Escrito por • 10:39 am• Cine, Cultura

Cuando B.B. toreaba vaquillas en Málaga dentro de películas disparatadas: ‘Les bijoutiers de claire du lune’

Manuel Espín 

 Con la muerte de Brigitte Bardot desaparece el mito erótico número 1 de Francia, y el emblema de una sociedad, la de De Gaulle, en la que se afirmaba que la estrella producía más ingresos que ¨Renault y las grandes compañías automovilísticas”. Tiempo en el que BB llegó a despertar las más variadas interpretaciones, incluso a ser contemplada como avanzada de feminismo (¿ ?) porque era presentada como la ‘mujer que elije y decide sexualmente por sí misma’ e incluso glosada por Simone de Beauvoir.

 Lo cierto es que el mito fue esencialmente contradictorio con sus idas y vueltas y tras su retirada del cine y de la canción sus tomas de posición fueron esquizofrénicas: de defender al conservacionismo y la protección de los animales (objetivo de la fundación que la va a heredar) a sostener al Frente Nacional y su política contra la inmigración. 

 No se puede decir que en su carrera en el cine de enorme impacto popular hubiera demasiadas joyas. Escasas aunque las hubo, entre una enorme colección de mediocridades a partir de su arrollador impacto en ‘Y Dios creó la mujer’ (1956) donde mostraba una anatomía (y una espalda espectacular) más allá de la inconsistencia del producto, aunque había debutado años antes como una adolescente ‘sexy’. 

 Por cierto que la censura franquista prohibió la película, estrenada al final de ese Régimen pero solo en vo. subtitulada y tras 1975 doblada al castellano, cuando el mito erótico estaba a punto de retirarse.

 Esas contradicciones se pusieron en evidencia en sus cuatro películas con exteriores españoles: ‘Les bijoutiers…'(1958), ‘Le femme et le pantin'(1958), ‘Shalako’ (1968) y ‘Las petroleras’ (1971). Si en ‘Le femme…’ (Julien Duvivier) se atrevía a bailar un conato de sevillanas en la capital andaluza en un melodrama lleno de tópicos (hubo que esperar a Luis Buñuel en su última película ‘Ese oscuro objeto del deseo’ para que contara la misma historia con originalidad y dignidad), su primer rodaje español para ‘Los joyeros del claro de luna’ convierte a esta película en uno de los mayores disparates.

 En su origen esta historia de una novela de Albert Vidale sobre una atractiva joven novicia en la Francia del II Imperio se traslada a la Andalucía de la mitad del XX. Una huérfana salida de un convento viaja a España para residir con su tío (Fernando Rey) casado con una mujer a la que no desea (Alida Valli). Al llegar la ‘ingenua’ y sexy ex-novia presencia el suicidio de una joven. Su hermano (Stephen Boyd) atribuye la responsabilidad de ese trágico suceso al tío de la recién llegada, de quien se enamora enseguida, imputando su muerte a que el recio aristócrata español ha abusado de ella. La cosa se complica cuando el hermano es asesinado a puñaladas.

 Esta enloquecida historia melodramática dirigida por Roger Vadim reúne una enorme colección de estereotipos hispanos: una capea donde BB luce (es un decir) sus virtudes toreras, presencia constante de tricornios y de guardias civiles, una Andalucía que parece feudal …más los consabidos planos donde enseña su piel, especialmente la dorsal. 

 Se ven algunos otros actores españoles de la época que por lo visto debían pasar por allí (entre otros Maruchi Fresno, José Marco Davó, José Nieto, Antonio Vico….), y el protagonista masculino (Boyd) no puede ser más frío y hierático.

 Bajo la fórmula de una coproducción franco-italiana (no española) y un guion donde además de Vadim y Jacques Remy estaba Peter Viertel (1920-2007). Que no solo fue uno de los guionistas referenciales del Hollywood de los 50 (‘La reina de África’, ‘Fiesta’, ‘Cazador blanco, corazón negro’…), sino que desde los primeros 60 residió en Marbella junto a su mujer la actriz británica Deborah Kerk, y perteneció al grupo de los progresistas de su época. Incluso siguió minuciosamente la evolución de la política española en la Transición y opinó sobre ella, así como se mostró muy crítico con los desmanes del urbanismo de la ciudad malagueña al ver su residencia literalmente asediada de cemento.

 De Viertel se dijo que había inspirado al personaje que Robert Redford interpretó en ‘Tal como éramos’, el oficial que en la guerra ha prestado valiosos servicios a la causa aliada y posteriormente sostiene ideas como liberal de izquierdas. 

 ‘Le bijoutiers…’ tuvo una pésima acogida de la crítica francesa e italiana pero logró una buena cifra de taquilla; entre otras cosas favorecida por la condena de la Conferencia Episcopal Francesa. Como parecía explicable nunca llegó a estrenarse en España (como tampoco ‘Le femme…’).

 Si esta había rodado exteriores en Sevilla generando  enorme atracción popular en un momento en el que todavía no era frecuente ver a las estrellas en los escenarios españoles, ‘Le bijoutiers…’ lo hizo en diversas localizaciones de la provincia de Málaga y en Andalucía. Aunque hoy se puedan ver en streaming más allá de la propia historia llaman la atención los disparates sobre motivos españoles, que incluyen ver a BB intentando bailar de forma torpe unas sevillanas, y en la segunda y todavía peor película con un capote en una capea.  

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