Escrito por 11:45 am Dossier

El Gobierno volverá a Telefónica ante la amenaza de intrusos indeseables

Foto Europa Press


por José García Abad


Tras la intrusión de Arabia Saudí por medio de su operadora estatal Saudí Telecom Company (STC) que controlará un 9,9 % de Telefónica, y el bajo precio de las acciones de la teleco que facilita la entrada de nuevos compradores, han saltado las alarmas del Gobierno que se plantea tomar posiciones en la compañía junto a otros inversores españoles, comprando un paquete significativo – se habla del 5 % que es lo que mantienen sus principales accionistas, la Caixa y el BBVA – que permita al Estado formar parte del consejo de administración. 

El presidente del ejecutivo que pronto pasará de estar en funciones a funcionar con plenitud de mando está escamado tras el desafío de los dirigentes de Repsol, su presidente Antonio Brufau y su CEO Josu Jon Imaz que amenazan con desviar inversiones hacia Portugal. Ambas compañías, Telefónica y Repsol, fueron las más valiosas joyas de la corona que España privatizó plenamente.

Cuando el Estado desapareció de Telefónica

La presencia de los gobiernos en Telefónica, que nombraba los presidentes de la teleco, ha ido decreciendo paulatinamente hasta muy recientemente, cuando José María Álvarez-Pallete alcanzó la cúpula en abril de 2016 sin intervención aparente del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. José María Aznar designó a Cesar Alierta (Zaragoza 1945, presidente desde julio de 2000 a abril de 2016) que lo mantuvo en su puesto José Luis Rodríguez Zapatero.

Decir, como suele decirse que la privatización de Telefónica empezó con Felipe González y concluyó con José María Aznar puede ser engañoso pues lo más relevante es señalar cuándo el Estado dejó de controlar la compañía. Lo fue José María Aznar que, en febrero de 1997, privatizó el paquete que conservaba el Estado en tiempos de Felipe González que alcanzaba el 20, 9 %. 

Telefónica nacía en 1924 cuando fue españollzada por la dictadura del general Primo de Rivera la que era una filial de ITT pasando a denominarse Compañía Telefónica Nacional de España” (CTNE).  Y fue propiamente nacionalizada por Franco en el año 1945 cuando el Estado adquirió el 79,6 % de las acciones de la compañía. En 1967 la empresa lanzó un paquete de acciones que llegaron a manos de pequeños ahorradores, las célebres “Matildes”, llamadas así por una campaña publicitaria protagonizada por José Luis López Vázquez, que decía: “¡Matilde, Matilde que he comprado telefónicas!”

Felipe González de la mano de Pedro Solbes rebajó la presencia del Estado que era del 32 % al 20, 9. Aplicó la llamada técnica del corte del salchichón.  José María Aznar, de la mano de Rodrigo Rato privatizó el resto. Este hace presidente a Cesar Alierta y años después Alierta nombra consejero a Rato. 

Cesar Alierta fue utilizado por Aznar para controlar a un importante grupo mediático al tiempo que atacaba por tierra, mar y aire al grupo Prisa para acabar con Sogecable, su plataforma digital, sin que para ello dudara en tratar de meter en la cárcel a su residente y a todos los consejeros, de forma que la única plataforma que permaneciera viva fuera Vía Digital la entidad creada por Telefónica por encargo del Gobierno.

Cesar Alierta
Foto: Eduardo Parra / Europa Press

Zapatero salvó a Alierta

El aragonés jugó hábilmente sus cartas para mantenerse en la deseable poltrona de una empresa que encabezaba la capitalización bursátil. A la vista de la defenestración de Alfonso Cortina de Repsol y de los intentos del gobierno de derribar a Francisco González de la poltrona del BBVA y a Manuel Pizarro de Endesa, Alierta pone sus barbas a remojar. 

