Escrito por 7:21 pm Cultura

ALPEDRETE Y LOS RABAL: EL ALTO PRECIO A PAGAR EN IMAGEN POR UNA  TONTA DECISIÓN

Paco Rabal y Asunción Balaguer

 por Federico de Francisco 

El próximo miércoles 8 de mayo está convocada en la Fundación AISGE, entidad de gestión que representa a actores y actrices de España y  de la América de habla hispana, una rueda de prensa donde con toda probabilidad acudirá su presidente Emilio Gutiérrez Caba, junto a diversas entidades como la Unión de Actores además de distintos partidos representados en el Ayuntamiento de Alpedrete (Madrid),  contra la increíble decisión de retirar el nombre y las placas que dedicaban una plaza a Paco Rabal, y el centro cultural a su esposa Asunción Balaguer. Sin que el pleno municipal tuviera ocasión de debatir la decisión del equipo de gobierno de PP-Vox y de forma nocturna las placas se eliminaron, para ser rebautizados los espacios como plaza de España y La Cantera. La retirada tuvo lugar ipso facto, por sorpresa y en horarios intempestivos. 

Francisco Rabal (1926-2001) y Asunción Balaguer (1825-2019) residieron durante dos décadas en Alpedrete, localidad de la que la actriz hablaba maravillas y pedía «a todo el mundo que la visitara», sintiéndose ‘privilegiada» por residir en aquél pueblo de la sierra de Madrid. En 2016 el anterior ayuntamiento otorgó el nombre de Asunción Balaguer a su centro cultural, inaugurado con la presencia de ella misma y de su hija Teresa Rabal y de otros personajes del mundo artístico. Ahora sus descendientes directos, Benito y Teresa,  alzan la voz por esa insólita e inexplicable decisión que borra sus nombres del callejero público. 

¿La causa? Se tenía que percibir la presencia de la ultra-derecha en el gobierno municipal y los Rabal eran ‘rojos’ o en su caso ‘comunistas’ , contraponiendo un peligroso contraste entre los nombres de las plazas ‘Paco Rabal’ y ‘España’ (¿es que los únicos verdaderos españoles son los de derechas, o mejor todavía los de extrema derecha?). 

Una decisión carente de fundamento: pese a la vinculación de Rabal con el PCE a lo largo de su vida fue todo menos sectario, de capillitas o de ‘partido’. Era bien conocida su excelente relación con el director Rafael Gil con quien llegó a trabajar en múltiples ocasiones, uno de los referentes del cine del franquismo, lo mismo que con Sáez de Heredia, o su cercanía con falangistas como Vizcaíno Casas y tantos otros personajes vinculados al anterior régimen. Los Rabal fueron siempre muy abiertos en este aspecto más allá de sus simpatías y afinidades, y entre sus personas más queridas y cercanas las había que militaban en el otro extremo del mapa político sin que eso representara un trato discriminatorio. 

Desde el punto de vista de la imagen pública de Rabal es dudoso que ningún otro residente en Alpedrete tuviera su notoriedad exterior, puesto que había trabajado en títulos fundamentales de Buñuel, con Antonioni y los primeros directores europeos, o con realizadores de Hollywood, en una larguísima carrera en la que se mezclaban las pequeñas películas independientes y de cine de autor con las grandes producciones internacionales. Lo que hace todavía más inexplicable el intento de borrado de su imagen de la memoria del pueblo. 

Tras la retirada de los nombres en pocas horas una petición a Change.org pidiendo su restitución tuvo 4.500 adhesiones. Singular que el pueblo se vea obligado a aparecer en el foco mediático por una noticia de tan inútil calado. Los partidos de la oposición explican esa decisión por la «dependencia de sectores del PP respecto a Vox» que les ha hecho entrar en un tonto juego de cambio de nombres que nadie excepto los ultras más recalcitrantes ha pedido. Tratar de paliar la tormenta prometiendo dedicar un salón a la memoria de esos actores es un fallido intento de plegar velas, cuando el deterioro de imagen pública ya se ha producido.  

Así el término ‘centro-derecha’ aplicado desde varios medios cuando se habla de acuerdos entre PP y Vox se convierte en una pompa de jabón. No olvidemos lo ocurrido tras la constitución de los nuevos ayuntamientos después de las últimas municipales y autonómicas cuando en unos pocos días se acumularon noticias sobre inexplicables medidas que afectaban a decisiones culturales o puramente ideológicas . Y el astuto  uso que Pedro Sánchez hizo de esas medidas que parecían retrotraer a tiempos anteriores, en los prolegómenos de las generales, donde los sondeos proclamaban una victoria contundente del PP que llevaría a Feijoo a la Moncloa; hecho que no se produjo, porque esa relativa sumisión a la derecha radical causó miedo y movilizó a un sector del electorado.  

Además se trata, como en este caso, de decisiones de gran alcance mediático e impacto en la ciudadanía no por su importancia real sino por lo que simbolizan. En unas fechas en las que se producen situaciones tan peculiares como la del Ayuntamiento de Sevilla donde la oposición PSOE y Podemos-IU tiene que acudir al rescate y votar a favor del alcalde del PP porque su aliado natural, Vox, le deja tirado, ¿se ha puesto a pensar el núcleo duro de Feijoo el vuelco en las encuestas en favor suyo que se produciría deshaciéndose de ciertas ‘mochilas’ aunque ocasionalmente le cueste perder gobiernos municipales o autonómicos? Algo parecido a lo que el grupo socialdemócrata en el parlamento europeo pedirá a la conservadora Úrsula von der Leyen para seguir apoyándola después de las europeas: la desvinculación de los ultras.

Close