Escrito por • 4:59 pm• Tribuna Internacional

El nuevo puesto de Comisario de Defensa y Espacio, ¿una apuesta de futuro o más de lo mismo? 

Abel Romero Junquera, Capitán de Navío en la reserva  Analista Instituto de Estudios Estratégicos (IEEE).

Documento de Análisis IEEE 73/2024. enlace web IEEE 

Conclusiones

La creación del puesto de Comisario de Defensa (y Espacio) en la nueva Comisión es una apuesta algo controvertida de la presidenta Von der Leyen, que tiene un carácter más declarativo que ejecutivo, dada la falta de competencias y autoridad de la Comisión en temas generales de defensa, y su «carácter limitado» en lo específico de industria y mercado de defensa. 

Sin embargo, esta iniciativa se debe encuadrar en un intento de dar visibilidad al problema de las escasas e insuficientes capacidades militares de los países de la Unión, y a las ineficiencias e ineficacias de una industria y un mercado de defensa muy fragmentados desde una perspectiva europea (donde son protagonistas las empresas de dimensión nacional, normalmente orientadas a los intereses estratégicos de sus respectivos países). 

La tarea de Kubilius

El Comisario Kubilius tiene una importante y difícil tarea en diseñar el «cómo» fortalecer la industria y el mercado de defensa a nivel europeo, articulando mecanismos e instrumentos que permitan fomentar la cooperación y la integración entre los 27, y sobre todo buscando fórmulas de financiación que lo hagan posible. 

El escenario geopolítico actual, cada vez más tenso, favorece, y se podría decir que demanda, el desarrollo de esa dimensión europea de industria y mercado de defensa, con la idea de mejorar las capacidades que permitan asumir tareas de disuasión y defensa a nivel europeo de una forma más sólida y eficaz. 

Esto fortalecería la dimensión europea de OTAN, afrontando así la defensa territorial de forma colectiva, no común, que se verá reforzada si los aliados europeos contribuyen de forma más integrada. 

La urgencia para reforzar la capacidad europea de defenderse es mayor que nunca, y no debemos olvidar que la decisión de hacerlo está, una vez más en manos de los Estados miembros, no de la Comisión, que no deja de ser un facilitador. Sven Biscop nos recuerda que si queremos avanzar en la defensa europea, son los EEMM los que tienen que dar un paso al frente. 

El revulsivo Trump

El nuevo Comisario de Defensa tiene un rol de facilitador, debe tratar de «apoyar» a los países, si estos así lo deciden, estimulando y promoviendo acciones para consolidar y robustecer una dimensión europea de industria y mercado de defensa, que es condición necesaria, de esa capacidad europea de defenderse. 

La victoria de Trump el pasado 5 de noviembre, aunque promete incertidumbres en temas de defensa en OTAN y en Europa, podría ser también una oportunidad, el revulsivo que necesitemos para finalmente despertar del sueño una Europa sin guerras, y ponernos a trabajar en defensa. 

Si en su primera presidencia Trump nos puso ante el espejo de nuestra falta de compromiso en defensa y nos recordó lo que ya hace 25 años nos decía Bzrezinski, en un análisis crudo pero realista de la realidad geopolítica europea, esta vez podría ser el catalizador que nos estimule a desarrollar una industria y un mercado europeos de defensa capaces, que nos permita dejar de ser vasallos para empezar a actuar como aliados responsables y «maduros». 

Trabajar con la nueva Administración americana no va a ser nada fácil, más compromiso de los aliados europeos, más gasto, y más capacidades, con previsibles presiones para «seguir comprando americano». 

Respondiendo a la pregunta que titula este documento, el nuevo Comisario de Defensa es una apuesta de futuro, pero no deja de ser más de lo mismo, de seguir construyendo y avanzando en el camino ya trazado por Breton, de involucrar cada vez más a los EEMM, y de ir creando nuevos instrumentos y consolidando progresos que permitan construir un sólido mercado e industria de defensa a nivel europeo. 

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