El astuto zaragozano, hace llegar mensajes a Moncloa de que con él no habrá problemas. Zapatero confía entonces a Javier de Paz, a la sazón presidente de Mercasa, la tarea de gestionar las relaciones del gobierno con el presidente de la multinacional de la Gran Vía, con quien se ve cada quince o veinte días a lo largo de la primera legislatura del leonés.

A partir de que éste le confiara la delicada misión, Javier de Paz y César Alierta se vieron frecuentemente y en el roce del frecuente trato alcanzaron un «buen rollo». En estas reuniones, a veces con almuerzo o cena, Javier le dice al aragonés: 

―César, tu tranquilo ―como le dijera el Rey a Jordi Pujol cuando el golpe de Estado del 23-F. 

Y César, que no las tiene todas consigo replica: 

―Sí, tan tranquilo como FG. 

FG son las siglas de Francisco González, presidente del BBVA. 

―Que estés tranquilo, César ―insiste De Paz―, que te lo digo yo, que sé de qué te hablo… Tú eres más listo que FG, te aseguro que nadie te va a mover el sillón. Tienes la palabra del presidente y tú sabes cómo corresponder. 

Alierta le ofrece a Javier de Paz el puesto de consejero. Javier penetra en Telefónica como consejero áulico, como un virrey, y pronto encuentra la oportunidad de recomendarle al presidente de la compañía un «equilibrio» más completo si incorpora a la empresa a Eduardo Zaplana, martillo de socialistas en la anterior legislatura, pero que había sido defenestrado del nuevo poder popular. Y, en efecto, el ex portavoz parlamentario del PP ficha para un cargo de alta denominación, pero de escaso contenido, muy bien retribuido, con dinero y con la consiguiente parafernalia de despachos, secretarias, conductores, tarjetas de crédito, etc.

Más que una compañía

Telefónica, que el 19 de abril de 2024 cumplirá cien años, era más que una compañía, como el Barça es más que un equipo de futbol. Era una institución que acogía en su seno a personas de todo el ámbito parlamentario en busca de un buen empleo, como Manolo Pizarro, Rodrigo Rato,  Eduardo Zaplana, Alfredo Timmermans, Carlos López Blanco,  o Ivan Rosa, esposo de Soraya Sáenz de Santamaría, por el Partido Popular;  Javier de Paz, Narcís Serra, Trinidad Jiménez, Luis Solana, o Paloma Villa, esposa de Eduardo Madina, por el PSOE ; y por recomendación del Rey Juan Carlos, su yerno Iñaki Urdangarín, y quien fuera jefe de la Casa, Fernando Almansa. 

Sigue siendo una de las mayores compañías de telecomunicaciones del mundo con fuerte presencia en mercados principales como Alemania, Reino Unido y Brasil, entre otros. 

Alierta se cubre eligiendo a Pallete para sucederle

A veces el gran jefe indiscutido se retira colocando a alguien de plena confianza que le proteja las espaldas, sea de la familia o  alguien a quien que  se ha promocionado, al  que se le ha ungido como príncipe heredero. Es lo que ha ocurrido en Telefónica. Desde el momento en  que César Alierta colocó a José María Álvarez-Pallete de consejero en 2006, los “aliertólogos” entendieron que este sería el delfín. 

Elegir bien al sucesor permite una retirada feliz. A lo largo de un prolongado mandato se consiguen aciertos y se cosechan fracasos o se dejan flancos que pueden ser utilizados en tu contra si tu sucesor es hostil. 

Hay muchos casos que lo ilustran. Si te sucede un enemigo estás perdido pues se dedicará a resaltar tus errores o a inventarlos, no necesariamente por malicia sino simplemente para resaltar tu propia valía o para justificar unos resultados poco brillantes. “Es que me he dedicado a sanear el desaguisado de mi antecesor” suele ser una excusa perfecta. Así procedió, por ejemplo, Fernando Abril Martorell cuando sucedió en la presidencia de Indra a Javier Monzón. 

