Escrito por 11:28 am Política

Ante la terrible posibilidad del regreso de Trump, un peligro para la democracia

Durante cuatro años ha intentado socavar las instituciones de la sociedad democrática

José García Abad, en base al libro “Frente al Poder” del exdirector del Washington Post

El debate electoral del pasado 27 entre Biden y Trump, que ha mostrado las ausencias mentales del primero y el descaro en las mentiras del segundo ha puesto en pánico  a los demócratas de Estados Unidos, el país más poderoso, y de todo el mundo que se enfrenta al crecimiento de la extrema derecha y ha puesto de manifiesto la necesidad de que la prensa independiente cumpla con su papel esencial para el mantenimiento de la democracia porque se ha demostrado que no está garantizada para siempre ni siquiera en los países con más tradición democrática. En 2002 del juez Damon J. Keith sentencia: “las democracias languidecen tras las puertas cerradas”. La prensa tiene la obligación de abrirlas contando las verdades que pueden ser molestas para los poderes públicos.

Un ejemplo de valentía durante el gobierno de Trump fue la actitud del Washington Post dirigido entonces por Martin Baron, hoy jubilado, que relata minuciosamente las dificultades que tuvo que afrontar el periódico, asediado por el presidente, de mantener su independencia en su libro “Frente al Poder”, publicado en España por La Esfera de los Libros.

Cuenta Baron como el primer día de su presidencia en una charla en la sede de la CIA, Trump llamó a los periodistas “los seres humanos más indignos”, “Estoy librando una guerra contra los medios”;  y cuando Llesley Stahl de la CBS le pregunta por qué insistía en denigrar a la prensa, el presidente electo explica: “¿Sabes por qué lo hago. Lo hago para desacreditaros a todos y para menospreciaros, así cuando escribáis cosas negativas sobre mi, nadie os creerá”.

Tras un mes de Trump en la presidencia el Post fijó en la cabecera del periódico la frase: “Democracy Dies in Darkness” (La democracia muere en la oscuridad).

La fragilidad de la democracia exige una prensa independiente 

Lo más preocupante no es tanto que vuelva al poder Donald Trump como el hecho de que sea seguido por la mitad de los ciudadanos del país. Es alarmante que tantos americanos aun crean que las elecciones de 2020 fueron un robo. En opinión de Baron la negación pertinaz de los resultados de unas elecciones presidenciales, veinte años después, es una advertencia de un peligro posiblemente mucho mayor en el futuro.  

“Quizás a los más fervientes seguidores de Trump – reflexiona– no se les puede convencer de nada que no sea lo que él les cuenta, sobre todo cuando la fuente de la información es la prensa que ha demonizado. Pero nuestro trabajo es proporcionar hechos fiables y comprobables. La democracia que todos dábamos por hecha estaba en peligro, saboteada por el mismo presidente”.

En su opinión “todo lo ocurrido debería ser motivo para que los americanos reflexionaran sobre la fragilidad de la democracia y como puede desmoronarse si un país pierde a sus medios de comunicación independientes”.

Cuando Trump incitó al asalto al Capitolio  

Dan Balz, veterano analista del Post dibujó el siguiente retrato del personaje: “Durante cuatro años, el presidente Trump ha intentado socavar las instituciones de la sociedad democrática, pero nunca de un modo tan flagrante como lo hizo el miércoles a primera hora de la madrugada [la del 6 de enero de 2021 cuando el asalto al Capitolio]. 

Su intento de reclamar la victoria para sí, sin ningún fundamento, y de subvertir las mismas elecciones exigiendo que se interrumpiera el recuento de votos representa la amenaza más grave a la estabilidad del país […] Un presidente que respetara la Constitución dejaría que las cosas siguieran su curso. Pero Trump ha demostrado una vez más que ni le importa la Constitución ni la estabilidad ni el bienestar del país ni nada parecido. Solo le importa él mismo y conservar el poder que ahora ostenta”.

En un tuit del 19 de diciembre de 2020, Trump convocó a sus seguidores a una manifestación el 6 de enero de 2021: “¡Gran Manifestación en D.C. el 6 de enero! ¡Acudid, será emocionante!”. Grupos armados extremistas y seguidores furiosos de Trump lo entendieron como un grito de guerra.

La violencia contra la prensa independiente se abalanzó contra una zona habilitada para los medios obligando a los periodistas a huir. Los manifestantes insultaron, escupieron y zarandearon a los periodistas. 

“Sentí rabia y tristeza, y temí por el futuro del país”.

Martin Baron concluye: “Un hombre amargado, embustero y narcisista, nacido para los privilegios y sin embargo siempre fingiendo ser víctima, había puesto a Estados Unidos y a todo su sistema constitucional al borde del precipicio, con el único propósito de perpetuarse en su poder, que sus votantes ya no le querían otorgar. Sentí rabia y tristeza, y temí lo que aquella insurrección presagiaba para el futuro del país”.

A las doce y diecisiete minutos del medio día, en su discurso ante la multitud cerca de la Casa Blanca, Trump dijo a los manifestantes que debían marchar hacia el Capitolio…”y yo estaré allí con vosotros” porque “nunca recuperaremos a nuestro país con debilidad” (…) “y vamos a luchar. Vamos a luchar como demonios. Y si no lucháis como demonios no volveréis a tener un país”.

Hasta las cuatro y diecisiete minutos de la tarde Trump no pidió a la muchedumbre   sublevada que abandonara el Capitolio con las siguientes palabras: “Os queremos. Sois muy especiales”. A las seis de la tarde tuiteó “Estas son las cosas que pasan cuando una victoria aplastante y sagrada le es arrebatada tan grosera y cruelmente a los grandes patriotas que han sido tratados tan mal y tan injustamente durante tanto tiempo [¡Recordaremos para siempre este día!].

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