Escrito por 12:43 pm Cultura

A propósito de Mayo de 1945. Sus impactos españoles

Manuel Espín 

Semanas atrás comentando el libro ‘Siete días de mayo. De la muerte de Hitler al final del III Reich’ de Volker Ullrich (Taurus-Peguin Random House) se hablaba de los impactos paralelos de la última fase de la guerra contemplados desde España. Un lector de ‘Vida cotidiana en la España de la posguerra’ (Almuzara Editorial)  pide que comente este tema sobre el que se ha hablado poco: la soledad del Régimen en el invierno y la primavera de 1945 cuando aquellas potencias en las que se apoyaba están a punto de ser vencidas en el campo de batalla.  Aunque el tema da para más que una reducida reseña hay que consignar que en 1944 ante el curso de la guerra produjo un repliegue desde El Pardo para evitar que las manchas de las anteriores devociones y afinidades no acaben por generar más trauma. Desde hace semanas muchos militares y monárquicos son conscientes del papel de Estados Unidos como potencia hegemónica. Ya antes Franco ha retirado sigilosamente la División Azul que regresa casi en silencio, o por lo menos sin el estruendo con el que fue enviada al frente ruso tras jurar fidelidad a Hitler, aunque grupos de recalcitrantes miembros de la voluntaria Legión Azul continúan combatiendo hasta el final en el bunker de Berlín.  En 1945 el Régimen ha roto relaciones con Japón tras la retirada del ejército imperial de Filipinas y el devastador incendio del barrio español de Manila, una de las razones que explican el declive de la presencia española en el archipiélago a partir de entonces con la desbandada de su hasta entonces influyente colonia. En las semanas anteriores al 1 de Abril del 45 todavía algunos medios españoles siguieron confiando en las ‘nuevas armas alemanas’ de las que se afirmaba que cambiarían el curso de la guerra. Como se cuenta con más detalle en ‘Vida cotidiana en la España de la posguerra’, consumado el final del III Reich los editoriales de prensa se esforzaron en desvincularse de cualquier compromiso del pasado: «El Caudillo supo lograr para España la neutralidad y el apartamiento de la guerra. Toda la nación agradecida, evoca la figura salvadora de Franco» dice un titular. El primado Pla y Deniel afín al falangismo publica una pastoral: «La Iglesia condena al comunismo, pero ama a todos los pueblos. Loable actitud de España durante la conflagración». Las imágenes de la División Azul se esconden. Cuando todavía la guerra en el Pacífico no ha acabado, la conferencia de Postdam, cerca de Berlín, sienta a Roosevelt, Churchil y Stalin, y en ella aparecen referencias a España y los puntos de vista de los nuevos líderes del mundo. Inquietante ha sido la Conferencia de San Francisco con la creación de Naciones Unidas, donde España no logrará entrar hasta diez años más tarde.  El No-Do ha pasado de su primera edición en enero de 1943 donde predominaban los contenidos nazis a la inclusión unos meses después de otros materiales procedentes de Reino Unido y Norteamérica, preferentemente sobre la guerra en Asia y menos en torno a los frentes europeos. Aunque en el noticiario oficial también se incluyeron en 1943 imágenes triunfantes del ejército nipón. Mientras en los cines durante la guerra no se exhiben películas del bando aliado por el acuerdo firmado en 1940 con Berlín que impedía proyectar en las salas contenidos críticos para España o Alemania, acuerdo que se difumina con el hundimiento del III Reich. No olvidemos en la primavera de 1939 la exhibición de una semana de homenaje a Hitler en el Palacio de la Música de Madrid, o la proliferación momentánea de documentales de procedencia nazi en las salas. Aunque el estreno de una película británica, ‘Sangre, sudor y lágrimas’ antes de que acabe la guerra despertó críticas en sectores recalcitrantes del Régimen. Hasta casi el final buena parte de los contenidos de la prensa son favorables al Eje, con alguna excepción como ‘La Vanguardia’ y las crónicas de Carlos/Carles Sentís proclives a los aliados. Mientras en 1943 había dejado de ser obligatorio el saludo fascista a la romana, con el que se retrataron obispos, futbolistas o toreros, entre otros. Antes saludo oficial obligatorio.

 Empiezan los años más duros, incluido el boicot de noviembre de 1946 de Naciones Unidas en el que se califica al Régimen de ‘fascista por su origen, naturaleza, estructura y comportamiento general». La respuesta ha sido la conversión del sistema en ‘católico’ con personalidades procedentes de ese área en espacios decisivos como Asuntos Exteriores (Martín Artajo (1945-1957), antes responsable de Acción Católica, y luego el más pragmático Fernando María Castiella (1957-1969), que en sus años mozos estuvo en la División Azul). Por medio, una historia compleja entre 1945 y 1950 de largos meses de soledades internacionales, aislamiento, terribles sequías, hambrunas catastróficas , restricciones de luz y de agua, en uno de los más difíciles momentos, hasta que la guerra de Corea hizo cambiar las prioridades de Estados Unidos.

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