Escrito por 9:42 am Economía

El Nobel de economía premia a los estudios de género


Por Carlos Berzosa *


Claudia Goldin, profesora de la Universidad de Harvard, ha obtenido el premio que concede el Banco de Suecia en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel, conocido para simplificar como Nobel de economía. Este premio no se encuentra entre los cinco que dejó Nobel en su testamento: Física, Química, Fisiología o Medicina, Literatura y Paz. Se instauró en 1968 y se concedió al año siguiente. La ceremonia de entrega se hace con otros cuatro premios en Estocolmo, pues el de la Paz se celebra en Oslo. Es la tercera mujer en recibirlo- la primera en solitario-, pues las anteriores lo compartieron. La primera Elinor Ostrom en 2009 con Oliver E. Williamson. Y la segunda Esther Duflo en 2019- la más joven en conseguirlo- junto con Banerjeee y Michael Kremer.

 Desde que se instauró este premio se han concedido 54 galardones a un total de 92 personas. La desigualdad de género en la obtención de este galardón es abismal. Elinor Ostrom, profesora de la Universidad de Indiana, lo obtuvo por estudiar ampliamente el tema de los bienes comunes y el resultado de sus investigaciones se pueden encontrar en castellano en el libro El gobierno de los bienes comunes. La evolución de las instituciones de acción colectiva (Fondo de Cultura Económica, 2ª ed. 2011). Esther Dufflo, profesora del MIT, lo consiguió por los estudios sobre la pobreza que realizó con Banerjee. Sus aportaciones se pueden encontrar en castellano en el libro de los dos Repensar la pobreza. Un giro radical en la lucha contra la desigualdad global (Taurus, 2015). Con motivo de la concesión del Nobel escribí un artículo “Sobre los Nobel de economía en 2019: Banerjee y Duflo” en la Revista de Economía Crítica (REC) en el número 28. En 2015 se le concedió el premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales.

Claudia Goldin ha obtenido el galardón como reconocimiento a sus estudios sobre la infrarrepresentación femenina y los menores salarios de las trabajadoras en el mercado laboral.  Nació en 1946 en Nueva York. En 1972 consiguió un doctorado de economía en la Universidad de Chicago. En 1990 fue la primera mujer a la que se ofreció un puesto titular en el departamento de economía de la Universidad de Harvard en la que sigue hasta el día de hoy. Sus investigaciones con series largas las ha llevado a cabo para Estados Unidos, aunque se pueden trasplantar para otros países (fundamentalmente desarrollados añado) como ella misma señaló cuando ganó el Premio Fronteras del Conocimiento BBVA en 2019 en la categoría de Economía, Finanzas y Gestión de empresas. Hay que resaltar, como en el caso de Duflo, que las dos han logrado premios prestigiosos dados en España antes de lograr el Nobel. Hay que felicitar sin duda a las dos instituciones por su buen hacer y su acierto en estos dos nombramientos. 

El análisis que efectúa parte de analizar a lo largo de la historia la tasa de participación de la mujer en el mercado laboral. En un periodo de casi 200 años la diferencia en la participación entre hombres y mujeres se ha estrechado notablemente, aunque sigue siendo inferior para las mujeres en 2022 en un 10%. A esa diferencia hay que añadir la brecha salarial que se sitúa cerca del 13%. Subraya el gran progreso que hubo entre 1965 y 1973 en los derechos de la mujer. Estos son los datos que proporcionan una información de gran valía para conocer la desigualdad de género que tiene lugar, pero penetra a su vez en determinar las causas de esta discriminación, así como también el avance conseguido. Este avance es debido a tres razones principalmente: una, a la mejora de la educación de la mujer, dos, al control de la natalidad con los anticonceptivos, y tres a la difusión de los electrodomésticos en el hogar. El tener hijos a una edad más tardía y en un menor número que en años anteriores ha posibilitado a las mujeres hacer una carrera laboral. No obstante, como ya hemos mencionado, la desigualdad en participación y salarial persiste por motivos estructurales y de cultura empresarial. También por la distribución del trabajo doméstico y de los cuidados que recae en grandes proporciones sobre las mujeres. Se centra también en las perspectivas de eliminar las barreras que aún existen. No conozco ningún trabajo de la autora traducido al castellano. Espero que tras este premio los editores se animen a publicar alguno de sus libros. 

En definitiva, un Nobel más que merecido que pone además de relieve la importancia de los estudios sobre la desigualdad de género. Esto debe ser un acicate para que se sitúen como básicos en las facultades de economía, y no como hasta ahora que o bien no existen o bien no forman parte de la troncalidad de las disciplinas de economía. A pesar de estas carencias se cuenta con académicas notables en nuestro país, y por citar algunas menciono a Lourdes Benería, Cristina Carrasco, Paloma Villota, Paula Rodríguez Modroño, Astrid Asenjo, Yolanda Jubeto Ruiz, y María José Martínez Herrero. A todas ellas mi reconocimiento y estima por la labor que realizan.  En esta área del conocimiento se puede afirmar que se está a un buen nivel internacional con contribuciones muy relevantes.   

  • Carlos Berzosa es Catedrático Emérito de la Universidad Complutense y presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Ha sido Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense (1984-1998) y Rector de esta Universidad (2003-2011). A lo largo de su carrera docente ha impartido enseñanzas de Estructura Económica Mundial y Desarrollo Económico. Tiene numerosas publicaciones entre las que destacan los libros ‘Los desafíos de la economía mundial en el siglo XXI’ (Nivola,2002) y los escritos conjuntamente con José Luis Sampedro ‘Conciencia del subdesarrollo veinticinco años después’ (Taurus, 1996) y ‘La Inflación (al alcance de los ministros)’ (Debate, 2012).
Close