Escrito por 8:37 pm Economía

A la salida del despacho : Víctor Grifols

Por José Sanuy

Victor Grifols Roura (Barcelona, 1950) no es el presidente de Grifols de la que “solo” es presidente de honor, pero Víctor Grifols es quien manda, es quien siempre ha mandado desde que en 1987 sucedió a su padre, Víctor Grifols i Lucas. Su actual presidente, aparente, es Thomas Glanzmann, pero lo es para calmar los nervios de los accionistas de esta compañía en el candelero desde que Gotham City Research, el hedge fund estadounidense denunció que en realidad vale cero euros. 

Pero Gotham no traga. De poco ha servido que los Grifols se despidieran a si mismos entregando todos los poderes a Thomas Glanzmann, pues Gotham asegura que eso es  una argucia, ya que Glanzmann lleva en la compañía familiar desde 2006, y ya estaba en el consejo cuando se produjeron las transacciones sospechosas. 

La realidad es que mientras los Grifols se forraban su compañía se ahoga en deudas. A la familia Grifols se le calcula un patrimonio superior a los 4.000 millones de euros y siempre figura en la lista de los más ricos de Cataluña y de España.

Gotham puede asestar la puntilla final a la farmacéutica catalana vendedora de plasma sanguíneo, acusada de maquillar sus cuentas presentando un endeudamiento mucho menor del que tiene, que la compañía cifra en 9191,3 millones, lo que supera en siete veces el ebitda de la farmacéutica. 

Entre Barcelona y Los Ángeles 

Víctor Grífols Roura, licenciado en Económicas, en la especialidad de administración de empresas, por la Universidad de Barcelona, está casado y tiene tres hijos. Las acciones no están sindicadas y nadie ha vendido ni se ha opuesto a ninguna de las decisiones que ha tomado Grifols padre.

Ha vivido durante mucho tiempo a caballo entre Barcelona y Los Ángeles y siempre con el mar como su pasión. Quizá de ahí le venga su facilidad para “nadar contra corriente”. Su familia ha pasado de ser ‘vampiros de Sarriá’, como les llamaba la prensa de la época cuando empezaron a triunfar en tiempos de su abuelo, cuando ostentaron el monopolio de la sangre en España, a atreverse con todo. 

Desde comprar la división de diagnóstico de Novartis, a engullir la americana Telecris, en 2011, una operación de 3.334 millones de euros cuando el grupo de EEUU doblaba en tamaño a la empresa catalana que se convirtió en el tercer fabricante mundial de medicamentos derivados del plasma, iniciando su cotización en el índice tecnológico Nasdaq.

En ambas operaciones el BBVA, de Francisco González, fue quien le dio la financiación necesaria.

Ardorosamente independentista

Amigo personal de Artur Mas, cuando este, como presidente de la Generalitat preparaba, en 2014, la consulta del 9-N, le arengó públicamente:  “Tiri endavant, president. No s’arronsi” (“Tire adelante, presidente. No se arrugue”) que tuvo un tremendo eco mediático puesto que eran pocos los empresarios que por aquel entonces se ‘mojaban’ con el asunto de la independencia de Cataluña. Tiempo después, la Generalitat, ya con Carles Puigdemont en el sillón del palacio de la plaza de san Jaume, le otorgó la Creu de Sant Jordi, el principal galardón que concede el gobierno catalán. 

En una cena organizada por analistas financieros en Barcelona en 2012, Grífols amenazó con sacar la compañía de España pero se niega a traducir la memoria de la empresa al catalán, algo que se le pide reiteradamente en la juntas de accionistas, y a lo que él siempre responde que no hay necesidad. 

Poco amigo de la falsa modestia presumió de que, en caso de haber nacido en Alemania, su compañía sería “más grande que Pfizer”. Y advirtió: “O cambian las cosas, o lentamente nos iremos marchando desde España a EEUU”. 

De ‘vampiro’ de Sarriá a salir en Wikileaks 

Es difícil darse cuenta de la importancia que tiene una empresa y su producto hasta que sale en la filtración de Wikileaks. Las instalaciones de Grifols en Parets del Vallés, donde se produce este medicamento, son uno de los tres únicos elementos de relevancia estratégica situados en España para el Departamento de Estado del Gobierno estadounidense, como sacó a la luz la filtración masiva de Wikileaks. Los dos restantes son el estrecho de Gibraltar y el gaseoducto que conecta la península Ibérica con Argelia. 

En él todo parece moverse siempre entre lo más local –su cercanía a la burguesía barcelonesa y sus coqueteos con el soberanismo catalán– y lo más internacional –con sus loas al mercado estadounidense. 

