La respuesta política a la espera de acontecimientos. Todos se tientan la ropa por lo que pueda venir.
(I-D) La secretaria de Comunicación de Sumar, Elizabeth Duval; la secretaria de Feminismos de Sumar, Amanda Andrades, yel portavoz de Sumar, Ernest Urtasun, durante la rueda de prensa, en el Espacio Larra, a 26 de octubre de 2024, en Madrid (España). Sumar ha admitido que sus protocolos de prevención y protección de víctimas de acoso y violencia sexual fallaron con el caso del exportavoz parlamentario. /Diego Radamés / Europa Press
Inmaculada Sánchez
Al terremoto del caso Errejón le quedan aún muchas réplicas con las que seguir sacudiendo a la política española. No sólo el futuro personal del exdiputado se complica con nuevas denuncias en comisaría de agredidas con nombre y apellidos. También los puñales vuelan entre las formaciones que lo cobijaron por saber quién lo encubrió mientras la derecha saca los suyos para extender la herida a todo el Gobierno. Entre tanto, el feminismo descubre que las leyes y la justicia no protegen a las mujeres como pretendían y son las redes y el anonimato los que han tenido que detonar el escándalo. Para hacérnoslo mirar.
Descubierta la sorpresiva avalancha de casos en los que Iñigo Errejón ejerció presunto maltrato, violencia o vejaciones hacia distintas mujeres la conmoción por saber quién o quiénes y desde cuándo lo sabían está polarizando el debate. Las explicaciones de Sumar y de Más Madrid están sabiendo a poco dada la envergadura del escándalo y tanto Yolanda Díaz como Mónica García se están viendo señaladas por la tardanza y escasez de las mismas. Recordemos que ambas son ministras, por lo que las consecuencias de su respuesta pueden alcanzar a la ya comprometida estabilidad del Gobierno.
El PP y Vox no han tardado en acudir a la ‘fiesta’ tildando de hipócrita la política feminista del Ejecutivo y señalando a todo habitante de Moncloa o del Consejo de Ministros como silente cómplice. Pedro Sánchez mantiene, por el momento, el apoyo a su vicepresidenta segunda mientras el PSOE remite a Sumar para la respuesta política a la espera de acontecimientos. Todos se tientan la ropa por lo que pueda venir.La respuesta política a la espera de acontecimientos. Todos se tientan la ropa por lo que pueda venir.
Si sobre los silencios cómplices, si se descubre que los hubo, es relativamente sencillo exigir responsabilidades –otra cosa es que se sustancien en su justa medida- respecto al detonador del caso la actuación se presenta más compleja. ¿Cómo es posible que en la España de la ley del ‘sólo sí es sí’ una mujer prefiera el anonimato de una red social a una comisaría para denunciar un abuso sexual?
Legislaciones pioneras como las que en España persiguen la violencia machista no pueden ser percibidas como mera retórica.
Cristina Fallarás, la periodista que lleva tiempo recogiendo testimonios de mujeres anónimas sobre presuntas agresiones a través de su cuenta de Instagram y que ha destapado los comportamientos de Errejón, apuesta por ese canal para las denuncias dado que, según ella, el sistema no ofrece a las potenciales víctimas canales seguros para acusar y perseguir a los acosadores.
Para que un suceso del alcance de las acusaciones al exportavoz de Sumar no se convierta en una herida sin cura es preciso suturar. Jueces, juristas, cuerpos de seguridad y servicios sociales deben caminar al ritmo de la sociedad y de las leyes de las que se dota. Legislaciones pioneras como las que en España persiguen la violencia machista no pueden ser percibidas como mera retórica.
Y si un caso tan sonado como el de Iñigo Errejón puede servir para que la impunidad de acosadores de determinado estatus público se acabe, hagamos uso de él para ello exigiendo los protocolos y los mecanismos de seguridad necesarios en todo tipo de espacios. Que los cómplices paguen su parte de culpa y que las denuncias lleguen donde deben para que se haga justicia.

