Escrito por • 11:25 am• Economía

Con la salida de Goirigolzarri Caixabank recupera su pureza de sangre catalana y amplía su independencia del Estado

Goirigolzarri y Muniesa

José García Abad

Con la salida voluntaria pero aconsejada por el Banco Central Europeo (BCE) de José Ignacio Goirigolzarri el próximo uno de enero, según la doctrina del BCE que aconseja la separación de funciones entre un CEO ejecutivo y un presidente no ejecutivo, desaparece todo resto de Bankia, engullido por el universo Bankia que pilota Isidro Fainé. 

Goirigolzarri , (Bilbao, 1954, tiene 70 años) adoptado como “Goiri” para superar la difícil pronunciación vasca, abandona la presidencia semiejecutiva de CaixaBank, (fue ejecutivo en auditoría interna, comunicación y la organización de las comisiones, pero no formaba parte del comité de dirección). 

Con la pacifica salida de “Goiri”, el banquero filósofo, vasco de formación jesuítica en Deusto, como indica su ignaciano nombre, CaixaBank ha quedado claro que no hubo fusión con Bankia sino absorción.  CaixaBank ha recuperado su pureza de sangre catalana y, de hecho, su plena independencia del Estado.

Ciertamente, siguen vigentes los acuerdos de la fusión, consumada en el año 20, en pleno covid, diseñada a toque de corneta en la Plaza de Cuzco por Nadia Calviño, a la sazón vicepresidenta primera del Gobierno, e Isidro Fainé, que convirtió a la entidad en el primer banco de España. 

El primer accionista sería Criteria-Caixa, controlada por la Fundación “la Caixa” con alrededor de un tercio del capital del nuevo banco, y el Estado, que cubrió el gran socavón bankiano y posee el 61% de la antigua Bankia a través del FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria), pasaría a ser el segundo con un 18 % del capital. Con la presidencia de Goiri como testimonio del   absorbido. 

El consejo de administración estaría formado por 15 miembros, la mayoría independientes, nueve de 15, el 60%. Los independientes a propuesta de Caixabank fueron  María Verónica Fisas; Cristina Garmendia; María Amparo Moraleda; Eduardo Javier Sanchiz; John Shepard y Koro Usarraga. Y los independientes a propuesta de Bankia: Joaquín Ayuso; Francisco  y Javier Campo y Eva Castillo.

El Estado se sentaba por primera vez en un gran banco

Se sentaban en el consejo tres representantes dominicales de los principales accionistas: dos por parte de Fundación “la Caixa”, Tomás Muniesa como vicepresidente y José Serna. El Estado, a través del FROB, se sentaba por primera vez en el órgano de gobierno de un gran banco.

De los 15 miembros del comité de dirección, que preside Gortázar, quedan el director de cumplimiento, Manuel Galarza, el director de recursos humanos, David López, y el director de sostenibilidad, Eugenio Solla.

Teóricamente el Estado puede vender su participación en cualquier momento pero con la salida de Goirigolzarri  se percibe que no habrá tal venta, todo ello producto de la habilidad de Isidro Fainé, el gran patrón del universo Caixa, quien como presidente de la Fundación Bancaria “la Caixa”, controla el cien por cien de CriteriaCaixa propietaria del 40 por ciento de CaixaBank. 

Es importante que Fainé colabore ampliamente en los programas sociales del Gobierno, en relación amistosa con su presidente, Pedro Sánchez, generando unos apreciables dividendos en especies al Estado a añadir a los puros dividendos bancarios. 

El nuevo presidente Tomás Muniesa un catalán cien por cien Caixa 

La operación queda significativamente redondeada con el nombramiento de Tomás Muniesa, un catalán que vive en Barcelona, fan del del Barça, Caixa de toda la vida, para presidir el banco, sin poderes ejecutivos ni falta que le hace ni a él ni al banco que ha superado la nociva dualidad de dos cabezas, la de José Ignacio Goirigolzarri  y la de  Gonzalo Gortázar.  

Muniesa, que era vicepresidente del banco desde abril de 2018 es licenciado en Ciencias Empresariales y máster en Dirección de Empresas por ESADE. Procedente de Comisiones Obreras de la entidad en la que ingresó en 1976 fue reclutado por Fainé para importantes iniciativas que aquel ejecutó brillantemente como la fuerte integración en el mundo asegurador. Fue nombrado director general adjunto en 1992 y en 2011 director general del Grupo Asegurador. 

