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El apoyo de la UE a Ucrania en el segundo aniversario de la agresión rusa

Francisco Aldecoa Luzarraga Presidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo, Catedrático de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid

Hoy, 24 de febrero, conmemoramos el segundo aniversario de la agresión rusa a Ucrania. Durante estos dos años, el conjunto de las instituciones de la Unión Europea, los Estados miembros y la sociedad civil europea han apoyado con fuerza a Ucrania y a su pueblo para hacer frente a esta agresión. El respaldo ha sido tanto institucional (desde el mismo día de la agresión, hubo un Consejo Europeo extraordinario donde la Unión Europea respaldó a Ucrania sin límites) como político de todos los Estados miembros, como diplomático a través de posicionamientos completos en diversos foros internacionales. 

Quizá lo más importante, que a veces se olvida, ha sido el apoyo de la sociedad civil, especialmente desde el punto de vista humanitario. No debemos olvidar que ha habido una aplicación de la directiva de asilo temporal de 2011 (que, por cierto, es la primera vez que se aplicaba) por la cual se han asilado en los países europeos hasta ocho millones de ucranianos, si bien actualmente son menos ya que al liberarse el territorio algunos han vuelto. 

También se ha prestado una importante asistencia hospitalaria a los heridos en la guerra, en muy buenas condiciones, a través de la cual se ha asistido a más de cien mil soldados y heridos en los bombardeos. La sociedad civil europea se ha volcado con los ucranianos en todos los sentidos. Hay que recordar también que se ha facilitado una ayuda económica sin precedentes, por parte de la Unión Europea y los Estados miembros, y un apoyo militar que no se esperaba. 

Es la primera vez que la Unión Europea ofrece un apoyo masivo de carácter militar a un Estado asociado, como es Ucrania. El último paquete de ayuda que se ha aprobado en el Consejo Europeo de febrero asciende nada menos que a 50.000 millones de euros. Con lo cual la ayuda europea está siendo superior a la de Estados Unidos e incluso la militar tiene ya parecido alcance, ya que desde octubre los Estados Unidos no consiguen aprobar la ayuda prevista de 60.000 millones de dólares. 

Además no va a ser fácil que lo hagan efectivo, debido a que tanto la sociedad norteamericana como el Congreso de los Estados Unidos están profundamente divididos respecto a la ayuda a Ucrania. De tal manera que, a pesar de lo que dicen algunos medios de comunicación, el apoyo europeo especialmente de la Unión Europea y de la sociedad civil está siendo completo. Así lo manifiestan las encuestas, que indican que incluso está ahora por encima del 80% el apoyo de la ciudadanía a la política europea en favor de Ucrania.

Lo importante ahora es que ese respaldo continúe con la misma intensidad e incluso superior, con objeto de que la agresión termine cuanto antes y las tropas rusas se retiren definitivamente del territorio ucraniano invadido. Es importante que quede claro que esto es posible y además necesario. Lo que se está dilucidando en la agresión a Ucrania es nuestro modelo político y social de la Unión Europea, al que Ucrania está intentando incorporarse plenamente. 

Precisamente uno de los apoyos más importantes de la Unión Europea a Ucrania ha sido cuando el Consejo Europeo de junio de 2022 le ha concedido el estatuto de país candidato, junto a Moldavia y con algunas condiciones a Georgia. Posteriormente, en decisiones tanto del Consejo como de la Comisión, se han iniciado las negociaciones para ser país miembro y de momento van bastante rápido, más rápido de lo que se pensaba. 

Hay que recordar también que el Consejo de Asuntos Exteriores de primeros de octubre se celebró en Kiev, cuando empezaba a trascender las dificultades que tenía Estados Unidos para seguir manteniendo su ayuda. El Consejo se trasladó por primera vez a un país no miembro de la Unión Europea, para dejar claro que el apoyo de la Unión Europea era completo, incondicional y permanente, independientemente de la posición americana. 

Como es sabido, el día 27 de enero falleció de forma repentina nuestro querido vicepresidente Eugenio Nasarre y, si bien en el último número le dedicamos unas referencias de urgencia, en este hacemos un reportaje más completo de todo lo que ha significado para nosotros Eugenio. Entre ellos publicamos un artículo mío que escribí unos días después, reconociendo todo lo que ha aportado al Movimiento Europeo, en los doce años que hemos trabajado juntos. Los primeros siete, él como presidente y yo como vicepresidente, y los cinco últimos al revés. 

La aportación de Eugenio ha sido decisiva para el Movimiento Europeo y para la política española. El día 4 de marzo celebraremos un acto en el Congreso de los Diputados en recuerdo a su persona y a su labor y en este caso a la aportación suya a la construcción europea. Habrá otros varios homenajes. 

He tenido oportunidad de estar en Ventotene los días 13 al 15 de febrero para participar en los actos preparados por el Consejo Italiano del Movimiento Europeo en memoria del 40 Aniversario de la aprobación del proyecto de Tratado de la Unión Europea, aprobado por el Parlamento Europeo el 14 de febrero de 1984, llamado generalmente como “Proyecto Spinelli”, ya que Altiero Spinelli fue su principal impulsor. Es conocido que este proyecto nace como consecuencia de la primera legislatura al Parlamento Europeo desde que este es elegido por sufragio universal en 1979. 

Los parlamentarios europeos se sintieron con la legitimidad de origen para transformar la Comunidad Europea, de naturaleza económica, en una Unión Europea de naturaleza política democrática. Es sabido que aunque no entró en vigor el Tratado entonces, porque los Estados miembros entendían que era excesivamente audaz, sin embargo como consecuencia de los cambios en Europa y en el mundo en 1989, el proyecto fue uno de los referentes principales en los que se basó la elaboración del Tratado de Unión Europea, llamado Tratado de Maastricht, en 1991.

Una vez más me encantó Ventotene, no solo los actos que se celebraron sino el clima que se establece entre los asistentes, para poder pensar más allá del pasado, sino también en el futuro de Europa. De esta Europa inacabada, que necesita un nuevo impulso especialmente a través de la reforma del Tratado. 

Posiblemente se convoque la Convención Europea en el próximo Consejo Europeo de marzo. En todo caso, las elecciones del 6 y 9 de junio van a ser importantes para conseguir este nuevo avance. El ambiente entre los participantes de los encuentros de Ventotene era más positivo respecto a las perspectivas electorales proeuropeas que las que se manifiestan desde la opinión pública española. 

Posiblemente el error de los pronósticos españoles es que están sumando los resultados de las últimas elecciones nacionales europeas y no tienen en cuenta las encuestas a nivel europeo. No hace falta insistir que, por ejemplo, en España los ciudadanos votan de forma diferente en las elecciones autonómicas y en las elecciones generales. Lo mismo creo que está ocurriendo en la apreciación sobre las perspectivas electorales de las elecciones al Parlamento Europeo de junio. 

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