Una de las iniciativas más complejas y con mayor número de participantes de investigación que existe en el mundo
José Sanuy
El Alzheimer afecta de forma desproporcionada a las mujeres (dos de cada tres diagnósticos), lo que impulsa a la ciencia a investigar el impacto de variables exclusivamente femeninas en la enfermedad, como la historia reproductiva.
A diferencia de investigaciones previas, el trabajo liderado por el Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC), centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall impulsado por la Fundación La Caixa, ha liderado en su Estudio ALFA un análisis de la relación entre la historia reproductiva y diversos biomarcadores tempranos específicos de la enfermedad de Alzheimer en mujeres postmenopáusicas a lo largo del tiempo.
En vanguardia mundial
Se trata de una de las iniciativas más complejas y con mayor número de participantes de investigación que existe en el mundo, con 2.700 participantes sin alteraciones cognitivas, dedicada a la detección precoz y la prevención del Alzheimer.
Los participantes tienen entre 45 y 74 años, y en su mayoría son descendientes de personas con Alzheimer, por lo que la cohorte está enriquecida en cuanto a factores genéticos relacionados con la enfermedad.
Del Estudio ALFA se alimentan diversos proyectos de investigación que se llevan a cabo en el BBRC como ALFA + o ALFA Genetics en los que se incluyen otras pruebas como resonancia magnética cerebral, Tomografía por Emisión de Positrones (PET, por sus siglas en inglés), punción lumbar y test de olfacción, entre otras.
El estudio aporta evidencia preliminar de que, solo en mujeres que ya presentan una elevada acumulación cerebral de proteína β-amiloide, el número de partos podría influir en el curso cognitivo.
De hecho, el embarazo provoca profundos cambios hormonales, inmunitarios e incluso cerebrales, llegando a modificar el hipocampo, una región cerebral clave para la memoria y una de las primeras afectadas por el Alzheimer. Debido a esta elevada exigencia fisiológica, la gestación podría influir en los procesos de envejecimiento y contribuir a explicar parte de las diferencias entre hombres y mujeres en el desarrollo de la enfermedad.
El trabajo se ha realizado con datos de 254 mujeres y constituye una de las primeras investigaciones que estudian conjuntamente esta relación durante las fases preclínicas de la enfermedad. Esta cohorte sigue a personas voluntarias sin deterioro cognitivo, la mayoría de las cuales son descendientes de primer grado de una persona con Alzheimer. Se trata, por tanto, de una población enriquecida en factores de riesgo de la enfermedad.
Las fases preclínicas constituyen una ventana valiosa
También incorpora biomarcadores cruciales y esenciales del Alzheimer, como la acumulación cerebral de la β-amiloide y el volumen del hipocampo. Por un lado, la β-amiloide es una de las proteínas características de la enfermedad y puede comenzar a acumularse en el cerebro décadas antes de la aparición de los primeros síntomas. Por el otro, la disminución del volumen del hipocampo es uno de los marcadores estructurales más utilizados para evaluar su progresión. Por todo ello, las fases preclínicas constituyen una ventana especialmente valiosa para investigar qué factores o variables pueden influir en la trayectoria de los procesos biológicos asociados al Alzheimer.
«Estos resultados no indican que tener hijos aumente el riesgo de desarrollar Alzheimer», explica Clara Gallay, estudiante de doctorado del BBRC y primera autora del estudio. «Lo que observamos es que el número de partos podría influir en cómo evolucionan determinados cambios cerebrales cuando la patología ya está presente, aunque todavía se necesita mucha más investigación para comprender los mecanismos implicados».
En las fases más tempranas del Alzheimer
En conjunto, estos resultados sugieren que la historia reproductiva relacionada con la gestación podría interactuar con algunos cambios cerebrales que ocurren en las fases más tempranas del Alzheimer, lo que refuerza la importancia de incorporar factores específicos relacionados con las mujeres en la investigación sobre la prevención y la detección precoz de la enfermedad.
«Estos resultados son preliminares y requieren confirmación en cohortes más amplias», explica la Dra. Anna Brugulat, investigadora postdoctoral del BBRC y autora de correspondencia del estudio. «Para poder establecer causalidad, necesitamos más estudios, con un tamaño muestral mayor, mediciones hormonales directas y seguimientos más prolongados. Este es solo el primer paso, pero estamos convencidas de que comprender mejor el papel de los factores reproductivos en las fases más tempranas del Alzheimer es fundamental para avanzar hacia estrategias de prevención más personalizadas.»
Una línea de investigación pionera y prometedora
Son pocas las investigaciones que han explorado la relación entre el número de partos y la función cognitiva, incluyendo biomarcadores específicos del Alzheimer.
El trabajo representa la primera publicación de esta línea de investigación en el Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC) y marca el inicio de un programa de trabajo destinado a comprender mejor cómo la historia reproductiva y otras variables específicas del sexo femenino pueden influir en los procesos cerebrales durante las etapas iniciales de la enfermedad. Las hipótesis incluyen factores biológicos, como los cambios hormonales acumulados durante los embarazos, así como también aspectos sociales o de estilo de vida relacionados con la crianza.
Identificar las variables que influyen en la trayectoria cognitiva de las mujeres es clave para superar la brecha histórica de investigación en salud cerebral femenina. Lograrlo en las etapas iniciales del Alzheimer, cuando todavía existe oportunidad de intervenir, contribuirá de manera decisiva a optimizar el diagnóstico temprano y a consolidar una medicina más precisa y personalizada en el futuro.
El Alzheimer en cifras
Actualmente, en España se estima que el Alzheimer y otras demencias afectan entre 850.000 y 950.000 personas, cifra que se traduce en una de cada diez personas mayores de 65 años y un tercio de las mayores de 85 años. Estas patologías son una de las principales causas de mortalidad, discapacidad y dependencia. Si no se encuentra una cura efectiva y, con el aumento de la esperanza de vida, en el año 2050 el número de casos podría triplicarse en el mundo, superando el millón y medio de personas solo en España, un hecho que podría llegar a colapsar los sistemas sanitarios y asistenciales.
La investigación del BBRC se centra en la fase preclínica del Alzheimer, un período previo a la aparición de los primeros síntomas, cuando ya se producen cambios en el cerebro asociados a la enfermedad. Cuenta con más de 150 profesionales dedicados a contribuir a la vanguardia de la investigación sobre el Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas.