Más de 80 años de historia…

En 1940 el Doctor Josep Antoni Grífols i Roig funda junto con sus hijos los Laboratorios Grifols en Barcelona, cuya actividad se centraba en el análisis clínico, la fabricación de vacunas y las transfusiones sanguíneas. De hecho, son pioneros en la transfusión indirecta patentando el primer instrumento para realizar transfusiones sanguíneas a distancia, la flébula transfusora, cuando la Primera Guerra Mundial disparó el interés internacional por las transfusiones sanguíneas. 

Cinco años después, en 1945, nace el Hemobanco Grifols, el primer banco de sangre y plasma privado de España. La desecación como técnica para una mayor conservación del plasma es una realidad bajo el liderazgo innovador de Víctor Grífols. En este contexto abre las puertas el Hemobanco de los Laboratorios Grifols.

En 1957 Víctor Grífols y Guillermo Celis fundan conjuntamente Gri-Cel, empresa destinada al diseño y fabricación de instrumentos de laboratorio y banco de sangre, pilar básico del futuro crecimiento de la compañía. Tres años después, en 1960, llegan los primeros socios norteamericanos. Empieza el acuerdo con Dade Reagents, compañía norteamericana dirigida por el hematólogo John Elliot y encargada de gestionar bancos de sangre en Estados Unidos, con el fin de comercializar sus productos en España bajo la marca Dade-Grifols.

En 1972 la producción se dispara. Grifols abre su nueva planta productiva en Parets del Vallès (Barcelona). Cuenta con una sección de fraccionamiento del plasma, fabricación de soluciones parenterales e instrumentación científica.

EE.UU clave en su expansión

En 1973 Víctor Grifols se incorpora a la empresa familiar, donde, como director comercial, reestructura su red de ventas en España. Acomete su internacionalización en 1988, al abrir la primera filial en Portugal, para después implantarse en otros mercados como los de Estados Unidos y Latinoamérica. La firma española está presente en EE.UU desde 1990, un área clave en la estrategia de expansión.

En 2002 y 2003 adquirió la estadounidense SeraCare, que le aseguraba el suministro de materia prima mediante la ampliación del número de centros para la obtención de plasma en propiedad, y dispone en este país de dos plantas de fraccionamiento de plasma. 

La firma ha adquirido en EE.UU Talecris, por la que pagó en torno a 4.000 millones de dólares, incluyendo su deuda, y que genera cerca del 60% de su facturación, además de emplear a más de 8.000 personas en este país, que representan el 75% de su plantilla. En EE.UU., el mercado más importante del mundo en hemoderivados por volumen de ventas, Grifols ha invertido de 2002 a 2011 cerca de 5.000 millones de dólares. 

En 2015 trasladaron su sede operativa a Irlanda para beneficiarse fiscalmente. 

En sus estanterías no le faltan premios.

En 2017 salió al rescate de uno de sus más íntimos amigos y entró en el accionariado de la tercera firma catalana en el sector del cava y el número uno en el segmento del gran reserva, Juve y Camps, grupo que cuenta con dos bodegas en Sant Sadurní d’Anoia: su finca más grande, de 200 hectáreas, es la de Espiells, que da nombre a sus vinos blancos. 

No trascendió ni el importe ni las circunstancias de la operación pero el resultado es que el presidente, Joan Juvé Santacana, se mantenía en el cargo tras algunas desavenencias familiares. 

Y en el verano de 2018, la familia Grifols se comprometía a cubrir la ampliación de capital del Joventut de Badalona de 3,7 millones. La inversión se efectuó a través de la firma Scranton Enterprises, una empresa holandesa que tiene el 8,6% de las acciones de la multinacional farmacéutica Grifols. 

Por lo que respecta a obra social, la compañía ha focalizado su contribución en la Fundación Probitas, a la que destina el 0,7% de su beneficio.

Enmarañada estructura accionarial

La familia Grífols acumula más del 31% de la compañía a través de distintas sociedades. Sus accionistas principales son Scranton Enterprises BV, registrada en Países Bajos, que posee el 8,7 % de las acciones y que es el brazo inversor de la familia junto con Tomás Dagá, fundador de Osborne Clarke,  que cuenta con participaciones en Wallapop, Juve & Camps y el Juventud de Badalona. 

Deria S.A (propiedad de Víctor Grífols y sus hermanos Raimon, Nuria, Albert y Enric), controla un 9,2 %; Ralledor Holding Spain, de la que es titular Nuria Roura, madre de Víctor Grífols, que controla un 6,154%, a la que se une Ponder Trade S.L, resultado de la fusión con la holandesa Thorthol Holdings BV, en la que participan los hermanos Grífols Gras (José Antonio, Montserrat y Santiago), con un 7 % del capital. También participan Blackrock, con el 3,592%, Capital Research and Management Company, con el 5,659, y Europacific Growth Fund, con el 3,033%.

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