José Sanuy
¿Puede el equipo más endeudado del fútbol mundial arreglar sus finanzas? Se preguntaba el periodista del New York Times, Tariq Panja, antes de las elecciones del pasado 15 de marzo en las que Laporta obtuvo el 68,8% de los votos.
En el Barça, un equipo de fama mundial asomaron la cabeza junto a Joan Laporta, Lionel Messi, Leo, el presidente argentino, Javier Miley, y el mismísimo Donald Trump.
Fue en la visita que hiciera al presidente Trump Leo Messi, cuyo último contrato en el Barcelona alcanzó 125 millones de dólares al año y que asistía al acto pues juega en la actualidad en el Inter Miami. “La única izquierda que funciona es la de Messi” afirmó Miley refiriéndose al jugador zurdo mientras atacaba a la izquierda política
La situación financiera del Barça sigue siendo caótica. Las obligaciones del club habían alcanzado los 2.500 millones de euros según el tesorero del club. Esa carga, relacionada principalmente con una reforma del estadio que el club considera que debería situar por separado, es aproximadamente el doble que la del Real Madrid.
“Es el resultado de una combinación vertiginosa de mala gestión financiera y ambición desmedida” dictamina Panja.
Pues bien Joan Laporta ( Barcelona, 63), abogado, ha arrasado en las elecciones del pasado 14 de marzo, por las que fue reelegido por cuarta vez para un nuevo mandato presidencial de cinco años, desde julio de 2026 hasta 2031 lo que le proporcionará una duración total en el cargo de 17 años.
El despido de Messi
Se enfrentó en las elecciones a Víctor Font (Granollers, Barcelona, 53) un empresario inasequible al desaliento que viene perdiendo impasible todas las elecciones. Uno de los puntos clave de su candidatura fue el regreso de Messi considerado como el mejor jugador del mundo que Laporta justifica en entrevista con El Pais del pasado 29 de marzo: “Hice lo que tenía que hacer , asegura. Me hubiera gustado que hubiera continuado, pero no pudo ser por razones económicas. Tuve que tomar una decisión”.
Reconoce Laporta: “Es un jugador de referencia generacional: Kubala, Cruyff y Messi. Debe tener una estatua y también el partido homenaje. El Barça es su casa. La relación de futuro y de presente inmediato será como quiera Leo y como quiera el Barça. En algún momento volverán a confluir intereses”. (…) Pero Leo es arte. Y, a nivel de resultados, como goleador, como pasador, es imbatible. Tiene todo”.
A la pregunta: “¿Su salida no va a quedar como una mancha en su legado? Responde: “Es una cosa que la llevaré siempre. También me gusta pensar que fue conmigo como presidente que pusimos a Leo en el primer equipo. Y durante muchos años fue el mejor jugador del mundo conmigo como presidente. Luego tuve que tomar una decisión y creo que acerté. A los resultados me remito. Pudimos recuperar la economía del club, hicimos un equipo competitivo y era el momento del relevo generacional. Leo estaba en el final de su carrera y había que hacer un equipo nuevo. ¿Me hubiera gustado hacer el equipo nuevo con Leo ayudando? Sí. Eso se intentó, pero no pudo ser”.

Oficialmente sigue lamentado el despido: “Siento – afirmó durante su campaña electoral – que, como presidente, tengo una deuda moral con él para darle el mejor momento de su carrera, o darle un mejor momento, para el final de su carrera”.
Pero Messi no perdonó la forma en que le despidió. Ni tampoco su padre que pidió a Laporta que dejara de hablar públicamente de su hijo.
Culto a la personalidad
Laporta le acusaba a Font de tecnócrata: “Eres un tecnócrata escondido detrás de un ordenador” y Font le replicaba tachándolo de populista, de cultivar el culto a la personalidad, de depositar su confianza en su excuñado Alejandro Echevarría que estuvo vinculado a la Fundación Francisco Franco al que califica de “conseguidor” y de percances judiciales como su participación en la compra de Reus Deportiu, una inversión que terminó con problemas financieros y judiciales. Le acusa en definitiva de ser responsable de la deriva financiera del club.
