Escrito por 12:06 pm Economía

El cervecero Rivera presidirá el gran lobby al que acude el Rey pero no Sánchez

Ignacio Rivera

por José Sanuy 

Ignacio Rivera Quintana, (A Coruña, 1965) presidirá el Instituto de la Empresa Familiar (IEF), el más potente lobby empresarial español. Es presidente y consejero delegado del grupo cervecero Corporación Hijos de Rivera, fundada en Galicia en 1906. Pertenece a la cuarta generación de la familia y es bisnieto de su fundador.

Hijos de Rivera está presente en el segmento premium con su marca Estrella Galicia; en el sector del agua con las marcas Cabreiroa, Agua de Cuevas, Fontarel y AUARA  y en distribución de bebidas a nivel nacional. Con 52.000 empleados directos e indirectos factura 2.500 millones de euros, el 1% del PIB en Galicia con marcas presentes en más de 70 países.  Sucederá en la presidencia del IEF al empresario vasco, Andrés Serdagorta, presidente de Sener. 

Funciona sin complejos como ‘lobby’ 

El Instituto de la Empresa Familiar es, más que una patronal o un círculo empresarial el más influyente ‘lobby’ del país. Su denominación de “empresa familiar” proporciona la falsa ida de que representa a las empresas pequeñas, que son el 90% de las españolas. 

El Instituto está controlado por compañías potentísimas, algunas de las cuales rompen el esquema de lo familiar como: Inditex, Acciona, Mercadona, Bankinter, Planeta, Prensa Ibérica, el Grupo Barceló, la sociedad de los Polanco en el accionariado de Prisa, etc.

Es un ‘lobby’ y funciona sin complejos como ‘lobby’, hasta el extremo de que fue el desencadenante de la creación del Consejo Empresarial de la Competitividad (CEC), la madre de todos los ‘lobbies’, felizmente autodisuelta. El IEF aportó al CEC su práctica en el oficio de ‘lobby’.

Leopoldo Rodés, ‘alma mater’ del Instituto hasta su fallecimiento, le sugirió a José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona: “José Manuel, si nosotros pudiéramos juntar a las empresas más importantes del país, sean o no familiares, podríamos hacer una organización empresarial digna, una referencia seria del mundo empresarial, y no como la CEOE, que nos avergüenza a todos”.  

Sus congresos los preside el Rey pero casi nunca Sánchez

De la potencia del Instituto da fe el hecho de que casi todos sus congresos han sido presididos por el Rey incluso cuando el hoy Felipe VI era príncipe de Asturias, o por los presidentes del Gobierno: José Luis Rodríguez Zapatero y  Mariano Rajoy. Pedro Sánchez lo clausuró el celebrado en noviembre de 2019 donde fue recibido fríamente sin recibir un mísero aplauso a su intervención aunque si algunos abucheos, lo que en parte se explica porque Sánchez no ocultó su intención de aumentar impuestos a las grandes empresas. Si fue aplaudida la presencia del dirigente del PP, Pablo Casado. Desde entonces se negó a acudir a ninguno de sus congresos. 

Una asociación mayormente catalana

Aunque el IEF integra a asociaciones familiares en toda España, lo que trata de resaltar organizando sus congresos cada año en una ciudad, lo cierto es que es mayormente una asociación catalana de hondas raíces en esta comunidad y con sede en Barcelona. Es significativo que el ‘alma mater’ fuera Leopoldo Rodés y que la mayor parte de sus dirigentes actuales sean catalanes. Lo han sido casi todos sus presidentes. La junta directiva está  vicepresidida por la catalana Sol Daurella,  presidenta de Coca-Cola Europacific​ Partners y son catalanes la mayor parte de su equipo de dirección.  

La influencia del IEF en la sociedad catalana es proverbial. El Instituto presume de que toda la legislación sobre el Impuesto de Sucesiones la habían conseguido ellos en Cataluña aunque lo desmiente Foment del Treball, que asegura se consiguió en una reunión entre Pujol y Rodrigo Rato auspiciada por la patronal catalana, entrenado en mantener una relación amable con los gobiernos sean del signo que fueren. Lo que nadie le niega es su eficacia en conseguir una fiscalidad favorable.

Preocupa a sus miembros la situación que vive Cataluña que afecta tan negativamente al empresariado. El presidente del Instituto en 2019, Francisco J. Riberas, puso el énfasis en la necesidad de “recuperar la normalidad lo antes posible ya que es muy peligroso proyectar esta imagen ante los clientes e inversores internacionales”. 

El compromiso de la empresa familiar al respecto es quizás el más significativo de los que se han producido hasta ahora por parte de entidades representativas del empresariado como la gran patronal catalana Foment del Treball, o el Círculo de Economía de Barcelona, el Cercle, en contraste con las proclamas independentistas de la Cámara de Comercio de Barcelona, la ‘Cambra de Comerç’. 

La regulación de los lobbies a paso de tortuga 

Actúan en España lobbies de distinta envergadura además del Instituto de la Empresa Familiar:  la AEB, Seopan, Anfac, Farmaindustria, en ámbitos sectoriales o la CEOE, el Círculo de Empresarios; el Círculo de Economía de Barcelona, o de forma más ligera, el Foro Puente Aéreo o el Palco del Real Madrid, entre otros, en ámbitos suprasectoriales. Todos ellos subrayan que no actúan políticamente en el sentido fuerte de la palabra.

En todo caso han pasado muchos años y distintos gobiernos que han prometido regular los lobbies sin conseguir avances significativos. En noviembre de 2022 el gobierno aprobó un “Anteproyecto de Ley de Transparencia y de Integridad en las Actividades de los Grupos de Interés” que no ha pasado de anteproyecto. El adelanto de elecciones supuso el aparcamiento de la norma.  

Jesús Lizcano que hasta hace poco presidió Transparencia Internacional España asegura que en este país “ha habido una evidente falta de interés por regular los lobbies, tanto por parte de los propios lobbistas como sobre todo por los responsables públicos o políticos, potenciales destinatarios de las gestiones o presiones de los lobbies; es realmente necesario y urgente que en este país haya una normativa que garantice conocer quién influye en los procesos legislativos, cómo influye, sobre quién, con qué resultados y con qué medios económicos lo hace. Hay que resolver el importante retraso respecto a otros países en esta regulación legal para que haya un mayor conocimiento, confianza y control social de las actividades de estos grupos de interés”.

Hace un año El Nuevo Lunes dedicó una portada a este problema bajo el título: “La regulación de los lobbies, a paso de tortuga” donde se informaba que solo tres empresas del Ibex se “retratan” en el registro creado ad hoc por la CNMC al tiempo que su regulación parlamentaria prometida languidece. El semanario señalaba que solo estaban registradas tres compañías: Telefónica, Red Eléctrica y Cellnex”. 

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