Pero somos como somos y no siempre se consigue la lealtad por mero agradecimiento. Y tratar de sucederte a ti mismo por medio de la persona que pusiste al mando es casi tarea ilusa, tanto en política como en la empresa o en otras organizaciones. Con mucha frecuencia tu heredero querrá exhibir su independencia y su valor propio, no dependiente, no vicario, machacándote con mucho cariño. 

Es por ejemplo lo que ocurrió en el Banco Hispano Americano cuando José María Amusátegui sucedió a Claudio Boada. O en otro orden de cosas cuando Mariano Rajoy tomó la antorcha que le encendió José María Aznar. César Alierta, que es de los más listos del lugar, adoptó la precaución de elegir a un incondicional y  marcharse sin irse del todo, quedando como consejero y presidente de su Fundación, hasta que se marchó definitivamente. 

La difícil tarea de suceder a Alierta 

Alvarez Pallete
El presidente ejecutivo de Telefónica, José María Alvárez-Pallete,
FOTO Alejandro Martínez Vélez / Europa Press

José María Álvarez-Pallete llegó y en pocos meses dejó claro que uno de sus principales objetivos era ‘despolitizar’ la operadora. Suprimió los ‘consejos políticos’ de carácter consultivo que tenían en las distintas comunidades autónomas y puso fin a buena parte de los contratos firmados con políticos de todos los colores, empresarios, y sindicalistas, que aunque muchos de ellos no reconocidos, contribuían a engrasar la dinámica de las ‘puertas giratorias’. 

“No es que ya no haya ‘contactos políticos’ –señala una fuente–, algo que sería impensable en una empresa como ésta, pero desde luego, son más fríos porque no quiere deber favores a nadie, y le incomoda lo que pueda opinarse de ciertas relaciones”.

En los últimos tiempos, Alierta se definía a sí mismo como socialdemócrata. Álvarez-Pallete evita definirse, no vaya a salir escaldado. El primero  se movía bien en los despachos políticos, pero el segundo se maneja mejor en las sedes de las  grandes tecnológicas. 

El Estado planea el regreso

Lo hará por medio de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) adscrita al Ministerio de Hacienda que se limita a aclarar ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que “viene monitorizando la situación de Telefónica con un análisis exploratorio interno”.  

La portavoz del Gobierno y ministra de Política Territorial en funciones, Isabel Rodríguez, ha enfatizado el carácter estratégico de la compañía. “Es una empresa estratégica para España – ha declarado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros – por su papel en el ámbito de las telecomunicaciones, pero también en el ámbito de la defensa. No vamos a comentar cada una de las informaciones que se publican sobre estas operaciones por la prudencia que exige esa relevancia estratégica de la misma”.

Ciertamente Telefónica es una compañía ligada al Ministerio de Defensa al proporcionar al Ejército servicios digitales y de telecomunicaciones.

Lamentan personas próximas al gobierno en funciones que en España se produjera una salía total del Estado y recuerdan que en Alemania el Estado controla el 30 % % de Deutsche Telekom; en Francia el 23% de Orange y en Italia el 10% de Italia Telecom. 

Pallete presenta su plan 

En el mundo de los negocios lo que cuenta es el precio de la acción que durante la presidencia de José María Álvarez- Pallete cayó desde el nivel de los 20 euros hasta los 4 en cuyas proximidades, más bien hacia abajo, se mantiene. En el día del inversor celebrado el pasado 8 de noviembre  pidió una desregulación total pues en su opinión, «no tiene sentido para nosotros ser regulados de la misma forma que cuando éramos un monopolio de cobre hace 30 años». 

El plan estratégico presentado prevé la subida de los ingresos anualmente un 1%, y un 2% el resultado bruto de explotación, manteniendo la deuda en una ratio de entre 2,2 y 2,5 veces. Mantendrá intacto el dividendo actual de 0,30 euros por acción en efectivo hasta 2026.

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