Escrito por 6:13 pm Política

Blanquear la dictadura: hasta que punto el franquismo sigue vivo e inspira a la ultraderecha mundial 

José García Abad

Deduzco la decisión de blanquear el franquismo, burlándose de las leyes sobre la memoria histórica, eludiendo la calificación del franquismo como dictadura, valiéndose del engañoso término de “Concordia,” – no puede haber concordia entre la dictadura y la democracia, entre el bien y el mal – por parte de Castilla y León, Valencia y Aragón, gobernadas por la coalición del PP con Vox muestran hasta qué punto el franquismo sigue más vivo que muerto, que no está bien enterrado.

Así lo muestra que haya tenido que llevar el gobierno de la nación al Tribunal Constitucional como ha anunciado el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres. 

El hecho que haya tenido que intervenir la ONU, denunciando el intento de blanqueo del franquismo por dichas comunidades muestra a su vez que esta cuestión no se limita a una cuestión interna de España sino que forma parte del programa de la ultraderecha mundial que ha perdido la memoria, y la  vergüenza. 

La ONU insta al gobierno de España a que «tome las medidas necesarias» para preservar la memoria histórica frente a las leyes de concordia tramitadas por PP y Vox, alegando que pueden «invisivilizar» las «graves violaciones de los Derechos Humanos» cometidas durante el «régimen dictatorial franquista».

Quemaron camiones enteros de documentos 

Una parte de la derecha española no tragó la Constitución desde el mismo momento de su promulgación procediendo, miembros del gobierno de UCD, al radical sistema de quemar camiones enteros de documentos del franquismo, tal como demuestran Óscar Alzaga y el historiador Ángel Viñas.

Así lo cuenta Alzaga en entrevista con este periódico: “España es el único país de Europa que, tras cuarenta años de dictadura totalitaria durante nuestro siglo XX, ha destruido -siendo ministro del Interior Rodolfo Martín Villa y presidente del Gobierno Adolfo Suárez- sus archivos con los informes de las direcciones generales de Seguridad y de la Guardia Civil sobre las actividades de quienes desde la ilegalidad combatieron el franquismo. Países como Alemania o Italia conservan enormes archivos policiales sobre los demócratas que militaron en la oposición al Nacional Socialismo y al Fascismo. Dedico el primer capítulo de mi libro “La conquista de la Transición (1960-1978)” a explicar la orden de quema de millones de documentos policiales”. 

“Fue obvio que a los políticos que provenían del régimen y se presentaron a las elecciones de 1977 no les convenía que se supiera la dura realidad del franquismo y la forma en que su régimen político reprimió sistemáticamente a la oposición democrática. Ellos querían participar, durante el nuevo periodo de nuestra vida pública, en los nuevos partidos políticos y comparecer ante la opinión pública como demócratas. Estos hombres públicos siguieron en cierta medida el modelo de Fernando VII y otros españoles de nuestro siglo XIX que procuraron borrar de nuestra historia importantes hechos que habían sucedido, para lo cual quemaban la documentación que se refería a los mismos. Nuestra historia tuvo esta singularidad y pese a que en España y la Portugal de la dictadura de Oliveira Salazar hubo durante más de cuarenta años dictaduras con similar orientación totalitaria, en nuestro país hermano se conservan más de cuatro archivos gigantescos de aquella época, sin que nuestros historiadores gocen de análogos fondos documentales. 

Testimonio de Ángel Viñas

Cita Alzaga al historiador Ángel Viñas: A la pregunta que este se hace sobre cuándo se abrirán los archivos Alzaga contesta: “Nunca”, refiriéndose a la quema de documentos.

“Era necesaria una labor de recuperación de documentación,- sostiene Viñas en su libro “La forja de un historiador”,  tarea que no incumbía solo a la Administración, sino también a los partidos políticos y a las instituciones públicas y privadas. Denuncié deficiencias físicas, depredaciones sistemáticas y, en general, la gran “desprotección de la masa archivística”. (…) “junto con las dificultades de consulta, ponían en peligro la defensa de la democracia” (…) “Fui pesimista: “La historia completa y científica del franquismo tardará en escribirse por lo menos treinta años”.

Ángel Viñas que ha desvelado importantes secretos del franquismo, como las falsedades del régimen sobre “el oro de Moscú”, la aportación nazi al bando rebelde, o la vergonzosa afrenta a la soberanía nacional de los pactos con Estados Unidos confiesa: “Di una batalla, sin éxito, en favor de la apertura de archivos. Los del franquismo, expliqué, eran decisivos para la democracia. Ya anuncié en 1979 que “solo cuando se abran las puertas a la consulta de los archivos del franquismo se podrá superar la historiografía superficial que sobre esta época se está haciendo en España, basada en ensayos de índole sociológica, sicológica o cultural”. 

Comenta Ángel Viñas que Enrique Barón pidió a Peces-Barba que se incluyera en la Constitución facilitar el acceso a los archivos, lo que se plasmó en el artículo 105 b, pero, asegura Viñas, que tardó mucho en dar resultados. 

Barón me comenta: “Es cierto que los socialistas asumimos su propuesta y conseguimos incluirla. También  es cierto que se destruyeron archivos por órdenes de los supervivientes del Ministerio del Interior de los gobiernos anteriores a las elecciones del 77, un caso único en Europa”.

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