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Cuba, un pueblo exhausto y ofendido  

Silvestre Pérez

Es legítima y amparada en el derecho internacional, la posición que plantea Cuba ante las enigmáticas conversaciones con Estados Unidos. No compete a otro país fijar su sistema político. Pero, al margen de las negociaciones, es imperativo que, sin dilación, continúen adoptando medidas definitivas sobre su agotado y obsoleto sistema económico y deficiente sistema político

Cuba recibe el primer barco petrolero después de tres meses. No sería noticia si no se tiene en cuenta el contexto. El país solo produce aproximadamente el 30% del combustible que necesita, el resto lo importa. Donald Trump promulgó, después de su agresión contra Venezuela, una orden ejecutiva que amenaza con aranceles extraordinarios a cualquier país que exporte petróleo a la Isla. Las consecuencias han sido inmediatas y visibles ante el mundo. Calles llenas de basura, ausencia de transporte público, hospitales en mínimos, pobreza extrema, en fin, un desastre humanitario. Lo ocurrido en estos meses debería ser suficiente para demostrar lo injusto, inhumano y contraproducente que ha sido la política de aislamiento y bloqueo económico que ha prevalecido por más de medio siglo contra Cuba.

Después de semanas de filtraciones y especulaciones en los medios de prensa sobre conversaciones para buscar soluciones al conflicto, se han confirmado. Se infiere, de lo publicado hasta ahora, que las posiciones son bastante distantes. Los Estados Unidos presionan para lograr, además de cambios económicos, un cambio de sistema. En tanto, la parte cubana insiste en tres aspectos que considera innegociables: la soberanía del Estado, su sistema político, la composición del gobierno y los asuntos internos del país. Rechazan la confrontación y amenazas militares y abogan por el respeto mutuo. Por la parte norteamericana, Trump, como ya es habitual en él, con su estilo abusador de vulgar matón, ha llegado a decir que no descarta nada y que “tendría el honor de tomar a Cuba” 

En ese ambiente crispado, algunos funcionarios cubanos han ofrecido entrevistas con la prensa y han expuesto lo que, según ellos, debería discutirse. Los temas y anuncios son novedosos e indican una cierta flexibilidad en las políticas que hasta ahora han defendido, tales como la disposición a indemnizar a los ciudadanos y empresas estadounidenses cuyas propiedades fueron nacionalizadas tras el triunfo de la Revolución, similar a los que Cuba negoció exitosamente en la década de 1960 con   Canadá, Suiza, España, Francia y Reino Unido.  La parte cubana condiciona esta medida al levantamiento del bloqueo económico y al reconocimiento de las reclamaciones que hace Cuba por los daños generados por las medidas del bloqueo.

También mencionan otros asuntos de interés bilateral, como el combate contra el narcotráfico, el crimen organizado en la región, fronteras seguras e inmigración legal y organizada.

Oscar Pérez-Oliva Fraga, Viceprimer ministro de Cuba

El Viceprimer ministro y titular de comercio exterior, Oscar Pérez-Oliva Fraga, anunció varias iniciativas para fomentar la inversión extranjera, entre ellas una nueva cartera de oportunidades de 424 proyectos de inversión extranjera, con un monto estimado de más de 30 mil millones de dólares y la simplificación de normas de los procesos de aprobación de proyectos, hasta ahora engorrosos y burocráticos. Entre las inversiones de potencial interés para las empresas norteamericanas sitúan la minería, la zona especial de desarrollo de Mariel, el arrendamiento de parcelas en la modalidad de perpetuidad, infraestructuras de puertos, aeropuertos, turismo, etc.

El ministro también ha invitado a cubanos residentes en el exterior, particularmente a la amplia comunidad de exiliados en Miami y sus descendientes, a invertir en la Isla. Un tema que hasta ahora había sido impensable.

Recientemente se legisló para facilitar que los ciudadanos cubanos residentes en el exterior, sin residencia efectiva en el país, pudieran crear Mipymes, (micro, pequeñas y medianas empresas) al igual que los cubanos residentes y ser dueños de ellas. También adquirir participaciones de las ya creadas, así como asociarse y formar empresas mixtas.

La crisis económica y social actual de Cuba es de las mayores que ha sufrido nunca.  El desenlace de estas conversaciones puede definir el futuro del país. Llegar a buenos resultados, además de a Cuba, también convendría y mucho, al entendimiento y la convivencia de los Estados Unidos con el resto de las Américas y otras partes del mundo. Es legítima y amparada en el derecho internacional, la posición que plantea Cuba. No compete a otro país fijar su sistema político. Pero, al margen de las negociaciones, es imperativo que, sin dilación, continúen   adoptando medidas definitivas sobre su agotado y obsoleto sistema económico y deficiente sistema político, para sacar al país del empobrecimiento y la decadencia. Solo será creíble si las instituciones y sus dirigentes, actúan con total transparencia y con la participación plenamente democrática del pueblo.  

 El petrolero ruso, Anatoly Kolodkin, que acaba de arribar a Cuba, es una gota de agua en una piscina casi vacía, pero es un alivio inmediato y puede ser un rayo de esperanza de una población exhausta y ofendida.

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