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Drama andante sobre el Lyceum Club Femenino

Manuel Espín 

 El pasado septiembre el Ministerio de Cultura a través del INAEM organizaba una experiencia de dramawalker, -vamos a llamarlo en una terminología castellanizada como puede ser ‘drama andante’- sobre el Madrid de la guerra civil. El pasado fin de semana con la aportación de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, la subdirección de Artes Visuales y Creación Contemporánea, junto al Centro Dramático Nacional y el Instituto de las Mujeres ha aplicado ese formato a un itinerario en torno al Lyceum Club Femenino, del que este 2026 se cumple el primer centenario de su fundación, y cuya actividad se mantuvo entre 1926 y 1936. 

 Seis dramaturgas -Sara García Pereda, Irene Herráez, Sara López Jiménez, Ana López Segovia, Elena Mateo Galindo y Nieves Rodríguez-  han escrito distintos textos dramatizados sobre momentos vinculados al Lyceum, utilizando en general un tono carente de solemnidad y de retórica hstoricista. Con los que el ministerio ha editado un volumen con preciosas ilustraciones de Candela Sierra.

 Estos textos interpretados se graban en un documento sonoro, y una treintena de participantes en el drama andante recorre escenarios vinculados al motivo central: el paraninfo del Instituto Internacional de la calle Miguel Ángel, la Residencia de Señoritas de la calle Fortuny, la Casa del Niño de Cuatro Caminos, El Mirlo Blanco en Mejía Lequerica 29, la Asociación para le Enseñanza de la Mujer y el Comité del Libro para el Ciego en la calle San Mateo 15, la conferencia de María Teresa León en la primera sede del  Lyceum en la casa de las Siete Chimeneas de la Plaza del Rey, la exposición de Victorina Durán en la segunda sede en la calle San Marcos 44, la plaza de Santa Ana delante del Teatro Español, las abogadas de la plaza de Santa Ana 11, la charla de María Lejárraga en el Ateneo, el Hotel Ritz donde el Lyceum llegó a celebrar bailes, hasta la incautación del Lyceum por la Sección Femenina de Falange en 1939 y su conversión en Círculo Medina, que representa lo contrario a la emancipación de las mujeres, y finalmente una despedida con una batucada en la Plaza del Rey..

 Quienes participan en este drama-andante provistos de cascos y móvil van escuchando la dramatización en cada uno de los puntos del itinerario. La actividad se enmarca en los actos conmemorativos del Lyceum que de forma paradójica ha sido una de las experiencias más desconocidas de este país. 

 El Lyceum fue una respuesta española a las experiencias de los clubes femeninos británicos de principios del XX, que con el transcurso de los años se extendieron a París, Nueva York, La Habana, Berlín y otras capitales. Una entidad esencialmente femenina dedicada no solo a organizar reuniones sino actos culturales, e incluso reivindicativos. Donde aparecen en su origen las mujeres de la Residencia de Estudiantes, y se convierte en embrión de una generación de españolas de la República. Para pertenecer al Lyceum era necesario tener una titulación o haber desarrollado una actividad intelectual o creativa. Aunque estaba concebido como un club de mujeres en paralelo a los masculinos de finales del XIX, los hombres podían permanecer en el salón de té y fueron especialmente importantes las conferencias o lecturas que realizaron personajes como Lorca o Rafael Alberti.

 Casi todos los nombres representativos de las mujeres de la República, aquellas que impusieron la igualdad de derechos pertenecieron al Lyceum que además impulsó una labor social, con la apertura de una guardería gratuita para hijos e hijas de trabajadores en el barrio de Cuatro Caminos, impulsando la traducción al braile de una importante biblioteca al servicio de las personas invidentes. Es notorio el impulso del Lyceum en la promoción de la presencia femenina en las artes, entre otros con una exposición de Maruja Mallo. Y más allá del abanico de actividades sociales, incluidos los bailes en el Ritz, las mujeres del Lyceum fueron muy activas desde la perspectiva de la vida socio-política, llegando a pedir que no se impusiera la pena capital a los sublevados en Jaca.

 Aunque en la presidencia honorífica figuraba la reina Victoria Eugenia y la Duquesa de Alba, el Lyceym se caracterizaba por un gran pluralismo político, y en ella figuraron mujeres conservadoras, lo mismo que socialistas y comunistas; en su mayoría pertenecientes a la clase media urbana. 

 Entre 1931 y 1936 llegó a constituirse un Lyceum Club Femenino en Barcelona, que tuvo una intensa participación tanto en el fomento de las artes tradicionales como en la cinematografía (las sesiones del Cine Fémina) y que cuando estalla la guerra civil llegan a crear una mochila para los soldados que combaten a favor de la República.

 En 1939 el Lyceum es incacutado por la Sección Femenina de Falange. Una parte de su biblioteca se salva y libra del expurgo. Buena parte de esos ejemplares permanecen sin uso alguno con páginas en las que sobre el sello del Lyceum se coloca el de Falange. Libros que en 2000 derivan hacia los mercados de libros viejos y que hoy el Ministerio de Cultura tiene interés en recuperar como testimonio de la accidentada historia de las mujeres en España.   

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