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Ahora, con su apoyo a Trump, vemos por qué Bezos compró The Washington Post

Bezos y Musk, con Trump

José García Abad

No debiéramos sorprendernos que apoyen a Trump los dos hombres más ricos del mundo, según Bloomberg: Elon Musk, el primero del ranking  con una fortuna de 256.000 millones de dólares y Jeff Bezos que “solo” posee 205.000 millones a quien disputa el segundo puesto Mark Zuckerberg, propietario de Facebook . 

Musk y Bezos, propietarios de “X” y Amazon respectivamente apoyan a Donald Trump, a quien suavemente podemos calificar de autoritario y, más propiamente, fascista. Lo más preocupante no es tanto que vuelva al poder Donald Trump como el hecho de que sea seguido por la mitad de los ciudadanos del país.  

Lo de Musk fue más descarado al convertirse en el gran profeta y financiador de Trump a quien ha entregado para su campaña 74,95 millones de dólares.  Cuando en 2013 el propietario de Amazon, Bezos compró el Washington Post se empeñó en demostrar que no trataba de influir en este periódico que había demostrado su independencia de los poderes políticos. Recuérdese la revelación de los Papeles del Pentágono en 1971, sobre las prisiones secretas de la CIA en 2005 y las prácticas de la NSA entre otros.

Jeff Bezos actúa con más cuidado que Musk. Martin Baron que dirigía el periódico cuando en 2013  se produjo la compra se esforzó en explicar en su libro: “Frente al Poder”, tal como comenté en Ojo avizor, que, contra lo que pudiera parecer, Bezos había respetado impecablemente su promesa, resistiéndose a las presiones de Trump en los encuentros con el personaje en los que participaron director y propietario. 

Cuenta Baron la cena que compartieron con Trump en la Casa Blanca el 15 de junio de 2017. El presidente les lanzó a la cara su lista de agravios, Tachaba a la prensa como “el enemigo en lo mas alto y en lo más alto de la prensa el Post”. “Éramos – cuenta Baron – gente horrible, lo que repetía una y otra vez”. 

Cuando Bezos se negó a las exigencias de Trump fue etiquetado por este como un enemigo y sus ataques a Bezos se convirtieron en rutina pública, frecuentes y hostiles. El primer día de su presidencia en una charla en la sede de la CIA, Trump llamó a los periodistas “los seres humanos más indignos”, “Estoy librando una guerra contra los medios”; y cuando Llesley Stahl de la CBS le pregunta por qué insistía en denigrar a la prensa, el presidente electo explica: “¿Sabes por qué lo hago. Lo hago para desacreditaros a todos y para menospreciaros, así cuando escribáis cosas negativas sobre mí, nadie os creerá”. 

Tras un mes de Trump en la presidencia el Post fijó en la cabecera del periódico la frase: “Democracy Dies in Darkness” (La democracia muere en la oscuridad).

“Sentí rabia y tristeza, y temí por el futuro del país”.

Martin Baron pinta a Trump como: “un hombre amargado, embustero y narcisista, nacido para los privilegios y sin embargo siempre fingiendo ser víctima, había puesto a Estados Unidos y a todo su sistema constitucional al borde del precipicio, con el único propósito de perpetuarse en su poder, que sus votantes ya no le querían otorgar”. Sentí rabia y tristeza – confiesa – y temí lo que aquella insurrección [la del asalto al Capitolio] presagiaba para el futuro del país”.

“Quizás a los más fervientes seguidores de Trump – reflexiona– no se les puede convencer de nada que no sea lo que él les cuenta, sobre todo cuando la fuente de la información es la prensa que ha demonizado. Pero nuestro trabajo es proporcionar hechos fiables y comprobables. La democracia que todos dábamos por hecha estaba en peligro, saboteada por el mismo presidente”.

En su opinión “todo lo ocurrido debería ser motivo para que los americanos reflexionaran sobre la fragilidad de la democracia y como puede desmoronarse si un país pierde a sus medios de comunicación independientes”.

Baron se indigna con “la cobardía” de Bezos

Baron me convenció de que por primera vez se zanjaba a favor del dueño de Amazon el respeto a la independencia el Post que exhibía un largo historial en exclusivas molestas. Se planteaba, en una perspectiva más amplia, el debate sobre los condicionantes de los intereses de la propiedad sobre la libertad de los informadores. 

Ahora cuando Bezos ha impedido que el Post pidiera a sus lectores el voto a Kamila Harris, Baron ha expresado su indignada desilusión: “Esto es cobardía, con la democracia como víctima. Donald Trump verá esto como una invitación a intimidar aún más a su dueño, Jeff Bezos (y a otros). Inquietante cobardía en una institución famosa por su valentía”. 

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