Escrito por 11:46 am Tribunas

A vueltas con el español 

El interés por nuestro idioma en África sigue creciendo y las instituciones estamos haciendo un esfuerzo por acompañar y dotar de material didáctico a los apasionados profesores africanos de español que lo están haciendo posible 

José Segura Clavell  
Director general de Casa África 

¿Sabían ustedes que los habitantes de Kenia están convencidos que la tortilla española y el gazpacho son inventos kenianos? ¿Que se cantan merengues en lenguas propias de Ghana? ¿Que el alumnado de español en Togo tiene su club Cervantes, como sucede en otros países de África occidental, en el que declaman poemas en español o bailan salsa en línea o preparan platos españoles? ¿Que el continente africano está enamorado de nuestro idioma, que lo aprende, lo siente como propio, lo utiliza para crear y lo enseña? 

Doy fe de todo esto que les cuento porque acabamos de clausurar el III Encuentro de Hispanistas africanos y españoles esta semana, coorganizado en nuestra sede por el Instituto Cervantes, Casa África, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y dos organismos del Ministerio de Asuntos Exteriores Unión Europea y Cooperación del Gobierno de España: la Dirección General del Español en el Mundo y la Dirección General para África. 

Esta iniciativa, consolidada ya como un evento que celebramos cada dos años, contó, además, con la colaboración de la Fundación Mujeres por África y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y se celebró bajo el lema «El español y el hispanismo en África como generadores de conocimiento». Se plasmó en el trabajo conjunto, durante tres días, de medio centenar de hispanistas, escritores y profesores de español del continente, tanto africanos como españoles y en debates apasionantes sobre esta materia, proyectos y el acto de compartir frustraciones y desafíos, pero también logros y alegrías.   

Un evento así, como deben imaginarse, conlleva meses y meses de preparación entre las instituciones organizadoras. En esta edición, al celebrarse en Las Palmas de Gran Canaria, Casa África, con Juan Jaime de responsable y el apoyo de María Cárdenes, su empeño y cuidado al máximo de todos y cada uno de los detalles han hecho posible una reunión más que ejemplifica lo que hacemos como agente de la diplomacia pública española: generar redes de contacto, estimular la colaboración y apoyo, en este caso, entre hispanistas de todo el continente y con las instituciones españolas. 

Y lo que estamos aprendiendo a raíz de estos eventos es que hay una gran atracción por el idioma español, especialmente en nuestros países vecinos de África occidental. Si en 2104 hablábamos de un millón de estudiantes, ahora pasamos sobradamente de los dos millones. Los participantes, hispanistas africanos, profesores de todos los países asistentes, nos dicen que son muchos más.De hecho, animados por la directora académica del Instituto Cervantes, Carmen Pastor, los hispanistas se conjuraron en Casa África para actualizar al máximo las cifras y pasarlas de cara a la elaboración del próximo anuario del Cervantes. No tengo ninguna duda de que la cifra real que surja de esta recopilación nos soprenderá.  

Por ejemplo, el profesor Diousse, que llegó desde Senegal nos habló de que ya hay más de 500.000 estudiantes de español en el país. El profesor Sossouvi, de Benín, dijo que en el suyo hay más de un millón y el de Camerún, el profesor Kadzue, también elevó su cifra por encima del millón.  

La clave del diálogo con los hispanistas africanos estos días fue determinar por qué ocurre esto, ya que se trata de estudiantes que en los planes de la escuela francófona (equivalente a nuestra Secundaria y Bachillerato) siempre hay un segundo idioma, y ahora mayoritariamente se elige el español, en detrimento del alemán y el inglés.  

Y la respuesta de los hispanistas africanos fue sencilla: no se trata de que exista un apoyo institucional oficial desde España a las educaciones públicas de estos países, sino de que los profesores de español están trabajando bien, haciendo que entre el alumnado se vaya generando la idea de lo bonito y útil para el futuro que puede ser este idioma.  

El apoyo de las instituciones, pues, más que plantear aperturas de Cervantes por todos los países de África subsahariana que aún no los tienen, debe centrarse en aprovechar esa ventaja comparativa que existe ahora y generar acciones de formación del profesorado, junto a herramientas para la enseñanza del idioma que puedan serle útiles a los profesores africanos de español: manuales, unidades didácticas, material que pueda ser interesante y ayude a hacer, aún más si cabe, atractivo el aprendizaje del idioma para los jóvenes africanos.  

El español es, sin duda, una herramienta de oportunidad, y así lo vemos desde Casa África: entre otras cosas, pensemos que cuantos más africanos hablen español, más facilidad tendrán las empresas españolas para implantarse en estos mercados, encontrar profesionales con los que hacer negocios, personal que contratar o de los que apoyarse para contemplar una entrada realista en este enorme mercado que tenemos enfrente. En este sentido, el Encuentro, celebrado en Canarias, consiguió también poner de manifiesto el interés de Canarias en convertirse en una referencia en lo que respecta al español y África, siendo, como es, el territorio español más cercano al continente. 

Esta semana abrieron nuestro encuentro dos de los pesos pesados del español en África: Senegal, con Instituto Cervantes, y Costa de Marfil, con Aula Cervantes y biblioteca hispánica. Lo hicieron con sendas conferencias del profesor de la Universidad Gaston Berger, Gustave Voltaire Dioussé, y del profesor Seydou Koné, de la Escuela Normal Superior de Abiyán. Después se celebraron mesas sobre el español en las diferentes áreas idiomáticas en África (francófona, anglófona, lusófona) y sobre nuestra querida Guinea Ecuatorial.  

El del español en África es un tema que seguimos de cerca desde hace años: publicamos un interesante estudio que lleva por título “La enseñanza del español en África Subsahariana”, parte de nuestra Colección de Ensayo, en 2014. Nos acompañaron en esta experiencia la Embajada de España en Kenia, el Instituto Cervantes y la AECID. Coordinados por el profesor Javier Serrano, un total de 35 hispanistas africanos redactaron los 30 capítulos de que consta este trabajo y pudieron documentar la situación de la enseñanza del español en los 27 países subsaharianos en los que la presencia de nuestro idioma es reseñable. En este encuentro, y en estrecha colaboración con el Cervantes y con el Ministerio de Asuntos Exteriores, desvelamos que estamos trabajando en una reedición actualizada del mismo, que esperamos publicar el año que viene. 

Quisiera finalizar precisando que, aunque se dirigía principalmente a hispanistas, investigadores y profesores de español como lengua extranjera, tanto españoles como africanos, del ámbito del África subsahariana, este encuentro era apto para todos los públicos. Y altamente recomendable para cualquiera, aunque el tema les parezca, a priori, demasiado específico o complejo. Para mí, profesor también, aunque del mundo de la ciencia, resulto conmovedor e interesantísimo ser testigo de la enorme pasión que estos docentes ponen en su trabajo, de cómo han evolucionado algunas cosas y de cómo se plantean quizás nuevos problemas, del enorme interés de nuestras instituciones en apoyar esta labor.  

El español y las culturas que lo representan, desde Estados Unidos a Chile y Argentina y desde la Península Ibérica y Canarias a Guinea Ecuatorial, significan influencia positiva, “poder blando”, que le llaman. Nuestra lengua deja una impronta en el mundo, nos permite compartir conocimiento y experiencia y dejar que otros los tomen, los transformen y enriquezcan y, a su vez, los compartan. Acabamos de cerrar este encuentro y les confieso que ya estoy deseando poder inaugurar el próximo de estas características, esta vez en Madrid y con nuevos temas apasionantes y personas interesantísimas para debatirlos. 

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