Inmaculada Sánchez
“La pregunta correcta no es si debemos continuar, la pregunta es ¿cómo no vamos a continuar?”. Con esta frase arrancó Pedro Sánchez a los suyos el aplauso más largo en el pleno del Congreso de los Diputados de este miércoles. Comparecía más acorralado que nunca, el mismo día que su esposa, Begoña Gómez, debía entregar su pasaporte al juez Peinado, con su hermano esperando sentencia de la Audiencia de Badajoz, con la condena del Supremo de 24 años de cárcel a José Luis Ábalos conocida dos días antes y con la defensa de Rodríguez Zapatero buscando recusar pruebas sobre su investigación judicial sin aclarar todavía nada sobre el origen de sus joyas. El presidente está decidido a seguir resistiendo aunque las elecciones ya están a la vista. Administrar estos meses hasta la convocatoria será la clave para su resultado.
Los socios han estado muy exigentes, muy críticos con un PSOE inmerso en varios procesos judiciales y ya con la mayor condena por corrupción de un ministro sobre sus espaldas. Pero aún así no van a votar una moción de censura de la mano de Feijóo y Abascal. Lo que quieren es un adelanto electoral, para no seguir pagando el precio de sostener a un Gobierno con corrupciones comprobadas, como la de José Luis Ábalos, y otras en investigación, como las que se atribuyen a Santos Cerdán y Leire Díaz. Ya lo habían pedido abiertamente el PNV y Junts, y este miércoles se han sumado, con distintos matices, el resto de socios.
Gabriel Rufián, siempre ocurrente, además de poner en cuestión que el presidente estuviera totalmente ajeno a lo que esta sucediendo -le ha llegado a espetar: “¿tiene usted pecado?, ¿sabía algo?”-, ha lanzado también la cuestión de si merece la pena alargar la vida del Gobierno unos meses para “no hacer nada”. La portavoz del PNV, Maribel Vaquero ha seguido en esa línea poniendo los Presupuestos General del Estado como condición inequívoca para que la legislatura merezca seguir viva. A pesar del “ambiente irrespirable”, como lo ha calificado la dirigente jetzale, su grupo no va a entregar La Moncloa a Feijóo y Abascal, pero ha explicado que su apoyo está condicionado fuertemente por un proyecto económico capaz de avanzar.
El resto de socios han seguido la estela, algunos dando por muerto directamente tanto el mandato como la capacidad del Gobierno para gobernar y exigiendo a Sánchez dar carpetazo y sacar las urnas. Pero ni uno solo va a dar ningún paso para que sea el PP quien lo eche con una moción de censura gracias a ellos. Este continúa siendo el gran hándicap para Feijóo, su incapacidad para atraer a pacto alguno a ninguna formación política de todo el hemiciclo más que a Vox, con quien cada vez está más condicionado. Por mucho que les afee su sostén a Sánchez o su complicidad con las supuestas corrupciones del PSOE Feijóo no logra arrancarles ni un solo gesto de cercanía.
Ione Belarra, la portavoz de Podemos ha dicho en la tribuna que, de facto, las próximas elecciones están ya convocadas. Y no le falta razón. Esos Presupuestos del Estado que exige el PNV y que requieren también ERC o Bildu para que la asfixiada legislatura coja algo de aire se presentan prácticamente como una quimera: ¿cómo negociar unos Presupuestos cuando se vislumbra la convocatoria electoral y ningún socio de los que podrían aprobarlos va a transigir en sus exigencias?. Aún así, Sánchez está dispuesto a mantener a su Gobierno hasta que se confirme que no podrá aprobar ni un solo Presupuesto de la legislatura.
Como defendió Patxi López en la tribuna del Congreso, cada día que sigue vivo este Ejecutivo es un día ganado para los dependientes, para los parados o para los inmigrantes, recordando a sus socios de izquierdas y a sus decepcionados votantes lo que se viene con Feijóo en La Moncloa. Tanto López como todo el PSOE ya han apretado el botón de precampaña electoral. Tan es así que el portavoz socialista concluyó su intervención pidiendo el voto para el PSOE. También Sánchez señaló que espera que cuando se disipe el humo con el que la derecha está contaminando la realidad del país los españoles sepan “a quién votar”. Sólo queda saber si las elecciones serán en enero, febrero o marzo. Lo que sí parece seguro es que Sánchez cumplirá lo tanta veces repetido, que las elecciones serían en el 2027.

