalobos y su ‘Candy Crush’, jugando al ‘Bubble Blast 2’, un juego de reventar burbujas, durante una junta de accionistas, por otro lado peliaguda, en la que se anunciaban un buen puñado de despidos.

Mas humanista que tecnólogo 

Pese a que es licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid, y estudió igualmente Ciencias Económicas en la Universidad Libre de Bruselas, su pasión, más que los números, ha sido y es la tecnología. Antes de recalar en Telefónica, trabajó en Arthur Young Auditores en 1987 y en Benito & Monjardín/Kidder, Peabody & Co, en 1988. En 1995 fichó por la cementera Cemex, donde llegó a ser director general de administración y finanzas y miembro del Consejo de Administración de la filial de Asia. Precisamente una de las personas que más admira es Zambrano un ingeniero que fue presidente de esta compañía. Todo, antes de los 35 años. 

Pero si se mira con atención sus charlas, discursos, e incluso como citábamos antes sus redes sociales, es la tecnología lo que le mueve. Cuando habla de Aura, un asistente digital con inteligencia artificial incorporada que transformará la forma en que los clientes se relacionan con Telefónica y cómo gestionan su vida digital con la compañía se le encienden los ojos. 

Sin embargo, no es el típico tecnócrata, le define mejor su vertiente humanista que la del tecnólogo. En realidad, lleva su concepción humanista a la tecnología. Ha reflexionado mucho sobre los big data a lo que ha dedicado su tesis doctoral, terminada pero que no piensa leer.

Sostiene que los datos pertenecen a las personas, lo que no rige en la práctica, pero él está empeñado en generar la conciencia sobre la cuestión de forma que se llegue a una reglamentación internacional que, en su opinión, debe liderar Europa. Piensa que no lo pueden hacer los chinos ni los estadounidenses por distintos motivos. Insiste en su tesis de que Europa, según predica donde puede y escribe en artículos,  ha sido siempre tierra del humanismo y ahora le toco aplicarlo a los big data. 

Camiseta blanca

Para cerrar el círculo de sus pasiones, hay que ponerle una camiseta blanca. Madridista convencido ha podido disfrutar además de que Telefónica fuera socio tecnológico del Real Madrid en la temporada de 2017. Después el grupo decidió desligar sus patrocinios del fútbol.

Ejecutivo atípico, con amigos de siempre, muy celoso de su intimidad, sin casoplones, ni yates ni grandes eventos, aunque con un buen sueldo, 6.8 millones de euros el pasado año. Dicen que Alierta, más sobrado de dinero, no sabía lo que ganaba. Él sí lo sabe.

De Proniño a Profuturo

No se define políticamente en términos concretos limitándose a afirmar que es partidario de “lo que sea mejor para el país”. Tiene un profundo sentido religioso sin fanatismos con respeto a los que no lo tienen y presume de sensibilidad social. Le preocupa la desigualdad en general, no solo la de género en la que trata de avanzar tanto en la composición del consejo de administración.  Lamenta que en el capitalismo actual se están generando desigualdades inadmisibles y opta por un desarrollo inclusivo, para todos. 

No se encierra en su despacho. Se pasea por todos los edificios y se interesa por la vida y opiniones de los empleados. Le gusta escuchar. Si se entera de que alguien tiene un problema familiar le ayuda pero no le gusta que se sepa. Tiene ahijados de su estancia en Latinoamérica pero nadie lo supo. 

A los empleados les exige responsabilidad, que cada uno asuma su tarea y que no se hagan las cosas de cualquier forma, que presenten resultados. 

Sus inquietudes religiosas que comparte con su antecesor, César Alierta y también con el presidente de la Fundación bancaria La Caixa, Isidre Fainé. Por eso, una de los proyectos de los que se siente más orgulloso es Proniño, hasta el punto de que es con esa camiseta con la que corre sus maratones, y ese mismo prefijo –“pro”, en Profuturo– se utilizó en su siguiente proyecto pese a que sus asesores apostaban por otras denominaciones. 

Proniño es un programa de la Fundación Telefónica que ayuda a erradicar el trabajo infantil en América Latina y que tiene su continuación en ProFuturo, para promover la igualdad de oportunidades a través de una educación de calidad y equitativa utilizando las herramientas digitales. 

