Escrito por 10:50 am Tribunas

China, ¿una inteligencia de «todo a cien»?

Resumen de una aportación de Manuel Ramírez Benavente, Capitán de corbeta de la Armada, al Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE)

El objetivo del presidente Xi Jinping de colocar a China en una posición más preeminente en el escenario mundial pasa por impulsar el desarrollo tecnológico, que tiene una importante aplicación en el ámbito de la inteligencia. 

China tiene una cultura de inteligencia muy importante que se encuentra enraizada en su población. Por eso también confía en su diáspora para la obtención de inteligencia humana y emplea empresas chinas ubicadas en otros países, agencias de noticias o bancos para dar cobertura a este tipo de actividades. 

Para Pekín, los datos proporcionados individualmente por un banquero, periodista, científico o estudiante podrían revestir escaso interés, pero, si se suman los aportes de miles de ellos y un experto los analiza, la información obtenida puede ser valiosa.

Cuando hace algunos lustros comenzaron a aparecer en España los primeros comercios regentados por chinos, era común la creencia de que los productos que ofrecían eran baratos y de mala calidad. Así, se fue creando en el ideario popular una imagen que, si bien en algunos casos pudo corresponderse con la realidad, hoy en día no se sostiene cuando tomamos en cuenta el enorme desarrollo tecnológico que China está liderando, y cuyos logros está aplicando también en el ámbito de la inteligencia. 

Tecnología avanzada de doble uso

En su informe anual de 2022, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos comunicó al Congreso que China se ha embarcado en una estrategia tecnológica que busca fusionar los ámbitos civil y militar, desarrollando y adquiriendo tecnología avanzada de doble uso, es decir, tecnología civil que pueda ser empleada para fines militares. 

Por eso está impulsando su industria aeroespacial y, entre 2021 y 2022, ha lanzado su primera estación espacial de larga duración. También se está expandiendo en los ámbitos de la obtención de inteligencia, la vigilancia, el reconocimiento y la navegación mediante la puesta en órbita de constelaciones de satélites. 

Esta capacidad aeroespacial le proporciona un conocimiento completo y en tiempo real de toda la superficie terrestre, lo que le facilita la obtención de inteligencia y la monitorización de posibles puntos calientes regionales, como la península de Corea, Taiwán, el océano Índico o el mar de China Meridional. 

China busca nuevas vías de obtención de inteligencia, como quedó demostrado en febrero de 2023 con la detección de dos globos que sobrevolaban el espacio aéreo de Estados Unidos y de algunos países de América del Sur. Estados Unidos consideró estos globos parte de una «flota mayor de vigilancia militar que se extiende por todo el mundo» y que tendría, entre sus capacidades, la interceptación de comunicaciones. 

Líder en la aplicación de la inteligencia artificial

La inteligencia artificial es también una prioridad para China. De hecho, la considera una herramienta fundamental para el concepto de guerra que se impondrá en el futuro y busca que sus industrias civil y militar aúnen esfuerzos para desarrollarla. 

En este sentido, China es líder mundial en la aplicación de la inteligencia artificial —por ejemplo, en el caso del reconocimiento facial—, aunque depende en gran medida del extranjero para la fabricación de ciertos semiconductores. Así pues, está explorando nuevos materiales y conceptos de diseño que le permitan desarrollar una nueva generación de semiconductores, proporcionando subsidios a compañías locales de desarrollo tecnológico, mejorando la formación de sus empleados y tratando de atraer talento tanto nacional como extranjero.

Por otro lado, Pekín quiere aprovechar el big data para ejercer un control eficaz sobre la población. Para eso ha creado el Sistema de Crédito Social, un proyecto cuyo objetivo es hacer un «seguimiento a los ciudadanos para mejorar su comportamiento». 

Esta iniciativa en desarrollo, que se está probando en algunas ciudades pequeñas, cruza los datos obtenidos en distintos ámbitos (económico, social o político) y premia o castiga a los ciudadanos según haya sido su comportamiento. 

Robusta capacidad para el espionaje cibernético

Con la promulgación de la nueva Ley de Inteligencia de 2019, se obliga a ciudadanos y empresas chinos y extranjeros a proporcionar acceso a los funcionarios de Inteligencia para acceder libremente a instalaciones restringidas, examinar registros privados, investigar e interrogar a personas y requisar materiales o bienes que sean propiedad de empresas o individuos. 

China cuenta con una robusta capacidad para realizar espionaje cibernético y llevar a cabo ataques a sistemas. Pekín buscaría, en caso de conflicto, la interrupción de las operaciones militares del adversario en las primeras etapas de la crisis militar. China cree que estas capacidades cibernéticas son incluso más efectivas cuando se emplean contra enemigos militarmente superiores y que dependen en gran medida de las tecnologías. 

El Gobierno de Pekín también obtiene inteligencia de sus Fuerzas Armadas cuando se encuentran desplegadas en misiones internacionales de mantenimiento de la paz bajo el mando de Naciones Unidas, como es el caso de Mali, Sudán del Sur o la República Democrática del Congo. 

El modo de operar de las principales estructuras de inteligencia chinas 

La organización de inteligencia china más importante es el Ministerio de Seguridad del Estado (Ministry of State Security, MSS). Sus distintas áreas cubren la inteligencia interna y externa, además de la contrainteligencia. 

Un ejemplo de las funciones de inteligencia exterior del MSS es la sede de la Unión Africana (UA) en Addis Abeba (Etiopía), edificio que fue construido, equipado y donado por China en 2012. Cinco años más tarde los administradores de red de la UA descubrieron que se estaban «transmitiendo cantidades inusualmente grandes de datos después de la medianoche, todos los días», «desde los servidores del centro de datos de la UA a servidores desconocidos en Shanghái». 

