Escrito por • 9:23 am• Política

Ayuso y Page, parecidos más que razonables

Inmaculada Sánchez

Si hay dos barones en la política española incompatibles con la discreción, la lealtad y la vergüenza son Isabel Díaz Ayuso y Emiliano García-Page. La madrileña y el toledano, ambos presidentes autonómicos y con desahogadas mayorías absolutas en sus parlamentos, se sienten con el valor y la ambición para cantar las cuarenta a sus respectivos jefes, aun a riesgo de debilitar a sus partidos o destrozar sus estrategias. Ellos son así. Y a sus votantes les gustan mucho. 

Esta semana ambos han reaparecido tras el breve paréntesis estival y han acaparado focos y noticias. Ayuso ha querido, una vez más, liderar la ofensiva contra Sánchez y ha dicho, alto y claro, a sus compañeros de baronías populares que nada de reunirse con el presidente a solas, que los engaña, y que había que ir en pandilla a rechazar el cupo catalán. Page, por su parte, ha presentado, en nombre de su gobierno, un recurso de inconstitucionalidad contra la Ley de Amnistía aprobada en el Congreso por todos los diputados socialistas.

Ambas salidas del tiesto no tendrán resultados tangibles pero ya han conseguido desconcertar, una vez más, a Génova y a Ferraz y sumar titulares para los dos presidentes en el agrio comienzo de curso. Ayuso ha tenido que hacer equilibrios después de que algunos de los barones populares, como el murciano López Miras, aseguraran que sí querían acudir a un encuentro bilateral con Sánchez para hablar de la financiación de su autonomía. Ella, aún, sigue sin aclarar si irá a la invitación de Moncloa, cuando se curse, después de que más barones populares se sumaran a la ‘indisciplina’ del presidente murciano para con sus ‘ordenes’. Feijóo, entre tanto, los ha reunido, se ha hecho una simbólica foto con todos e intenta no enfadar a la lideresa de la capital.

García-Page ya es todo un clásico en el PSOE en la categoría de barones díscolos pero esta semana ha dado un paso de especial relevancia en su tradicional antisanchismo. Al presentar el recurso contra la Ley de Amnistía ante el Tribunal Constitucional no sólo arremete contra la decisión más importante del Gobierno de Sánchez sino que se suma a la ofensiva de los barones del PP contra ella a través del TC y lo hace, además,  a lomos del Ejecutivo que preside y al que llegó votado con las siglas del PSOE.

Ayuso es una política joven con mucho recorrido aún por delante mientras que Page acumula décadas de dirigencia. En el PP Ayuso tiene una posición fuerte, como demostró su victoria frente al anterior presidente, Pablo Casado, mientras que Page representa una clara minoría en el actual PSOE transformado por el sanchismo. Los daños de sus golpes pueden ser diferentes, pero conllevan heridas, internas y externas, que  precisan atención.

El PSOE tiene el mes próximo un crucial congreso federal en el que habrá de definir estrategias, caminos y liderazgos. Ahí es donde Sánchez tendrá que batirse el cobre y aclarar quién está o no está en “el extrarradio” del actual socialismo, como se acusaron mutuamente Page y Puente hace unas semanas.

El PP, por su parte, no tiene cerca el reto de congreso alguno sino, más bien, el de hacer cumplir lo que decidieron en el último: que Alberto Núñez Feijóo es su líder y que Ayuso es ‘solo’ la dirigente del PP de Madrid.

Veremos si los jefes nacionales de ambos partidos son capaces de poner en su sitio a los territoriales, por mucho voto que cosechen en su terruño.

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