En la escena internacional se plantea ya la conveniencia de buscar alternativas para compartir con el dólar su papel en las transacciones internacionales.
Fernando Puerto.
Abril 2025
Desde la llegada de Trump a la Presidencia de EEUU están cambiando a gran velocidad las reglas que rigen el funcionamiento de la economía internacional y las relaciones entre los países. El dólar ha sido un buen instrumento para afianzar el poderío americano desde el fín de la segunda guerra mundial. En las actuales circunstancias, cabe preguntarse si la divisa americana podrá mantenerse como única referencia monetaria internacional y si el resto del mundo lo va a aceptar.
EEUU principal impulsor del libre comercio y la globalización desde el último tercio del siglo pasado, ha dado un cambio radical con la llegada de Trump a la Presidencia del país el pasado mes de enero. El libre comercio con los principales países del planeta facilitó el crecimiento de la economía americana que durante los últimos 40 años experimentó importantes tasas de crecimiento sin ahorro, al tiempo que incrementaba su deuda exterior. El proceso de formación del ahorro interno fue progresivamente agotándose debido a las inversiones inmobiliarias de los particulares y las condiciones en que estas se produjeron, las mismas que provocaron la crisis de 2008. Para mantener tal demanda de créditos hubo que recurrir al ahorro de otros países atraídos para invertir en unos bonos del tesoro bien remunerados y avalados por la principal economía del mundo.
Una economía cuyo déficit en la balanza corriente acabó superando el 6% del PIB en algunos momentos, un fenómeno sin precedentes que en circunstancias normales hubiera sido frenado por la reacción de los mercados financieros internacionales. Pero esas circunstancias normales para la mayoría de los países, no lo son para EEUU debido al papel del dólar como moneda para los intercambios internacionales y divisa refugio para los capitales financieros, una consideración derivada de su poder económico, político y militar desde la segunda guerra mundial.
Vale recordar que el dólar abandonó la convertibilidad, su referencia al oro, en 1971 con la Administración Nixon. Este cambio supuso una revolución con respecto a las condiciones establecidas en la Conferencia de Bretton Woods en julio de 1944. El dólar ha sido desde entonces la moneda internacional, un privilegio basado en su relación estable con el oro y en la confianza que suscitaba EEUU. Después de 1971 desapareció uno de los pilares que sustentaban ese privilegio, aunque no le ha impedido seguir con una importante tasa de crecimiento. La incógnita ahora concierne a las repercusiones de la nueva política arancelaria de Trump, ya que no sabemos si la crisis comercial va a perdurar y si con ella no se acabará la confianza, que es el segundo soporte del dólar como moneda internacional única.
Hoy es difícil imaginar una alternativa ya que en dólares se realizan la mayor parte de las transacciones internacionales, petróleo, gas y todo tipo de bienes y servicios, pero el futuro no está escrito. Ya existen iniciativas para tratar de competir y compartir con el dólar su papel actual y aunque es posible que tome tiempo y surjan dificultades, es necesario idear nuevos medios monetarios compartidos, para que la estabilidad mundial no dependa de la buena o mala gestión económica y monetaria de una única administración, que gestiona el dólar como mejor conviene a sus intereses.
La moneda es una mezcla de usos y costumbres de instituciones privadas y públicas que la gestionan con alguna disciplina. Los gobiernos del mundo han confiado el funcionamiento del sistema monetario internacional al mercado, con un papel prominente para el dólar, pero en el mercado no siempre prevalecen el orden y la disciplina, tal como han puesto de manifiesto las últimas crisis económicas.
Por otra parte, desde hace unos años han aparecido las cripto monedas, nuevo instrumento para la inversión que obliga a un replanteamiento de la teoría monetaria vigente. Una vez más, las autoridades americanas conscientes de las debilidades del dólar y los problemas con su deuda exterior, estudian nuevas fórmulas inspiradas en las cripto monedas para completar el papel del dólar en las transacciones internacionales. Inspirándose en el bitcoin han creado el “stablecoin” al que tratan de dotar con unas normas estrictas de funcionamiento, que están recogidas en el Proyecto Genius discutido en la actualidad en el Congreso; con él pretenden convertir EEUU en la capital mundial de las cripto monedas.
Los bitcoins que conocemos son activos de inversión, pero con los stablecoins se trataría de crear un nuevo activo de inversión que sea también medio de pago, siempre con referencia al dólar. Serían emitidos por los bancos privados americanos para invertirlos luego en bonos del Tesoro a los que usualmente tienen acceso los inversores de todo el mundo. Habrá que esperar hasta conocer sus características y funcionamiento una vez que Genius salga del Congreso, pero sugiere un nuevo medio para atraer capitales con los que los inversores internacionales financien la deuda. El éxito de esta nueva fórmula dependerá una vez más de la confianza de los inversores.
En la escena internacional convertida ahora en multipolar las preocupaciones toman distintos derroteros y se plantea ya la conveniencia de buscar alternativas para compartir con el dólar su papel en las transacciones internacionales. Más aceptable parecería la definición de un nuevo estándar monetario que satisficiera a todos en los dos aspectos fundamentales: la moneda como medio de pago y la moneda como unidad en la que se expresan los precios de las materias primas y las reservas. Esta moneda, para ser estable, tendría que ser gobernada por una autoridad supranacional encargada de limitar su cantidad y de imponer una disciplina a los desequilibrios de pagos. Así planteado parece muy necesario ese nuevo estándar monetario, aun considerando las enormes dificultades que presenta su mera concepción.
La creación del Euro que apenas ha cumplido un cuarto de siglo, podría servir de inspiración para imaginar un cesto de monedas dólar-euro-yen-bric (Brasil, Rusia, India y China han comenzado en 2024 a estudiar la posibilidad de crear una moneda para sus intercambios). Sería unidad de referencia como fue el ECU en su día. Como precedentes existen otras propuestas que ya fueron estudiadas hace décadas, tal es el caso del Bancor que al final de la 2ª guerra mundial propuso Keynes.
Otra más reciente es la que hizo el Banco Central de China en 2009 para la creación de una moneda de reserva internacional.
El juego de poderes y la relación de fuerzas han cambiado y es cada día más difícil que uno sólo imponga su moneda a los demás, generando con frecuencia incertidumbre y crisis, en función de una gestión monetaria que es de su única responsabilidad.
No es fácil el cambio de paradigma monetario pero la situación actual exige que se comience a pensar en nuevas posibilidades.

