Escrito por 10:15 am Economía

Ana Botín: Mi madre es mi inspiración


A la salida del despacho

por J.G.A.

A la presidenta – por cierto a ella le gustaba que la llamaran “la presidente” – le apetece llevar pantalón y chaqueta corta, no en formato traje sino combinando colores, el caqui con el verde  tipo militar. De marcas caras, por supuesto pero también disfruta comprando en Zara y prodiga la compra en internet.

Se armó un revuelo en la prensa cuando se presentó en un acto público con un poncho rojo de Burberry. Al día siguiente comentaron en una reunión con directivos del banco la conmoción ocasionada por el poncho. Ella explicó, sorprendida por el interés despertado: “Pues bajé al armario y encontré esto que compré hace 20 años”.  También llamó la atención cuando se presentó en la junta de accionistas de 2017 con una chaqueta de Zara.

Alérgica a la Prensa

Ciertamente no es una persona que se prodigue. Marca distancias, limita estrictamente su presencia en actos públicos, no se la ve en los restaurantes, acude a muy pocas cenas privadas, rara vez concede entrevistas a pesar de que de pequeña quiso ser periodista, afición que plasmó en los periódicos internos de los colegios en los que estudió. La idea se la quitó de la cabeza su abuela Ana Botín con un argumento definitivo: “los periodistas se mueren de hambre”. También quiso ser espía. Espía de oficina de los que analizan la información.

Quizás influya en su aversión a la prensa las nefastas consecuencias que para ella tuvo su aparición en la portada del Semanal del diario “El País”, que le obligó a dejar su puesto de directora general. 

Una excepción fue su entrevista con Pepa Buena en la Ser, donde se la notaba a gusto y de la que salieron titulares importantes, especialmente sobre el feminismo en un momento de gran sensibildiad sobre la cuestión atizada por el caso de La Manada.

Resalta que tiene madre

Ana Botín resalta, además de su amor por Santander, el hecho de que tiene madre superando los años en que esta tenía una escasa presencia como esposa de Emilio Botín. A ella le debe Ana, entre otras cosas, su afición por el piano que comparte con sus hermanos y sus hijos. 

“Mi madre – resaltó en una ocasión – es mi inspiración. Ella ha sabido combinar dos cosas que para mí son fundamentales: la excelencia con la inclusión. Que todos tengan acceso pero que también se prime la excelencia”. Esta es, por cierto, su filosofía básica de la educación en general.

Cuando Paloma O’Sea pedía a su esposo Emilio que acudiera a alguna de sus sesiones musicales, el entonces presidente del Santander montaba compromisos bancarios para no acudir. No por hacer un feo a su esposa sino porque la música clásica le aburría soberanamente.

Ana, en contraste con su padre, es muy musical: mecenas del concurso internacional para jóvenes pianistas es vocal de la junta de patronos de la Fundación Albéniz y miembro del patronato de la Escuela Superior de Música Reina Sofía.  

También tiene esposo

Ana Botín tiene, en efecto madre. También tiene esposo, el jerezano Guillermo Morenés Mariátegui, hijo menor de los marqueses de Borguetto, un   ingeniero agrónomo dedicado toda su vida profesional al mundo financiero de quien Ana fue jefe en el Santander. “Sin problemas” según asegura ella. 

Comparte con el dos residencias, una en Madrid en la Colonia de El Viso, y otra en Londres. Ella puede calificarse de nómada. Pasa el fin de semana y el lunes en España. El lunes preside la Comisión Ejecutiva. El martes se va a Londres donde permanece dos días. El jueves y el viernes los dedica a personarse en otros países con intereses del banco. O sea un tercio en España, otro en el Reino Unido y el último en otros lugares del mundo.

Con este ajetreo no es fácil conciliar el trabajo con la vida familiar. Sin embargo ella da mucha importancia a esta conciliación, al sano equilibrio entre la familia y el negocio. Aprovecha todas las oportunidades para estar con sus hijos y con un nieto de nacimiento reciente.  

“Para mi – asegura – lo primero es la familia. Yo no voy a dejar de estar al lado de un hijo que este enfermo o que me necesite…”. Ha dedicado mucha atención a proporcionar a sus vástagos, Felipe, Javier y Pablo, basada en los conocimientos y sobre todo en los valores, una educación que, entiende, les proporcionó unabase amplia para comprender el mundo en toda su complejidadsocio-política, económica, cultural. Un sistema para encontrar loesencial del inmenso caudal de información disponible hoy día, orientado a sacar lo mejor que cada cual lleva dentro, y la d1sposición altrabajo en equipo…

Los tres hijos de Morenés y Botín, Felipe, Javier y  Pablo se dedican al mundo de las finanzas.  

Una mujer deportista que disfruta con la lectura

Practica el golf, el deporte de la familia, en el que destacó desde pequeña cuando, en 1973 y 1974, fue campeona infantil. En su infancia practicó el judo hasta el cinturón verde, el esquí y el baloncesto al tiempo que se adentraba en el ballet. Ahora continúa con el golf y el esquí. Como espectadora disfruta con los toros y el futbol, como hincha del Real Madrid. 

Y saca tiempo para leer, sobre todo historia de cualquier época lo que le permite pensar que “nos ha tocado vivir en la mejor”. También disfruta con la física, le fascina Einstein y le encanta Richard Feynman teórico de la física cuántica, uno de los científicos más celebrados del pasado siglo XX. 

