Escrito por • 10:45 am• Economía

Con el nombramiento de Escrivá, Sánchez rompe su política para la independencia del Banco de España

José García Abad

El nombramiento de José Luis Escrivá para suceder a Pablo Hernández de Cos como gobernador del Banco de España es el último episodio del largo camino del banco central para ser realmente independiente tal como manda la ley  de Autonomía del Banco de España del 1 de junio de 1994. 

Esta ley configura al Banco de España como responsable de la política monetaria, al tiempo que garantiza su independencia del Gobierno en el diseño de esa política, tal como manda la Unión Europea. 

La ley modificó sustancialmente las relaciones del banco emisor con el Gobierno. Por un lado, quedaba prohibida la financiación a las Administraciones Públicas. Por otro, el Banco debía limitarse a informar al Gobierno de los objetivos y ejecución de la política monetaria, sin recabar ni aceptar instrucciones procedentes del Gobierno ni de ningún otro órgano nacional o comunitario. Asimismo, se establecieron mandatos relativamente largos y no renovables (seis años) para el gobernador y el subgobernador del Banco, y se fijaron, de manera muy estricta, las posibles causas de su cese en el cargo.

Una novedad interesante fue que el gobernador y el subgobernador, fueran nombrados por un periodo de seis años, de forma que no coincidiera con el de los mandatos políticos, garantizando así la transversalidad de la cúpula. 

El Banco de España ha perdido competencias en beneficio del Banco Central Europeo (BCE) del que ahora depende la vigilancia de  las entidades financieras sistémicas, pero, aun así, el perfil del gobernador sigue teniendo una gran importancia, aunque sólo sea por su capacidad para leerle la cartilla al Gobierno. 

Se dio un paso interesante, sobre el papel, con la Ley de Autonomía pero su efecto fue muy limitado pues los gobiernos nunca se la tomaron en serio. Tan buenos propósitos no fueron óbice para que, de hecho, el Banco (con mayúsculas) fuera tratado como una dirección general más del ministerio, del de Hacienda o del de Economía, según las distintas estructuras de la Administración General del Estado, a las ordenes del ministro y, por tanto, del presidente del Gobierno.

Quien rompió parcialmente esta penosa subordinación  fue precisamente Pedro Sánchez quien hizo algo más valeroso que designar a un independiente, mantuvo al anterior gobernador, Pablo Hernández de Cos, nombrado por Mariano Rajoy, un técnico salido de dentro de la institución absteniéndose de presionarle. 

Fue una decisión heroica adoptada cuando Sánchez recibía proyectiles desde la CEOE y el Círculo de Empresarios, y lo que es más insólito, del Santander y el BBVA, los dos grandes bancos, que no osaron criticar a Mariano Rajoy.

La autonomía fue burlada por los ministros del ramo

Los antecesores en el cargo eran personas de la máxima confianza del presidente del Gobierno que los nombró. De esta forma fueron elegidos José Ramón Álvarez Rendueles (Suárez); Mariano Rubio (González) ; Luis Ángel Rojo (González) ; Jaime Caruana (Aznar) , Miguel Ángel Fernández Ordóñez (Zapatero), Luis María Linde (Rajoy) y Pablo Hernández de Cos (Rajoy y Sánchez). 

Todos intentaron ejercer con plena libertad su trabajo, pero sólo lograron cobrarse algún margen de autonomía. No fue culpa de los gobernadores, todos ellos competentes, que actuaron con buena fe. Simplemente no les dejaron. 

De nada sirvió la ley de autonomía que fue burlada por los ministros del ramo; de forma especialmente arrogante por parte de Luis de Guindos, que suplantó sin cortarse un pelo a Luis María Linde en importantes cuestiones como el tratamiento del Banco Popular, suplantando al gobernador, sin complejos. Éste tuvo que tragarse sus competencias si bien dejó sentada su discrepancia sobre este triste asunto en su comparecencia ante el Congreso de los Diputados.

Sánchez tuvo que tragar las críticas de Hernández de Cos

Durante la pandemia Pablo Hernández de Cos pudo permitirse prorrumpir en advertencias que Sánchez tragó sin parpadear, y en su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Económicos y Transformación Digital del Congreso de los Diputados, reclamó que una vez se superara la pandemia, sin dilación alguna, se pactara un “acuerdo político para que impulsara un programa de reformas estructurales que permitieran el saneamiento de las cuentas públicas. 

Las advertencias del gobernador sobre la situación económica fue más dura de lo habitual quien hizo su autocrítica  al reconocer que la recesión en que estábamos inmersos sería más larga que las propias estimaciones iniciales del Banco que calificó de “poco realistas”.

Se acabó el pacto del gobernador para el Gobierno y el subgobernador para la oposición

Desde Adolfo Suárez regía una convención no escrita, que aseguraba la gran poltrona del palacio de Cibeles, la del gobernador, a alguien próximo al gobierno y el segundo sillón, el del subgobernador, al propuesto por la leal oposición.

Este sistema ofrecía un cierto equilibrio entre ambos partidos, el de la derecha y el de la izquierda, pero no garantizaba la independencia que reclamaba la doctrina y por la que clamaba la Comisión Europea.