Para cada despliegue, ProFuturo alcanza acuerdos con agentes –privados, públicos y del tercer sector– más relevantes en el ámbito del ámbito de la Educación y de la Cooperación Internacional.  ProFuturo abunda en un modelo probado ya con éxito a través de distintas iniciativas como Proniño o Aulas Fundación Telefónica, que ha llevado a todos los países de Latinoamérica donde la compañía está presente su proyecto de formación de docentes –casi 30.000 profesores formados– y que ha impactado en 610.000 niños de más de mil escuelas. Ahora suma sus esfuerzos a los de Fundación Bancaria “la Caixa”, que lleva trabajando en el ámbito de la educación desde hace más de una década.

La otra niña de sus ojos, porque también es un proyecto personal, es Wayra, la aceleradora de startup, que empezó a funcionar en Europa y Latinoamérica en 2011, y que no le ha dado más que alegrías, incluido, en 2014, cuando aún era sólo el consejero delegado, el premio ‘Innovative Leader of the Year’ .

Cliente de Macdonald 

Cuando sale del despacho corre alrededor de los edificios de Las Tablas y se va a casa. Jamás se le ve en un restaurante elegante de Madrid, aunque si puede vérsele en algún Macdonald de la Moraleja. Le gustan las hamburguesas con patatas fritas y los donut de chocolate. Es goloso. No es un sibarita. No le gustan los saraos. Acude al que está obligado pero lo que le gusta es estar en casa con su familia. Los fines de semana los pasa con la familia o con los amigos de toda la vida que mayormente proceden de cuando vivió en un colegio mayor. O con los compañeros que corren con él. 

Le gusta el cine con preferencia por las películas de acción y muchas de las series que hoy se prodigan a diferencia de las preferencias de Alierta que prefería las películas de amor.   

Un envidiable problema

José María Álvarez-Pallete tiene un problema, un envidiable problema, compartido con Ana Botín, el de suceder a un presidente que exhibió un fuerte carisma hasta su fallecimiento, con quien sufrió comparaciones, a veces odiosas. Sobre todo cuando el sucesor no fue el heredero reverencialmente continuista sino que se situó en las antípodas de quien le nombró, como ha ocurrido con ambos personajes: José María respecto a César Alierta y Ana en relación con Emilio Botín, aunque ambos fueran designados por sus antecesores.

La difícil tarea de suceder a Alierta 

José María Álvarez- Pallete llegó y en pocos meses dejó claro que uno de sus principales objetivos era ‘despolitizar’ la operadora. Suprimió los ‘consejos políticos’ de carácter consultivo que tenían en las distintas comunidades autónomas y puso fin a buena parte de los contratos firmados con políticos de todos los colores, empresarios, y sindicalistas, que aunque muchos de ellos no reconocidos, contribuían a engrasar la dinámica de las ‘puertas giratorias’. 

“No es que ya no haya ‘contactos políticos’ –señala una fuente–, algo que sería impensable en una empresa como ésta, pero desde luego, son más fríos porque no quiere deber favores a nadie, y le incomoda lo que pueda opinarse de ciertas relaciones”.

En los últimos tiempos, Alierta se definía a sí mismo como socialdemócrata. Álvarez-Pallete evita definirse, no vaya a salir escaldado, porque Alierta se movía bien en los despachos políticos, pero él lo hace mejor en las sedes de grandes tecnológicas. 

Al poco tiempo de alcanzar la presidencia y coincidiendo con la presentación de los nuevos iPhone, Álvarez-Pallete se desplazaba hasta la sede del gigante americano en Cupertino, visita de la que no sabríamos nada si no fuera porque uno de sus acompañantes, el CEO del grupo en Reino Unido, Mark Evans, publicó en su Twitter una foto con él y otros dos directivos en la sede de la manzana, chivándose así de su ‘escapada’ a Sillicon Valey. “Se lleva bien con los presidentes y ejecutivos de esas empresas”, señala una fuente. “Tiene buena relación con Marck Zuckerberg (Facebook), con Reed Hastings, CEO de Neftlix. De hecho, con este último firmó una importante alianza para ofrecer los contenidos de esa plataforma en Movistar+. Dejando de lado su natural seriedad, se prestó a anunciar dicho acuerdo en un vídeo en el que simulaban una conversación telefónica en directo, con Hastings disfrazado como los protagonistas de la serie “La casa de papel”, haciendo un cameo en las producciones del otro, y sellando, al más puro estilo ‘holliwoodiense’, con un “este es el principio de una gran amistad”. Donde Alierta veía enemigo él ve aliados tecnológicos. 

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