Escrito por 11:58 am Tribunas

El futuro no es lo que era

por Ignacio Vasallo


Ya sabemos, lo han asegurado repetidas veces mentes preclaras, que hacer predicciones es arriesgado, sobre todo si son de futuro como aseguraba el gran jugador y entrenador de beisbol Yogi Berra, sobre los resultados de la liga. Bueno, parece que antes ya lo había dicho Niels Bohr, el físico danés que fue uno de los precursores de la bomba atómica. Decían los que trabajaban en ese asunto que él era dios y Oppenheimer su profeta.

Está claro que la mayoría de los comentaristas políticos no están informados  sobre la liga de beisbol americana, no han leído la incomparable obra de Berra y no saben quién es  Bohr.  Son osados y se atrevieron a hacer predicciones e incluso predicciones de futuro, primero con las elecciones el 23 de julio y consecuentemente con la posible formación de gobierno.  Se han equivocado y ya solo les queda recurrir al Yogi:  “ yo nunca dije la mayoría de las cosas que dije “ o confiar en el olvido.

Más me preocupa que mentes lúcidas saltaran hacia el mañana sin enterarse de que no había red, como fué el caso de Ignasi Guardans, en la tertulia matutina del informativo en la SER . 

Guardans explicó convincentemente que Sánchez no lograría los apoyos parlamentarios suficientes y en consecuencia habría nuevas elecciones, porque a los partidos independentistas catalanes les importa una higa la gobernabilidad de España y solo piensan en la repercusión de sus acciones en el principado. Todo esto explicado con un tono que no dejaba lugar a dudas. Recordemos que el citado sabe de lo que habla; por experiencia: fue diputado y portavoz con CDC, europarlamentario, director general con UCD   y por formación. Si él se equivocó, cómo no nos vamos a equivocar los demás.

 Resulta, que el que parece que conoce al Yogi es el presidente del Gobierno en funciones -por algo pasó un par de años trabajando en Nueva York durante su juventud- porque siguió su sabio y arriesgado consejo “cuando llegues a una bifurcación en el camino, cógela”.

 Los admiradores de los partidos de la oposición reaccionaron lanzándose a la calle en la que los manifestantes  se confunden, es decir se funden unos con otros hasta hacerse indistinguibles. Como decía el maestro sobre unos aficionados que habían saltado al campo: “ no se si eran hombres o mujeres porque llevaban la cara tapada”. Otros, que aseguraban no militar en ningún partido no sabían a donde ir, si a la Moncloa, al Congreso o a otro sitio y  “si no sabes a donde ir tienes que andar con mucho cuidado porque es posible que no llegues allí”.

Tanto los que apoyan al gobierno en funciones como los que se enfrentan a él anuncian funerales   por muertes políticas de los del otro bando ,  reales o no , a los que hay que asistir porque  “ si tu no vas a los suyos ellos no irán al tuyo “.

Los que quieren que no llegue a nacer el nuevo gobierno después de fracasar en su intento, durante 5 años, de cargarse al anterior, en un “dèja vu que se repite”,  andan ya escasos de munición dialéctica y tienen que volver a utilizar cansinamente adjetivos, hipérboles y falacias como “ los españoles quieren…” Necesitan descansar porque han llegado a un punto en que “no pueden concentrarse mientras piensan” enredándose en sus acusaciones. Preguntan por qué tiene el gobierno miedo a las urnas, lo mismo que no paran de repetir los nacionalistas catalanes desde hace 7 años. Les hace falta una buena “siesta de un par de horas, de 3 a 6“. Insisten porque confían en que “ nada termina hasta que se acaba “.

Necesitan leer atentamente al maestro a ver si sonríen un poco y se les quita esa cara de enfado permanente que tan mal da en la televisión y que agría el carácter .

Ya han dado “ el cien por cien en este primer tiempo del partido, pero no ha sido suficiente, por lo que en la segunda parte tendrán que echar el resto”. Seguro que algún experto en Berra les explica que “ hasta Napoleón tuvo su Watergate”. A ver si miran al futuro con un poco de optimismo, aunque “ el futuro no sea lo que solía ser”:

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