Posteriores investigaciones descubrieron micrófonos ocultos en el edificio, por lo que entre la información que se transmitía cada noche se incluían datos de voz. 

Una Inteligencia muy enraizada en su población

La cultura de inteligencia de China, muy importante, se encuentra enraizada en su población. Por eso confía en la diáspora de sus ciudadanos para la obtención de inteligencia humana. Así, el país emplea empresas chinas ubicadas en otros países, agencias de noticias y bancos para dar cobertura a este tipo de actividades. 

Según Groffman, la información que proporciona individualmente un banquero, periodista, científico o estudiante podría revestir un escaso interés para China, pero si se suman los datos comunicados por miles de ellos y un experto los analiza, los resultados obtenidos pueden ser muy valiosos. De hecho, el MSS preferiría «hombres de negocios, periodistas o profesionales, en lugar de militares o personal de embajadas, ya que así se podrían realizar preguntas sin vincularlos directamente a intereses políticos». 

Por eso, financia entidades como el Instituto Confucio, que, además de promover la difusión de la lengua china y patrocinar intercambios educativos, serviría para que Pekín difunda su propaganda bajo la fachada de la enseñanza y obtenga información de los estudiantes. 

Por dicha razón, desde 2019 varias universidades de todo el mundo han cerrado los programas desarrollados por el Instituto Confucio. 

Según Sáez, el MSS favorece la emigración para recopilar más información y, con este propósito, se centra en «sujetos de gran patriotismo y que puedan crear negocios donde vayan, dándoles ayudas y dinero». En cuanto a los estudiantes, el MSS trata de conseguir información de su ámbito mediante el pago de becas o mediante iniciativas tan heterodoxas como instalar un karaoke en Buenos Aires para «generar buenas relaciones e intercambio cultural entre jóvenes». 

A los no chinos se les ofrece «amistad, contactos, ayuda para la creación de negocios, así como acuerdos de investigación y otros con la finalidad de modernizar China». Esta organización de inteligencia no solo obtiene información a través de profesionales e individuos concretos, sino que también lo hace mediante importantes empresas chinas como ZTE, Datang Telecommunications o Huawei. Por esta razón, las citadas compañías han sido prohibidas en Estados Unidos, Australia, la India y otros países. 

La contrainteligencia china 

Cuando en 1983 se fundó el MSS, el Partido Comunista de China le encomendó la misión de «garantizar la seguridad del Estado mediante medidas efectivas ante agentes enemigos, espías y actividades contrarrevolucionarias diseñadas para sabotear o derrocar el sistema socialista de China». 

De hecho, como afirma Sáez en relación con lo acontecido en la plaza de Tiananmén en 1989, «la inteligencia fue empleada para la purga de funcionarios afines a la ideología, manifestantes y la persecución de líderes estudiantes». 

En 2018 comenzaron a operar las comisarías de policía exteriores chinas, también llamadas «110 overseas» en alusión al número de teléfono de emergencias en la RPC (equivalente al 112 europeo). Estas comisarías, que dependen del MPS, se encargan de realizar gestiones burocráticas y son parte de una campaña de lucha contra el fraude en general y en las telecomunicaciones cometido por ciudadanos chinos de la diáspora. 

Las comisarías de policía exteriores están desplegadas en los cinco continentes y nueve de ellas se encuentran en España, distribuidas en Madrid (3), Barcelona (3), Valencia (2) y Santiago de Compostela (1). Esto supone el establecimiento de una policía y un sistema judicial alternativos dentro de terceros países.

Una red en Taiwán con militares sobornados

En 2019 la contrainteligencia taiwanesa descubrió una operación china de larga duración que había servido para crear una red de espionaje formada por oficiales de las Fuerzas Armadas de la isla, en servicio y retirados. Estos oficiales y sus familias fueron atraídos mediante viajes al extranjero con todos los gastos pagados, fuertes sumas de dinero en efectivo y regalos. Con esta operación, China pretendía obtener información sobre las armas de alta tecnología que posee Taiwán y sobre sus planes de defensa. 

Según Groffman, la contrainteligencia exterior sería una segunda prioridad para China, ya que la primera sería la interna, con Taiwán y Hong Kong a la cabeza. En todo caso, los países sobre los que Pekín pone el foco serían Estados Unidos y Japón. 

Juega a favor de China la magnífica relación que mantiene con Rusia con múltiples ejercicios militares que realizan anualmente. Weidacher Hsiung afirma que pareciera que ambos países han llegado a un acuerdo tácito por el cual se reparten la responsabilidad sobre Asia Central: Rusia proporcionaría seguridad en la zona, apoyándose en los fuertes lazos políticos y militares que mantiene con algunos Estados centroasiáticos, mientras que China se encargaría del comercio y la inversión. 

Conclusiones

  • La tecnología china no solo está muy lejos de aquella pobre imagen popular, sino que se está desarrollando de forma exponencial especialmente en el ámbito de la inteligencia. 
  • Un ejemplo de iniciativa tecnológica china aplicada a la inteligencia serían los globos detectados sobrevolando varios países americanos en febrero de 2023. 
  • Pekín está liderando la evolución de la inteligencia artificial, la industria satelital y el mundo cibernético, fuentes de obtención de datos muy valiosos con los que elaborar inteligencia. 
  • Su ley de inteligencia obliga a las empresas y organizaciones que operan en suelo chino, además de a los ciudadanos y, en algunos casos, a los extranjeros que allí residen, a apoyar al Gobierno en el desempeño de tales actividades. 
  • China se apoya en la inteligencia humana obtenida mediante su diáspora. 
  • Su régimen de partido único le permite utilizar métodos o movilizar recursos que en el mundo occidental serían impensables, como es el caso de las comisarías de policía exteriores.
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