Goiri cierra una etapa de su brillante carrera bancaria

El saliente ha explicado la voluntariedad de su salida en un comunicado que “tras haber finalizado el mayor proceso de integración del sector en España, el banco está en un momento excelente (…) En este momento en el que CaixaBank inicia una nueva etapa, yo doy por terminado un ciclo que inicié con mi incorporación a Bankia en el 2012”.

Viene Goiri de una familia tradicional, nada que ver con la aristocracia financiera de Neguri, pero se inició muy pronto en el proceloso mundo de la banca. Entró en el Bilbao en 1978 como analista de planificación estratégica y comenzó a subir en el escalafón mientras el banco se fusionaba con el Vizcaya y luego con Argentaria, dando lugar al que hoy es el BBVA. Una carrera labrada a base de una capacidad de trabajo extraordinaria.

El hombre de Deusto, la elitista universidad de los jesuitas cierra con la salía de CaixaBank una etapa de su brillante carrera bancaria, rozando presidencias, desde cuando estuvo a punto de conseguirlo cuando fue CEO del BBVA. Podía haber sido presidente si hubiera triunfado el intento de Luis del Ribero intentó hacerse con el control del banco eliminando de la cúspide a Francisco González, FG, ahora investigado por el juego sucio de este con el comisarioVillarejo.

En el 2009 José Ignacio Goirigolzarri abandonó la que había sido su casa durante 30 años y se retiró de la primera línea de las finanzas. En el 2012 fue llamado por el entonces ministro de Economía, Luis de Guindos, para gestionar el rescate de Bankia. Goiri puso en manos de los tribunales el uso de tarjetas black por parte de antiguos consejeros y directivos de Caja Madrid, que llevó a Rodrigo Rato a la cárcel.
Ambos, el ministro Guindos y Goiri frustraron las ambiciones de Rodrigo Ratoquien tras haber ocupado la vicepresidencia del Gobierno se moría de ganas de presidir un gran banco. Con esa intención, aprovechando la expulsión del presidente Emilio Ybarra por el escándalo de las cuentas opacas de un fondo establecido en Jersey colocó al gallego de Chantada, FG, al frente del entonces banco vasco, con la intención de que le guardaría el asiento para cuando él abandonara la política.

Guindos y Goiri frustraron las ambiciones de Rodrigo Rato que pretendía presidir CaixaBank 

Con la caradura que le caracteriza, Rodrigo Rato le propuso a Luis De Guindosque le hiciera presidente de Caixabank argumentando que la entidad adolecía de problemas de gobernabilidad.  

“Durante los primeros meses de 2012 – cuenta Luis de Guindos en su libro “España amenazada” – Rodrigo Rato vino a verme al despacho unas quince veces. En uno de los primeros encuentros me informó del frustrado proyecto de fusión con La Caixa. El acuerdo consistía en que Isidro Fainé presidiera la entidad resultante hasta la jubilación y después Rodrigo Rato pasaría a ser el primer banquero de España. La operación se descartó por motivos que no se han terminado de aclarar, pero con el paso del tiempo, creo que quizá no hubiera conseguido mas que agrandar el problema. Las dificultades de gobernanza en La Caixa tampoco debieron jugar a favor.

Tras haber realizado un buen trabajo de reflotamiento de Bankia, Rodrigo Ratotransitaba hacia la cárcel, dejando como histórico recuerdo un quebranto de 22.400 millones de euros que todavía estamos pagando los contribuyentes. 

Fainé no ha parado de intentar absorber entidades

Desde que Isidro Fainé se hizo cargo de la dirección general de la Caixa en 1999 y con más intensidad desde que la preside a partir de 2007 no ha parado de intentar absorber a otras entidades. Es una de las constantes de su gestión basada en buena parte en su política de mostrar que la Caixa en general y CaixaBank en particular, sin dejar de ser catalanes donde son una de las grandes referentes de Cataluña son ante todo un gran banco español que ya es el primero en el mercado nacional y que si se consumía la adquisición e Bankia, con sus 600.000 millones de euros en activos se situaría como el primer banco español, muy por encima de Santander y del BBVA.

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