Escrito por 1:33 pm Economía

Aumento de la brecha entre países ricos y pobres

Carlos Berzosa *

 El País del 16 de abril de este año recoge una información firmada por Miguel Jiménez en la que se señala que el Banco Mundial alerta del aumento de la brecha entre países ricos y pobres. Se refiere a la mitad de los 75 países más vulnerables del mundo que por primera vez en este siglo se enfrentan a una creciente brecha de ingresos con las economías más ricas. Estos países representan una cuarta parte de la población mundial: 1.900 millones de personas. En el periodo 2020-2024, la renta per cápita media ha crecido más lentamente que la de las economías ricas, en consecuencia, se amplía la brecha de renta. Más de la mitad de estos países (39 de los 75) se encuentran en el África subsahariana. En el Asia meridional, todos los países, excepto India, pertenecen a este grupo.

Así que observamos que, con el paso de los años, a pesar de los avances tecnológicos, de renta y riqueza, las privaciones para parte significativa de la población mundial siguen siendo muy elevadas. De hecho, el 92% de las personas que padecen hambre o malnutrición viven en estos países. La situación ya de por si grave antes de la pandemia se agudiza a partir de las consecuencias que se derivaron de la Covid. En los últimos años, se había producido una disminución de la elevada desigualdad entre los países, mientras que aumentaba la desigualdad dentro de cada país, siendo relevante la que ha tenido lugar en los países desarrollados. Esta desigualdad a nivel internacional entre países ricos y pobres había venido disminuyendo como consecuencia del crecimiento habido en los Nuevos Países industriales (NPI), fundamentalmente en Asia, en la que han destacado fundamentalmente China y la India. Ha habido de todas formas un crecimiento, aunque menor, en las otras áreas menos desarrolladas como América latina y África. Estos crecimientos, en algunos casos, han sido menores en renta por habitante por el crecimiento demográfico, y, por lo general ha sido muy desigual dentro de cada país.

La desigualdad internacional puede ser medida de cuatro formas: entre los extremos (20% más rico frente al 20% más pobre); entre todos los países con el índice de Gini; considerando las diferencias en el PIB por habitante medido en poder adquisitivo; y, por último, teniendo en cuenta la desigualdad interna de los países. De modo que si tenemos en cuenta esto último la desigualdad apenas ha disminuido, y entre los extremos la desigualdad ha seguido siendo excesivamente alta, aunque hubiera habido un descenso en los años anteriores a la pandemia, pero a partir del año 2000 vuelve a agrandarse el foso que separa la riqueza de la pobreza. 

Desde la década de los sesenta del pasado siglo, que es en los años que estudié economía, ha habido avances y progresos en prácticamente todos los países que componían por aquel entonces el Tercer Mundo. Sin embargo, sigue habiendo excesivas privaciones que no se corresponden con lo logros alcanzados en tecnología, sanidad, educación, renta y riqueza. En aquellos años, se estudiaba en algunas materias la gran desigualdad internacional.  En el año 57 vieron la luz dos estudios importantes sobre la desigualdad a escala mundial y las causas del subdesarrollo, Teoría económica de regiones subdesarrolladas de Myrdal, que fue premio Nobel de economía, y Economía Política del Crecimiento del marxista Paul Baran. Este último planteaba que para salir del subdesarrollo hacía falta implantar un sistema socialista, mientras que para el primero habría que llevar a cabo reformas internas y crear mecanismos internacionales para corregir las deficiencias del mercado. Lo sistemas socialistas han fracasado y las políticas de reforma del orden económico internacional no se llevaron a cabo, a pesar de que la Asamblea de las Naciones Unidas en 1974 aprobó un programa para crear un Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI). El hecho de no llevar a cabo las reformas necesarias para crear una economía mundial más equitativa y justa es una de las causas que provocan que siga perviviendo el subdesarrollo.

No obstante, ha habido países que han salido de la pobreza sin implantar un sistema socialista ni que se hubiera creado el NOEI. Estos hechos dieron alas a los economistas neoliberales que preconizaron medidas en esta línea de pensamiento para salir del subdesarrollo. Sin embargo, los países más exitosos no han aplicado las medidas neoliberales, sino que el estado ha jugado un papel imprescindible en el despegue económico. El avance de estos países ha movido las fronteras entre el Norte y el Sur del sistema, pero la periferia pobre sigue existiendo como se ha puesto de manifiesto. No deja de ser un escándalo que en el siglo XXI siga habiendo tanta hambre, pobreza y tantas privaciones en la sanidad, educación y agua potable, entre otras. Unos países los más atrasados que además están sufriendo ya las consecuencias del cambio climático en mayor medida que otros, lo que genera una situación insostenible. 

Carlos Berzosa es Catedrático Emérito de la Universidad Complutense y presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Ha sido Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense (1984-1998) y Rector de esta Universidad (2003-2011). A lo largo de su carrera docente ha impartido enseñanzas de Estructura Económica Mundial y Desarrollo Económico. Tiene numerosas publicaciones entre las que destacan los libros ‘Los desafíos de la economía mundial en el siglo XXI’ (Nivola,2002) y los escritos conjuntamente con José Luis Sampedro ‘Conciencia del subdesarrollo veinticinco años después’ (Taurus, 1996) y ‘La Inflación (al alcance de los ministros)’ (Debate, 2012).

Close