El  pasado día 10, un día entes de que venciera el mandato de la subgobernadora Margarita Delgado, el Gobierno nombró para sucederla a Soledad Núñez( Badajoz, 1957), licenciada en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid y doctora en Economía por la Universidad de Minnesota (Estados Unidos). Fue directora general del Tesoro y Política Financiera durante el gobierno de Zapatero y, desde 2018, miembro del consejo de gobierno del organismo.  El Consejo de Ministros también nombró a Lucía Rodríguez y a Jordi Pons consejeros del Banco.


La subgobernadora no ha sido designada por el PP, como es costumbre, “para no blanquear la decisión socialista,” según declaró la secretaria general del PP, Cuca Gamarra. 

Pablo Hernández de Cos, y la subgobernadora, Margarita  Delgado, nombrados en consenso de los dos grandes partidos, fueron técnicos independientes. Ni Pablo ni Margarita, ambos con experiencia en el Banco Central Europeo, generaron sospecha alguna de sesgo partidario por lo que por primera vez estaban en condiciones de conseguir el respeto debido. Siempre que el Gobierno se lo permitiera, algo milagroso pues a ningún gobernante le gusta que le saquen los colores desde el palacio de Cibeles.Pero en ello se nota el compromiso de un gobierno con sus ciudadanos. El análisis que haga el Banco de España, dotado de un magnífico Servicio de Estudios, deben ser tenidos muy en cuenta por el Gobierno, las oposiciones y los distintos agentes sociales. 

ESCRIVÁ, UN INTRÉPIDO INDEPENDIENTE ESCRIVAiSTA CAPTADO POR RAJOY Y LANZADO POR SÁNCHEZ


Hay que reconocer que José Luis Escrivá Belmonte (Albacete, 5 de diciembre de 1960), 63 años, licenciado con premio extraordinario en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid,  es una fuerza de la naturaleza, inasequible al desaliento, que no se muerde la lengua ni deja pasar las críticas, públicas y privadas, incluidas las procedentes del Banco de España, utilizando su afilada lengua no exenta de sentido del humor en las redes sociales, especialmente “X.Fue para él especialmente dolorosa la severa crítica que le lanzó el Círculo de Opinión, un lobby conservador en el que predominan catedráticos de Economía, con el título “El error Escrivá”. Sostenía el Círculo que “la última pieza de la reforma de pensiones aprobada por el Gobierno de Sánchez no es técnica ni políticamente sostenible: carece del respaldo de la comunidad de expertos en pensiones, no ha sido consensuada en la Mesa de Diálogo Social ni puede justificarse razonablemente en virtud de las recomendaciones del Pacto de Toledo, puesto que contraviene el principio de contributividad”.  

Vuelve a donde inició su trayectoria profesional
Como él se cuida de resaltar inició su trayectoria profesional en el servicio de estudios del Banco de España donde fue jefe de la Unidad de Investigación Monetaria y subdirector del Departamento de Estudios Monetarios y Financieros y su jefatura de la División de Política Monetaria del Banco Central Europeo  desde 1999 hasta 2004.   “Es un honor inmenso – proclama En X – volver ahora como Gobernador a la casa en la que empecé mi actividad profesional y donde aprendí lecciones que he aplicado a lo largo de toda mi carrera Desempeñaré mi tarea con la máxima responsabilidad”.Del Banco de España saltó al sector privado en el Grupo BBVA entre 2004 y 2012,  primero como economista-jefe y director del Servicio de Estudios y, a partir de 2010, como director gerente del Área de Finanzas Públicas.No es socialista. Es independiente. Máximo dirigente del partido de José Luis Escrivá. Recibe el primer empujón político de la mano de Mariano Rajoy que le inventó un organismo que el manchego supo explotar de maravilla: la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), independiente dentro de un orden, que presidió  desde 2014 hasta 2020, o sea con Rajoy y con Sánchez lo que no es mérito menor. 

Sánchez le puso dos ministerios
En enero de 2020, Sánchez le pone al frente del nuevo Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, cargo que desempeñó hasta noviembre de 2023 y donde pone en marcha el Ingreso Mínimo Vital que afectó a cerca de 850.000 familias. El 21 de noviembre de 2023, le nombra ministro de Transformación Digital y de la Función Pública, un departamento de nueva creación.Tomó posesión del cargo de gobernador del Banco de España el pasado 6 de septiembre generando duras críticas desde distintos ámbitos sociales y políticos que sostienen que el nombramiento de un ministro atenta contra la independencia de la institución. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo lo justificó argumentando que “en definitiva, estamos ante una persona que ha ejercido la más alta responsabilidad en todas y cada una de las áreas de actuación del Banco de España”, resaltando “la fortaleza institucional” del organismo que la hace independiente más allá de quién sea el gobernador. Alegó que “hay cuantiosos precedentes” en el sistema europeo de bancos centrales que “anteriormente fueron ministros” y que “también el señor De Guindos y la señora Lagarde han pertenecido a gabinetes ministeriales”.Para José Luis Escrivá, como para la generalidad de los políticos el dinero es lo de menos pero tampoco hará ascos a que con el nuevo cargo triplicará su salario, desde los 80.000 euros mensuales como ministro a los 240.000 que recibirá como gobernador.   

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