Escrito por 6:40 pm Dossier

BBVA-Sabadell, del oligopolio nefasto al duopolio salvaje

Carlos Torres, presidente del BBVA. y Josep Oliu, presidente del Banco Sabadell

Carlos Torres, presidente del BBVA. Josep Oliu, presidente del Banco Sabadell

Por Josè Sanuy 

La anunciada propuesta de absorción del Sabadell, presidido por Josep Oliu , catalán, 75 años, casi 40 al frente del Sabadell cuando sucedió en el puesto a su padre Joan, por el BBVA,  donde manda el salmantino Carlos Torres Vila, de 58 años, cinco al frente del banco donde sucedió al nefasto Francisco González, generaría una entidad de más de un billón de euros en activos, con una capitalización bursátil del 70.000 millones de euros, (60.000 del BBVA y 10.000 del Sabadell),  más de 85 millones de clientes y unos 140.000 empleados, de los cuales trabajan en España unos 28.000 en el BBVA y 14.000 en el Sabadell. 

La nueva entidad se convertiría en la segunda de España, pisándo los talones al Santander, aunque por detrás de Caixabank respecto al volumen de activos donde manda esta entidad. Sería el BBVAS el tercer banco de Europa. 

El BBVA es producto de fusiones varias: del Bilbao con el Vizcaya para generar un BBV, al que se añadió la “A” del banco público Argentaria está a punto de incorporar la “S” del catalán Sabadell, un inquietante paso del oligopolio a un  duopolio sucio, un sistema de una concentración bancaria del 70 %. 

Duopolio salvaje

Califico el duopolio sucio, sin ánimo de ofender, quizás más preciso sería calificar de imperfecto y me atrevo a motejar de salvaje. Pues reduce la competencia y propicia el abuso frente a la sacrificada clientela, cerrando oficinas, que dificulta el acceso de los ancianos y despidiendo personal, que los sindicatos cuantifican en  4.000 empleados afectados.    

Permanece presente, de forma titubeante, Unicaja, a la que intentaba acoger el Sabadell, producto también, Unicaja, de apareamientos regionales, que doblaron el mapa, desde Asturias a Andalucía, de Extremadura a Cantabria. Así como Abanca,  producto de un hermanamiento galaico con ramificaciones hacía el País Vasco, Portugal y Francia. Bankinter que marcha triunfal es un caso aparte.

Quedaría como un singular ejemplo CaixaBank que se tragó a Bankia lo que permite al Estado una presencia  significativa que la hace refractaria al espíritu “duopolistico”, no menos salvaje que se impone, dicho sea  con perdón de la bárbara expresión. 

Con oposición de una parte del Gobierno

Como advierte la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en una entrevista en la Cadena SER, para celebrar el 1 de mayo, día del Trabajo, que el “altísimo grado de concentración bancaria que tiene España es un riesgo sistémico» (…) “que va a empeorar la calidad del servicio”.

Su compañero en el gobierno de coalición progresista, el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, se ha soltado por peteneras en un mensaje a base de vacías generalidades: «es importante que el sector siga manteniendo una situación competitiva en caso de que la operación salga adelante (…) «No solo hay que fundamentar y fomentar que el sector siga teniendo esos buenos niveles de rentabilidad y de solvencia (…) “la CNMC velará por mantener un entorno competitivo en la banca”.

Con la posible bendición del Banco de España 

Cuenta esta fusión con el supuesto beneplácito de la subgobernadora del Banco de España Margarita Delgado que mantiene la tesis en favor de las fusiones, no referida a esta fusión en concreto. “Estas operaciones explicó en junio de 2023– vienen acompañadas de procesos de racionalización de las estructuras. Además permiten alcanzar cuotas de mercado y presencia geográfica difíciles de lograr de forma orgánica, dada la elevada competencia en el sistema”. Aunque matizó su presión celestinesca asegurando que “es necesario encontrar el balance adecuado para evitar problemas de concentración”, que no concretaba. 

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, lleva algunos años tirando de las orejas a los banqueros por palabra y por escrito sobre las debilidades del sector con demasiados activos improductivos, escasez de capital y baja rentabilidad. 

El gobernador del Banco de España dejó caer entonces que si de verdad los bancos querían ganar tamaño, las fusiones debían ser transfronterizas, una opción que los analistas no contemplan. Aunque tanto el BCE, como la EBA, repitan que hay en Europa más bancos de los necesarios, no parece que, por el momento, vayan por ahí los tiros.

El camelo de las sinergias de complementariedad

Siempre se justifican las fusiones – en realidad no hay fusiones sino absorciones -por las sinergias de la complementariedad, que en este caso tiene que ver con que el BBVA se ha centrado más en el crédito a la gran empresa, mientras que el Sabadell lo ha hecho con las pymes, pero la experiencia demuestra la debilidad de este argumento cuando lo que cuenta son los intereses de quienes verdaderamente mandan en cada entidad, que no son precisamente los pequeños accionistas.

En el anterior intento de fusión BBVA-Sabadell que tuvo lugar hace cuatro años, Credit Suisse diagnosticaba que la operación tenía sentido para ganar tamaño, pero no para sacar grandes sinergias de la operación, como las que sí generarian Caixabank y Bankia. En la misma línea se expresaron los expertos de Morgan Stanley, aunque su argumento de que sería muy cara, 4.000 millones de euros, lo que obligaría al BBVA a una ampliación de capital no es hoy válida pues al BBVA le salen los euros por las orejas. 

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