Escrito por • 6:17 pm• Política

Ayuso y Moreno, primer asalto

Inmaculada Sánchez

Las dos almas del Partido Popular se verán las caras el próximo mes de julio en el primer congreso nacional convocado y liderado por Alberto Núñez Feijóo. Mucho se ha dicho y escrito sobre los titubeos del presidente del PP y su ‘baile de la yenka’ entre una y otra y puede que el cónclave del verano no sirva para disipar dudas. Lo que sí se percibe es que los dos dirigentes con mayor brillo y predicamento en el partido, la madrileña Isabel Díaz Ayuso y el andaluz Juan Manuel Moreno Bonilla, se preparan para una primera contienda a la luz del congreso, una pugna para la que Feijóo ha querido colocar al presidente de la Junta en la crucial ponencia política.

Ya andan en los pasillos de Genova y en las redacciones de la derecha mediática haciendo cábalas sobre el alcance del anunciado congreso. En los despachos cercanos a Feijóo intentan rebajar expectativas: no habrá ninguna revolución, no es momento de meternos en peleas doctrinarias ni de liderazgos, de lo que se trata es de reforzar a nuestro presidente como el único candidato capaz de desalojar a Sánchez de La Moncloa… son parte de sus mensajes.

Sin embargo, a nadie ha pasado desapercibido a quién se ha encargado la ponencia política del congreso. Al frente de su redacción, Juanma Moreno Bonilla y Alfonso Fernández Mañueco, presidentes de Andalucía y Castilla y León, a quienes se suman para completar equipo Natalia Chueca, alcaldesa de Zaragoza, y Alma Ezcurra, actual eurodiputada y exparlamentaria en la Asamblea de Madrid, como mínima concesión a Díaz Ayuso. En sus manos estará el texto que sentará las bases ideológicas y programáticas del partido de cara a la decisiva cita de las próximas generales, asumido ya que, con altísima probabilidad, no llegarán hasta 2027.

La siempre bien informada del pulso popular Carmen Morodo analizaba la elección del citado equipo en ‘La Razón’ calificándole de ‘barones sin ideología’ poniendo el dedo de Ayuso en la llaga y en sus insistentes críticas sobre la ausencia de batalla cultural y de valores ideológicos en la labor de oposición de Feijóo. Génova explica la designación con un impecable argumento técnico: la presidenta madrileña ya está siendo ‘premiada’ con la celebración del congreso en la capital, donde tendrá un preemitente lugar como anfitriona, y Bonilla y Mañueco necesitan estar en la principal ponencia porque son los dos barones gobernantes que tienen elecciones antes que nadie, el año próximo.

El olor a ‘descafeinado’ que sale de esa ponencia, sin embargo, antes siquiera de estar escrita, ya está movilizando a Díaz Ayuso y todos sus fieles. En sus medios afines se aprieta para que no se quede en una correcta combinación de bajadas de impuestos y sensibilidad social, como gustan mezclar tanto Feijóo como Moreno en Andalucía. Además, la ofensiva contra semejante ‘blandenguería’ parece haber encontrado bandera en una palabra a la que apelan estos días los críticos y que encaja de maravilla con el acuñado estilo ayusista: la ilusión.

La ondeó antes que nadie la propia Díaz Ayuso en la Junta Directiva Nacional del PP de la semana pasada, ante la que instó a levantar la “ilusión” de los votantes. Un par de días después, en la presentación de un libro de Esperanza Aguirre, insistió. El PP “tiene que ser más que echar a Sánchez”, dijo, para añadir a continuación que “tiene que ilusionar”. Aguirre ya había criticado unos días antes que el PP “no ha sabido dar la batalla cultural” y en la presentación se deshizo en elogios a su antigua pupila afirmando que “todo el PP” debía “seguir la línea de Ayuso”.

La siguió días después José María Aznar en una intervención en un seminario del Foro Libertad y Democracia en el Ateneo de Madrid donde lanzó un recadito nada velado a Feijóo. “Ganar porque el rechazo hacia el adversario es mayor que el entusiasmo de los propios permite ahorrarse programas meditados”, señaló.

El entusiasmo y la ilusión “madrileñas” también deberán hacer frente en la convocatoria de julio a otra andanada que, presumiblemente, pergeña Génova para apuntalar a Feijóo como líder, pase lo que pase en 2027: la modificación del reglamento de primarias. El actual, alumbrado a regañadientes antes del congreso que eligió presidente a Pablo Casado para sorpresa de todos, permite una primera ronda de elección directa de los afiliados entre cuyos candidatos luego votan, en segunda, los compromisarios del congreso. Las intenciones filtradas por el equipo de Feijóo pasan por restringir el papel de los afiliados y reforzar los filtros y controles de la dirección, algo que perjudicaría a futuro a dirigentes como Díaz Ayuso, con probado apoyo y predicamento entre las bases.

No se prevé que el congreso de julio exhiba divisiones ni peleas que pongan en riesgo el liderazgo de Feijóo, para cuyo reforzamiento ha sido precisamente adelantado. 2027 y un segundo duelo con Sánchez le esperan sin que nadie en el PP lo ponga en duda. Pero lo que pueda ocurrir si, por segunda vez, el gallego no conquista La Moncloa es un libro en blanco en la que tanto Moreno Bonilla como Díaz Ayuso tienen intención de escribir. El primer capítulo, en el congreso del PP de este verano.

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