Escrito por 6:05 am Economía

El pensamiento económico ante la desigualdad

El fin de la guerra fría coincidió con un progresivo aumento de las desigualdades de renta y riqueza en los países desarrollados

Carlos Berzosa

En el artículo anterior señalaba que participé en las jornadas sobre Desigualdades y Exclusión social, celebradas los días 28 y 29 de mayo en Madrid organizadas por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Mi conferencia se desarrolló dentro de la sesión Desigualdades sociales hoy con el nombre: «Desafíos mundiales en desigualdad en el siglo XXI».  Una de mis principales dudas, cuando comencé a prepara mi ponencia que tenía como principal objetivo la desigualdad global, era cuándo se iniciaron realmente los estudios sobre la desigualdad en los países desarrollados desde el final de la segunda guerra mundial. En realidad, no me aparecían apenas trabajos cuyo objetivo fuera precisamente el que he señalado. No sabía si era producto de mi desconocimiento, o es que realmente no los había. Me resultaba importante esto porque un análisis de la desigualdad global en la situación actual requiere una referencia histórica, que ayude a comprender por qué hemos llegado hasta aquí.

Mi posible desconocimiento procedía desde que me incorporé a la docencia en la asignatura Estructura Económica Mundial, pues mi preocupación se centraba en la desigualdad entre países, fundamentalmente entre los desarrollados y subdesarrollados; esto es, lo que constituía el Centro y la Periferia, Norte y Sur. De manera que la desigualdad que había en el Centro del sistema era de una entidad bastante menor que la que tenía lugar entre los desarrollados y los subdesarrollados. Pero también en el hecho de que las naciones subdesarrolladas tuvieran una gran desigualdad dentro de sus fronteras. Unas diferencias de renta y riqueza muy superiores a las que se daban en los países avanzados. La pregunta que surgía ante este panorama con tan elevadas diferencias era por qué unos países se han desarrollados y otros no.  

Mientras estaba en estas indagaciones se publicó en castellano el libro de Milanovic Miradas sobre la desigualdad. De la revolución francesa a final de la guerra fría (Taurus, 2024), que me sacó de dudas. Una obra sobre la historia del pensamiento en un área (la distribución de la renta) tal y como abordaron los propios pensadores. Analiza a varios autores: Quesnay (1694-1774), Smith (1723-1790), Ricardo (1772-1823), Marx (1818-1883), Pareto (1848-1923) y Kuznets (1901-1985). Los cuatro primeros consideran que la desigualdad es esencialmente un fenómeno de clase. En el caso de Pareto la división clave es entre la élite y el resto de la población. Para Kuznets desaparece el estudio de las clases sociales y de las élites y lo sitúa en las desigualdades que tienen lugar entre las diferencias de ingreso en las zonas rurales y urbanas o entre la agricultura y la industria. Tras estudiar a estos autores viene un capítulo que resulta muy esclarecedor» El largo eclipse de los estudios sobre la desigualdad durante la Guerra Fría”. Así que se disiparon mis dudas, no era desconocimiento por mi parte, sino que había escasos trabajos sobre la desigualdad.

Milanovic da las razones de por qué se produjo este eclipse y considera tres argumentos principales. a) la guerra fría, b) la teoría económica dominante, y c) la financiación de las investigaciones. Por lo que concierne a la primera, considera que, en los países socialistas al haberse erradicado la propiedad privada de los medios de producción, los dirigentes políticos planteaban que ya no existía desigualdad y no se hicieron estudios sobre la distribución de la renta, pues eran innecesarios. A los países de Occidente, por su parte, enfrascados en una guerra ideológica y cultural con el otro bloque, tampoco les interesaba mostrar las posibles miserias del sistema.  A su vez, hay que tener en cuenta que el crecimiento económico que hubo y el desarrollo del Estado del bienestar disminuyeron las desigualdades de renta y riqueza. 

Por lo que se refiere a la teoría económica dominante fue el modelo del equilibrio general el que se impuso, y en este modelo no caben los análisis de clase. Se consideró que la distribución de la renta dependía de la productividad de los factores de producción, (renta, capital y trabajo).  Por último, apunta a que la financiación de la investigación económica depende fundamentalmente de los ricos, y estos desde luego no están dispuestos a proporcionar fondos para que se realicen proyectos que ponen de manifiesto la creciente desigualdad.

Lo que salvó las teorías de la distribución de la renta de la desaparición total fueron algunos sectores de las ciencias económicas, revestidos a veces de ropajes neoclásicos, que se encargaron de mantener la relación con las investigaciones previas en el campo de la economía política. En este sentido el keynesianismo desempeñó un papel importante, así como la contribución de Kalecki.

Hubo una excepción a este eclipse y fueron precisamente los estudios que se hicieron desde el mundo subdesarrollado. Reconoce que no ha tenido ocasión de estudiar adecuadamente, en un ejercicio de honestidad intelectual, las contribuciones de los estructuralistas latinoamericanos, como las de Raúl Prebisch, Celso Furtado, y Octavio Rodríguez. Pero sí las de Samir Amin, un autor seguidor de Marx, fundamentalmente su primera gran obra La Acumulación a escala mundial (Siglo XXI, 1974), publicado en francés en 1970, aunque ha seguido las obras posteriores de este autor. 

Todo cambió en 1990 cuando se acabó la Guerra Fría y que coincide con un progresivo aumento de las desigualdades de renta y riqueza en los países desarrollados. Desde entonces ha habido una verdadera explosión de estudios. Esta efervescencia se dio sobre todo desde la década de 2000, entre los que conviene destacar el trabajo de Piketty. Su obra El capital en el siglo XXI, publicada en 2013 en francés, fue un gran éxito de ventas, más de dos millones de ejemplares, y fue traducida a numerosos idiomas. Ha dado lugar a controversias y debates, lo que ha supuesto colocar en primer plano la importancia de la desigualdad, como uno de los graves problemas que padece la economía mundial actualmente.

Hay que subrayar, además, que para Milanovic los mejores estudios sobre la distribución de la renta combinan tres elementos: relato, teoría y datos empíricos. El relato de la desigualdad es la explicación que da el autor sobre cómo se configura la distribución de la renta mediante la interacción de determinadas fuerzas. La teoría es lo que dota al relato de un andamiaje lógico más sólido. Puede ser una teoría económica, política, sociológica, o de otro tipo. Si se quiere contar una historia convincente sobre la lucha de clases, por ejemplo, se deben desarrollar teorías sobre las estructuras de poder y los conflictos por la distribución de la renta entre las clases. Por último, para aportar la información hacen falta datos empíricos.

Establecidas estas premisas de partida, mi ponencia se adentró en la evolución seguida en la desigualdad entre países, y la que se ha venido dando en los países desarrollados, con el fin de obtener un panorama de la desigualdad global. He escrito bastantes artículos y libros sobre ello, pero se puede encontrar una síntesis en el artículo «El contexto socioeconómico neoliberal y su repercusión en el ejercicio de la ciudadanía» en Carlos Berzosa, Emilio José Gómez Ciriano y Francisca Sauquillo El arte de ejercer la ciudadanía, prólogo de Federico Mayor Zaragoza (Icaria, 2023).   

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