Font alertó a la afición: “ Laporta, al pedir dinero prestado y vender activos está poniendo en riesgo el futuro del club, no el suyo propio. Si las cosas no funcionan nos toparemos con un muro.”
Ferrán Reverter CEO del Barça en 2022 cuando Laporta regresó como presidente por segunda vez describió al club como “técnicamente en bancarrota” en 2022. “En marzo de 2021, estábamos en una situación de bancarrota técnica, pero como asociación deportiva pudimos refinanciar la deuda”, explicó Reverter, revelando que el club tenía “dificultades para pagar los salarios” debido a “casi cero flujo de caja”. Laporta fue elegido tras la destitución de una junta cuyas pérdidas superaron los 500 millones de euros.
La mayor parte de la deuda del Barcelona está formada por 1.500 millones de euros en financiación a largo plazo recaudada para financiar la mejora del estadio, un proyecto que debería haberse completado antes de la temporada actual.

La financiación del proyecto del estadio, organizada por Goldman Sachs, exige que el equipo comience a hacer pagos de préstamos más altos solo cuando la arena esté completamente operativa. Los pagos más significativos se han pospuesto hasta 2033, con un tipo de interés medio superior al 5 por ciento, muy superior al tipo de interés de la deuda que se le concedió al Real Madrid para ayudar a renovar su estadio.
Laporta intentó aligerar la deuda con lo que definió de “palancas” vendiendo partes del negocio del club. El veinticinco por ciento de los derechos televisivos durante un cuarto de siglo fue destinado a un fondo de inversión estadounidense. Spotify, el servicio de streaming musical, firmó un contrato de cuatro años para poner su nombre en el Camp Nou y en la parte delantera de las camisetas del equipo. Vendió una cuarta parte de su negocio de producción, Barça Studios, a una empresa blockchain, para inscribir jugadores y equilibrar cuentas, así como raros contratos con New Erras Visionary, Limak , el fondo alemán Libero y países como el Congo.
Su estrategia fue una repetición de la receta que utilizó durante su primer mandato de site años como presidente desde 2003, un periodo especialmente brillante con 400 millones de aficionados en todo el mundo
El caso Negreira
El club ha pasado por auditores para firmar sus cuentas financieras y fue sancionado por el organismo rector del fútbol europeo por sus prácticas contables, que le impuso una multa de 15 millones de euros en julio de 2025 por “pérdidas excesivas”. El Barcelona pagó anteriormente a la UEFA una multa de 500.000 € (590.000) en 2023 por tergiversar ingresos.
Ahora si el Comité de Ética de la UEFA condena al club por el caso Enríquez Negreira, vicepresidente de los árbitros españoles durante dos décadas a quien Laporta le cuadruplicó el sueldo, le impondría un año y medio o dos sin poder contratar jugadores que no sean de la casa con lo que el club perdería 100 millones de euros en ingresos.
Laporta se defiende en El Pais acusando al Real Madrid: “Cada vez que el caso está a punto de cerrarse, ellos presentan pruebas que no son concluyentes. Pero el juez, para demostrar que ha llevado bien el proceso, se ve obligado a prolongar el sumario seis meses más. Intentan construir la mentira de que los árbitros favorecen al Barça en lugar del Madrid, y con eso buscan desacreditar el momento más glorioso de la historia del club, que comenzó con Rijkaard y continuó con Guardiola. Existe un madridismo sociológico con capacidad de influencia, y nosotros no queremos que nos perjudiquen”. (…) Tienen barcelonitis” .
Florentino Pérez
Las finanzas del Barcelona se sustentan en sus miembros, 150.000 socios, que en su mayoría son aficionados, un modelo que se está cuestionando.
Critica que Florentino Pérez, presidente del Real Madrid pretenda vender una parte del capital del club. Afirma que no le imitará pues “Eso sería el fin del Barça”.

