Al mostrarse públicamente orgullosa de esa decisión suya “a la contra” de lo determinado por Feijóo, Díaz Ayuso ha dado carta de naturaleza a su figura como el ‘otro camino’ del PP
Inmaculada Sánchez
“¿Cómo no la voy a respaldar?”. Núñez Feijóo aceptaba con esta frase la decisión de Díaz Ayuso de no acudir a la cita en Moncloa con Pedro Sánchez, en contra de su criterio. Ningún otro presidente autonómico del PP ha faltado a la convocatoria del jefe del Ejecutivo y el propio Feijóo había dicho públicamente que consideraba “un error” no hacerlo. La presidenta madrileña, sin embargo, impone su agenda, su táctica y su estrategia. Y al líder del PP no le queda otra que aceptarlo.
“No quiero formar parte de esa foto” ha afirmado incluso, retadora, la presidenta madrileña refiriéndose a la imagen de los barones de su partido entrando, uno a uno, en el palacio de La Moncloa. Ayuso había intentado, hace semanas, imponer a sus compañeros un plantón conjunto al presidente, pero desde Galicia a Andalucía fueron rechazando la propuesta y asegurando que acudirían a la cita con Sánchez.
Por un lado, para “decirle a la cara” lo mismo que opina ella y todo el PP del pacto fiscal suscrito con ERC para Cataluña y para defender a sus respectivos territorios ante el Gobierno de la nación. Por otro, por motivos institucionales. “Si me llama el presidente de mi país, yo tengo la obligación de acudir”, llegó a afirmar Juanma Moreno poniendo en evidencia la tesis contraria de su compañera de partido.
Feijóo también incluye en su dicotómica y vacilante estrategia antisanchista ciertos gestos con los que mantener el perfil institucional del PP y no rechazar determinados encuentros con Sánchez sería uno de ellos. Creía el gallego que la unánime voz del resto de presidentes autonómicos populares bastaría para que la presidenta madrileña bajara el tono y se aviniera al camino que dicta Génova. Albergar semejante esperanza está demostrado, sin embargo, que es no conocerla.
Bajo la batuta del inefable Miguel Ángel Rodríguez, que ambiciona repetir con Ayuso el exitoso trayecto a Moncloa que trazó en su día para Aznar, la presidenta madrileña ha dado ahora, con su sonoro platón a Sánchez, uno de los pasos más osados desde que defenestró a Pablo Casado y aceptó la convivencia con Feijóo.
No es la primera vez que la lideresa madrileña se muestra abiertamente contraria a determinados movimientos de Génova, como la negociación para renovar el CGPJ (“es de bisoños apelar al PSOE, un partido cuyos principios se esfumaron”), un posible acercamiento a Junts (“nunca pactaría una moción de censura con Junts, no son de fiar”), o cuando, más recientemente, Feijóo se abrió a la posibilidad de la jornada laboral de cuatro días (“estamos totalmente en contra de una reducción de jornada”). Ahora, además de las palabras, ha pasado a los hechos.
Al mostrarse públicamente orgullosa de esa decisión suya “a la contra” de lo determinado por Feijóo, Díaz Ayuso ha dado carta de naturaleza a su figura como el ‘otro camino’ del PP, por si alguien todavía lo dudara. El hecho de que su entorno personal y familiar esté cada vez más involucrado en la feroz batalla política que lleva tiempo desatada contra el Gobierno ha resultado un eficaz combustible para su determinación. Las querellas de su pareja contra la Fiscalía por una supuesta revelación de datos personales o, incluso, contra el presidente y el ministro Bolaños por llamarle “delincuente confeso” así lo confirman.
El sumiso “¿cómo no la voy a respaldar?” de Feijóo al ser preguntado por Ayuso tras su rechazo a la cita de Moncloa parece apuntar a una resignada asunción de la realidad del PP… o nos quedarán por ver nuevos episodios de luchas cainitas en el primer partido de la oposición.

