Escrito por • 10:29 am• Cultura

 El musical post-stalin que vieron 50 millones de rusos. 

Manuel Espín

 Como cada Navidad algunos canales de televisión españoles y de otros países pondrán estos días ‘¡Que bello es vivir!” (Frank Capra), entre otras cosas porque la película es de dominio público y no hay que pagar derechos. Su equivalente en la Federación Rusa y en varios estados de su área de influencia es ‘Noche de carnaval'(1955) una de las mayores curiosidades del cine.

 A pocos meses de la muerte de Stalin, en 1955 y de manera casi sorprendente se prepara un musical que se contempla en la tradición del mundo occidental sin tener por qué explicitarlo. Esta película nunca vista comercialmente en España aunque se ha podido ofrecer en su momento en algún centro cultural ruso y actualmente en streaming, es una auténtica rareza. El proyecto cayó por casualidad en manos de un director debutante, Eldar Ryazanov (1927-2015), que consiguió hacer la ‘verdadera película de su vida’. 

 Rodada en un sovcolor de un colorido insultante y muy exagerada de tonos como el que se podía hacer en el Hollywood de la época (¡cuánta luz se debió consumir en iluminar esos  ‘sets’ sobresaturados y en el maquillaje!), y con una buena fotografía que todavía hoy llama la atención por su artificio, hecha totalmente en estudio, el argumento de ‘Noche de carnaval’ transcurre en un gran cotillón de un centro cultural soviético en el último día del año, donde se va dando paso a distintos números musicales, con una trama en la que el camarada director del centro es ridiculizado una y otra vez por los jóvenes protagonistas y artistas que se rebelan contra lo que el jerarca considera ‘provocativo’. Bajo un encadenado de situaciones cómicas hay una crítica implícita a la burocracia soviética aunque tratada en un tono de suave comedia.

 El ritmo de esa sucesión de números y las interacciones son casi frenéticas. Se puede considerar con ojos de hoy que en esos números hay mucho ‘kitsch’ y se echa en falta algún toque de guitarra eléctrica -en esos tiempos ya se escuchaba en Occidente a Bill Haley y ‘Rock around the clock’, y al primer Elvis Presley- aunque varios de los números de este musical soviético están bien diseñados y las partituras musicales poseen brillantez. 

 Visto setenta años más tarde esta película aparentemente intrascendente se convierte en exponente del final de estalinismo por un tono relativamente desenfadado impropio de tiempos de realismo socialista. Llaman la atención los medios empleados para su producción rodada integramente en estudio; en este caso el Teatro del Ejército Rojo donde se trabajó casi medio año para desarrollarla.

 Su impacto fue mayúsculo en la época de Kruchov. Nada menos que 50 millones de espectadores de la URSS y los estados de su entorno pasaron por los cines para verla hasta convertirla en el primer gran éxito de la época post-estalinista, y en nuestra época es habitual que se emita en las fechas navideñas en canales de la Federación Rusa y su área de influencia.

 Su éxito impulsó el estrellato de su protagonista Ludmila Gurchenko (1935.2011) cuya trayectoria quedó enredada en las garras de la propia ortodoxia. Cantante y actriz su estilo fue considerado ‘demasiado occidental’ y fue inicialmente vetada para aparecer en nuevas películas, hasta su irrupción años más adelante en títulos como ‘Siberiada’. Esos altibajos dictados por los juegos de poder hicieron que pasara de ser vetada pese a su éxito en  ‘Noche de carnaval’ estrenada en 1956 a ser condecorada en 1983 ‘artista del pueblo de la URSS’, e incluso a mantener y ampliar su protagonismo en la etapa post-soviética. Encontrar ‘Noche de carnaval’ en el streaming (está subtitulada en castellano) permite asistir a una frenética y delirante comedia, todo lo ‘kitsch’ que se quiera aunque con un ritmo frenético y una técnica deslumbrante para la época, donde en cierta medida se está ridiculizando a la burocracia en clave casi bufa. Lo que hace todavía más extraña esta película hecha en ‘años de plomo’ y en la que un aparente pasatiempo encierra diversas lecturas muy lejos del contexto y del tiempo en el que se elaboró. 

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