Escrito por 1:52 pm Política

Cataluña ultima su veredicto sobre Sánchez y Puigdemont

Inmaculada Sánchez

Este domingo los catalanes darán a conocer su veredicto sobre los acontecimientos que llevan marcando la vida política de Cataluña y de España desde octubre de 2017. ¿Mereció la pena? ¿Se perdió demasiado por el camino? ¿Es posible reconducir el futuro sin volver al enfrentamiento? Carles Puigdemont, bandera del independentismo irredento, y Pedro Sánchez, conductor del retorno a la normalización y la convivencia, serán absueltos o condenados en las urnas. Aunque no habrá unanimidad en el jurado ni sentencia posible, los resultados de este 12-M nos dirán, al menos, si la arriesgada apuesta del presidente del Gobierno continúa viva o si es el president “en el exilio” quien asume las riendas del incierto futuro.

Ambos han jugado fuerte. Sánchez, con los indultos y la amnistía, ha colocado al PSOE al límite de lo asumible y entregado a la derecha sus mejores armas de ataque. Puigdemont, con la obstinada épica del represaliado y el simpar combate con ERC, ha dividido al independentismo y rallado la irrelevancia hasta que sus siete diputados en el Congreso le proporcionaron una inesperada resurrección política. Es difícil que los votos de la jornada electoral del domingo resuelvan la partida pero deberían repartir las cartas suficientes para saber quién continúa en la mesa con posibilidades.

La holgada victoria de Salvador Illa que pronostican todas las encuestas no tiene garantizada la presidencia de la Generalitat. Sin embargo, si los partidos independentistas no suman una  mayoría parlamentaria suficiente o no logran reeditar la unidad perdida tras las duras consecuencias del fallido procés, el socialista podría aspirar a un tripartito de izquierdas, con ERC y los Comuns, el preferido por una mayoría de catalanes según algunos sondeos.

Ello implicaría la definitiva exclusión de Junts del Govern y de los acuerdos con los republicanos con los que han cogobernado desde 2016: un antes y un después que significaría la retirada de la política de Puigdemont, según él mismo ha anunciado, y una obligada catarsis para los postconvergentes. 

Los siete diputados de Junts, sin embargo, seguirán en el Congreso y en ellos radica la singular fuerza que atesora la derecha independentista para seguir jugando su partida, aun cuando su líder quedase fuera de combate tras el 12-M. Ya comenté en esta tribuna hace un mes (‘Puigdemont y el fin del procés”) que este escenario representaría el golpe definitivo a lo que supuso el 1-O y el punto de partida de un nuevo encaje de Cataluña en España basado en la negociación política, algo por lo que ha apostado abiertamente ERC pese a su coste en votos.

En el PSOE abrigan la esperanza de que la victoria de Illa venga acompañada de un resultado exiguo para los de Puigdemont que permita manejar la situación con sus diputados de Madrid, aunque los últimos barómetros electorales dicen lo contrario y los sitúan por delante de los republicanos.

Demasiadas incógnitas para una sola votación. Quién será president de Cataluña los próximos cuatro años. Qué pactos conformarán el Govern. Qué consecuencias tendrá para la estabilidad del Gobierno de España… Y, por encima de todas, quién ganará el 12-M, Sánchez o Puigdemont.

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