Escrito por 10:00 am Economía

El estancamiento de la renta real de los hogares españoles

por Carlos Berzosa

24 febrero 2024

El diario El País del miércoles 21 de febrero ofrecía una información basada en datos de la OCDE, firmada por Denisse López, que es realmente preocupante, como es que la renta real- esto es, descontando la inflación- de los hogares españoles en 2023 no ha alcanzado aún el nivel que había en 2007, o sea antes de que estallara la crisis financiera. Se puede pensar que esto es lógico, pues los efectos de la crisis y las nefastas políticas de austeridad llevadas a cabo, seguida después por la pandemia, y la guerra de Rusia-Ucrania, han generado una época de turbulencias de tal calibre que pueden explicar la difícil recuperación de la renta de los hogares.

Sin embargo, en la mayor parte de los países de la OCDE, excepto España, Grecia e Italia, la renta familiar ha crecido un 22% ente 2007 y 2023. Hay que preguntarse ¿Cómo es esto posible, cuando por si fuera poco la mejora de la renta real de los hogares se ha dado en gran número de países con un PIB por habitante inferior a España? Algunos, como es el caso de Hungría y Polonia se encuentran a la cabeza de esa mejora. Hay que tener en cuenta, además, que la economía española ha tenido en los últimos años un crecimiento del PIB superior a la media de la Unión Europea y que ha llegado a superar las previsiones realizadas por diferentes instituciones internacionales y españolas. Se ha conseguido incrementar el empleo, disminuir en consecuencia la tasa de paro, y el número de ocupados alcanza un récord histórico. 

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) en el año 2023, el número de ocupados fue de 21.246.900, el empleo creció en 783.000 personas, el paro bajó en 193.400 personas, y el número de activos se incrementó 589.000 personas. Datos todos ellos que reflejan una recuperación de la actividad económica, que debe llevar consigo una mejora de la renta real en los hogares, la cual sí se ha dado pero insuficiente para conseguir la que había antes del estallido de la crisis financiera que se trasladó a la economía real. En todo caso, estos datos aceptables, dentro de lo que se puede esperar en un momento tan adverso, han tenido lugar en los últimos años, pero si se contempla el periodo de 16 años las cosas han sido muy distintas. 

 Una de las razones de ello, es que, a pesar del crecimiento del PIB, la población aumentó en este periodo en casi tres millones de personas.  Este crecimiento de la población ha sido superior al habido en el PIB, que no solo ha crecido poco, sino que en algunos años decreció, como es el caso del 2009(-3.8%), 2011(-0.8%), 2012(-3.0%),2013(-1.4%), 2020(-11.2%). Todo ello supuso una caída brusca de la renta per cápita. De hecho, según los datos de la OCDE, si el 2007 se establece como nivel 100, la renta per cápita en el cuarto trimestre de 2012 llegó al 84%, que fue el más bajo de todo el periodo. A partir de entonces se inicia el crecimiento hasta que vuelve a ser interrumpido por el confinamiento, De manera que se produce otra bajada, pero no tan grande como la que tuvo lugar en la crisis anterior, pues llegó a algo menos del 90%. Desde entonces ha habido fluctuaciones para alcanzar el 97,6% al concluir el 2023.

 Hay que señalar que de los tres países que aún no han alcanzado el nivel de 2007, España es el que se encuentra más cerca, mientras que Italia está a un 93,2 y Grecia el que sale peor parado a un 79,1. Justo han sido los tres países que más sufrieron las consecuencias de la crisis de 2008, siendo mucho más grave la que se produjo en Grecia.  Por tanto, una explicación de por qué aún no se logrado llegar al nivel que había en 2007 tiene su origen en la profundidad que para estos tres países supuso la Gran Recesión que se inició en 2008.  La pregunta que surge entonces es ¿por qué estos tres países sufrieron las consecuencias en mayor grado que otros? Todo ha dependido de las circunstancias particulares de cada uno, que conduce necesariamente a que haya que tener en cuenta la naturaleza de la estructura económica. Por lo que se refiere a la economía española los males se deben a la excesiva expansión financiera-inmobiliaria, al elevado peso del turismo, la debilidad del sector industrial, y la dependencia energética del exterior. La crisis arrastró a bastantes Cajas de ahorro y a algún banco, y supuso un frenazo para la construcción. Si este periodo llevó consigo la caída del sector inmobiliario y parte del sistema financiero, la pandemia con el confinamiento y las restricciones frenó el turismo. Una economía en la que la interdependencia financiera- inmobiliaria y el turismo han desempeñado un papel protagonista sobre la producción de bienes materiales es lo que explica en gran parte lo sucedido. 

Una dinámica económica que se ha sustentado en procesos de enriquecimiento fáciles y rápidos, resultado de burbujas especulativas, y no en ganancias basadas en la innovación y la inversión productiva. Una baja productividad global resultado de que muchas empresas son intensivas en trabajo en mayor medida que en capital. A su vez bastantes actividades empresariales se apoyan en una fuerza de trabajo barata. Si no se apuesta por un crecimiento en Investigación, Desarrollo e Innovación, la economía española tendrá que competir con salarios bajos y elevados costes sociales.

De hecho, los costes sociales han sido ya muy elevados como consecuencia de la crisis surgida en 2008 y la política de austeridad, que se manifestaron en el aumento de las desigualdades de renta, riqueza, territoriales, y de género. Estas desigualdades, agravadas durante el confinamiento, son una de las causas principales de que no se hayan recuperado los niveles de la renta real de los hogares españoles. Si a los bajos salarios se añade la elevada tasa de paro, aunque haya descendido, y el porcentaje de población en riesgo de pobreza y exclusión social, tendremos la explicación del mal comportamiento de la renta real de los hogares que contrasta con los otros países de la OCDE. El porcentaje de la población en riesgo de pobreza y exclusión social era del 26% en el año 2022, según la encuesta de condiciones de vida del INE. El 7.7% de la población se encontraba en situación de carencia material y social severa.   

En concreto, las razones las podemos encontrar en los acontecimientos acaecidos desde 2007, pero la causa básica es el modelo de crecimiento del capitalismo español, que tiene sus fortalezas, pero excesivas debilidades, algunas de las cuales he tratado de mostrar.  Por ello estamos en la cola de los países de la OCDE en lo que respecta a la recuperación de renta real de los hogares sobre la que había antes del comienzo de las varias crisis que se han venido padeciendo. En otras ratios estamos mejor situados.

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