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El New York Times eleva a Sánchez a la categoría de héroe

Luis Garcia Cañuelo

En una crónica de su corresponsal en Madrid, Jason Horowitz publicada el 19 de abril asegura que Pedro Sánchez se ha convertido en un héroe por plantar cara al presidente Trump. Jason Horowitz constata que “la marca  Trump” es ahora tan tóxica en Europa que tanto izquierdistas como conservadores se le oponen.

“No a la guerra”, gritó Sánchez en una conferencia en Barcelona a la que asistí el fin de semana.- cuenta  Horowitz – Se dirigió a una multitud extasiada compuesta por su base española, pero también por líderes liberales de Europa, Sudamérica, África y Estados Unidos. “Vergüenza para quienes defienden los privilegios de las élites”, dijo, “que apoyan la guerra.”

“Sánchez – explica el corresponsal – había estado cayendo en las encuestas desde el verano. Pero Trump se ha convertido en un salvavidas. Cuanto más intenta Sánchez distanciar España de Estados Unidos, mejores parecen sus cifras en las encuestas. Desde que se enfrentó a Trump, está despertando entusiasmo entre una base que necesita movilizar desesperadamente. Su popularidad está creciendo”.

Concluye que la distancia con Trump es un imperativo político para opuestos tan diametralmente ideológicos como Sánchez y Meloni, que demuestran lo tóxico que se ha vuelto el presidente estadounidense en todo el continente. Trump es tan impopular que le resulta más útil a Sánchez como contrapunto que como amigo.

Razona el corresponsal que a pesar de tener la economía de más rápido crecimiento en la Unión Europea, España se ha vuelto cada vez más polarizada, con gran parte de la animadversión centrada en el señor Sánchez. “Sánchez es un hijo de puta” es un cántico común y espontáneo en cines, estadios de fútbol y discotecas pobladas por jóvenes de derechas.

Recuerda que en febrero, los partidarios del famoso y apuesto primer ministro señalaron que tenía un aspecto terrible — su rostro demacrado y sus ojos hundidos. “Come algo”, gritó una mujer mayor que conoció mientras estrechaba la mano en la ciudad sureña de Jaén. “Estás demasiado delgado”, añadió.

Su compañera en el Times, Katrin Bennhold, recuerda que la derecha nacionalista europea celebró cuando Donald Trump fue elegido por primera vez en 2016. Volvió a celebrarlo cuando regresó a la Casa Blanca el año pasado. Su triunfo fue visto como una reivindicación de las plataformas antiinmigrantes y anti-woke que también han ido ganando impulso en su lado del Atlántico.

Pero en el último año, los aranceles agresivos de Trump, sus amenazas de invadir Groenlandia, su guerra contra Irán — y la crisis energética que ha generado — sin mencionar sus ataques al papa, han cambiado eso.

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