“Lee mucho y nos regala libros – nos cuenta un directivo – Hace poco nos mandó “Sapiens. De animales a dioses” de Yuval Noah Harari que la impresionó vivamente. También es seguidora de Niall Ferguson ,escritor británico especializado en la historia económica y financiera. Le interesa los libros sobre el Islam.

Pepa Buena le preguntó en la aludida entrevista en la Ser si tenía tiempo para leer y Ana dio detalles interesantes: “Sí, llevo muchos libros, los empiezo a leer y luego nunca los termino del todo. Ahora estoy leyendo sobre una mujer extraordinaria que fue Katherine Graham, editora del Washington Post. Es un libro un poquito gordo, y ahora lo estoy releyendo para inspirarme, y también estoy leyendo un libro que es de un americano, Jaron Lanier, que dice quién es dueño del futuro, `Who Owns the future´, que ayuda mucho a entender qué está pasando con estas plataformas digitales”.

Repreguntada sobre Katherine Graham explicó que le interesa “el proyecto de empresa desde el punto de vista personal, y esto es algo muy interesante porque, como mujer, me ayuda a entender qué es lo que le hizo tener éxito”.

Amigos de siempre y enemigos de ayer

Quizás tenga más amistades circunstanciales, de aquellos que como le ocurría a Julio Cesar en la guerra de las Galias acuden en socorro del vencedor, que verdaderos amigos del alma, como todos los que tras crueles batallas alcanzan la victoria. 

Puede estar bastante segura de la gente de Santander. Unos pocos amigos de la infancia – salió de Santander a los 13 años – y no muchos de los que fue recolectando en los distintos centros educativos por los que pasó. A los 13 años la enviaron a un tiste internado en Ginebra, dos años, después al Saint Mary, en Londres, y de allí a una universidad norteamericana para señoritas adineradas para recalar tres años después en Harvard en donde la reclutaron los de J P Morgan, el gran banco de inversiones.

En Santander se encuentra con amigos seguros, con miembros lejanos de su familia, con Ramón Pérez Maura, Mónica del Prado, Lucrecia Botín, y la pandilla de su esposo Guillermo. 

Fuera del ámbito veraniego cuenta con la amistad de escasa gente del mundo empresarial como Rafael del Pino; Javier Monzón; Carlos Barrabés; Sol Laurella, la de Coca Cola; Jorge Calvet, el dueño de Quabit, quien fuera presidente de Gamesa y actualmente presidente de la nueva socimi Bulwin Investments ;  José Creuheras, presidente del grupo editorial Planeta; Pablo Isla, presidente de Inditex; José María Álvarez Pallete, presidente de Telefónica;  los Rodés, con casas al lado los Botín. Especialmente con Fernando Rodés, que era el consejero delegado de Habas y con Alfonso Rodés, miembro del patronato de la fundación que creó Ana cuando se fue del banco; Pepe Cerehuelas; Andrónico Lusick , victima por cierto de sus especulaciones con el Banco Popular en las que perdió 190 millones de euros; los Puig, especialmente María,  los perfumistas, ahora en la familia tras la boda de Julia Puig, sobrina de Mariano Puig  con su primogénito, Felipe Morenés. 

En otro plano, el de las amistades puramente profesionales destaca Rodrigo Echenique, gran amigo. Se encuentran también, en otro plano de relación, clientes del banco con quien trató cuando estaba de jefa en las filiales latinoamericanas; directivos de J P Morgan. Y, por supuesto, los que le acompañaron en la dirección de Banesto, como José García Cantera, que fue su consejero delegado en Banesto, ahora director financiero del Santander. O como Jaime Pérez Renovales que fue secretario del Consejo de Banesto, cargo que dejó al ser nombrado por la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaria, subsecretario de la Presidencia. 

Amigos, los de siempre y enemigos los de ayer

Cuando se llega a la cima del poder con estable perspectiva son inevitables los resentimientos, pero los enemigos de antaño pasan a la reserva. Los más pertinaces, una minoría, se instalan en la melancolía limitándose a clavar alfileres en su muñeco, mientras la mayoría, los más inteligentes o los más realistas, pasan página entendiendo que el odio es una pasión escasamente productiva. 

Se atribuye al general Narváez que cuando, al borde de la muerte se confesó, el cura que le confesaba le pidió que perdonara a sus enemigos. “Imposible, dijo el general, los he matado a todos”. Ana Botín no ha matado a nadie, pero ha dado sepultura a sus enemigos de antaño que han ido cayendo en el camino.

Ana que no es amiga de pasteleos no es partidaria de neutralizar enemigos proporcionándoles cargos inofensivos, contra una práctica extendida en el mundo empresarial.   Sus enemigos más poderosos de antaño fueron los del antiguo Banco Central Hispano (BCH), especialmente Ángel Corcóstegui, Luis Abril  y la gente de Luzón que, viéndola como heredera, intentaron que desapareciera de la historia del banco. La verdad es que Ana Botín no tiene tantos enemigos como los tuvo su padre. Y es que Emilio Botín se metía en unos fregaos que ella evita. No se ha metido hasta ahora en ninguno. Ni siquiera con los que podrían proceder del Banco Popular.   

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