Escrito por 2:01 pm Política

El PP engulle a Feijóo

Por Inmaculada Sánchez


Feijóo no se juega el próximo día 26 su investidura como presidente del Gobierno, sino como líder (duradero) del primer partido de la oposición. Y no sólo es Ayuso o Aznar sino la indigestión de la derecha por la frustrada victoria del 23-J la que enturbia cada paso de su vacilante liderazgo

Madrid no es Galicia. Ni La Moncloa el Pazo de Raxoi. Alberto Núñez Feijóo ya debe haberse dado cuenta casi año y medio después de haber sido elegido presidente del Partido Popular, un liderazgo que se resistió a asumir si no se le ofrecía por aclamación. Es lo que tiene venir acostumbrado a mayorías absolutas y a la ausencia de Vox en el parlamento gallego.

Esta próxima semana, los días 26 y 27, Feijóo se someterá a una sesión de investidura como presidente del Gobierno bien diferente a la que él, y todo su partido, habían soñado. No saldrá adelante. Los resultados de las elecciones del 23 de julio sorprendieron a la derecha y a la ultraderecha de este país arrebatándoles, in extremis, una victoria que creían descontada. Pero no sólo eso. Al ‘serio’, ‘moderado’ y ‘solvente’ político gallego, tantas veces reclamado desde las oficinas centrales de su partido como talismán ganador,  la realidad de las urnas le puso los pies en la tierra de Génova 13 y de la oposición en el Congreso de los Diputados. Y no parece que sepa todavía caminar por suelos tan inestables.

Desde que la aciaga noche del 23-J se truncara la alfombra roja hacia La Moncloa en la que venía a transitar, Alberto Núñez Feijóo no ha conseguido mantenerse resuelto y erguido a los mandos del PP. Los vaivenes en la estrategia se suceden y los nervios y las críticas internas acechan tras cada esquina.

Arrancó su andadura como ‘derrotado’ en las elecciones centrando su mensaje en su victoria en las urnas y reclamando al PSOE un imposible: que le dejara gobernar, cuando apenas habían pasado días de los pactos PP-Vox para gobernar en autonomías y ayuntamientos con victoria socialista el 28-M. Apostó por forzar al Rey a proponerle como candidato a la investidura sin contar con los apoyos necesarios cebando la ficción de un posible cambio de postura del PNV. Además, pidió tiempo, casi todo el mes de septiembre, para trabajar el terreno.

Ya en contra de voces cercanas a su despacho, siguió alimentando la fábula de que acudía a la investidura con posibilidades… hasta que tuvo que admitir en un mítin que ésta podría no triunfar. Y para recorrer las semanas que le separaban de la fecha fijada para su cita con la fallida votación no tuvo mejor idea que llenar su agenda con contactos con todos los grupos políticos y actores sociales. El problema de planificar encuentros públicos de semejante nivel es no caer en la cuenta de que sólo saldrá de ellos mostrando sintonía y apoyo un único invitado: Vox. El aislamiento político en un parlamento tan plural como el actual mejor es no mostrarlo muy a menudo.

Con todo, el mayor enredo para Feijóo no fue recrear la foto del reiterado portazo del PNV al PP sino su intención de negociar con los separatistas de Junts que lidera el ’demonio’ Puigdemont.  Nadie podía digerir ese giro en el PP pero hubieron de pasar semanas para que el gallego anunciara que “mejor nos ahorramos el encuentro”, después de que se conocieran algunos contactos de su equipo.

Más cercanos a la fecha de la investidura han sido los dos últimos resbalones del líder popular. El más sonado, la convocatoria de un gran acto cívico en Madrid contra la futurible ley de amnistía que prepara el PSOE para los independentistas catalanes, anunciado solo después de que Aznar lo reclamara públicamente y reconvertido, horas después de intensas marejadas de confusión en el PP, en un mítin al uso para este próximo domingo. El remate para ‘calentar’ la ya próxima investidura de Feijóo ha sido este martes la ocurrencia de Borja Semper de utilizar el euskera en la tribuna del Congreso justo el día en que el PP hacia bandera de su rechazo a semejante pago de Sánchez a sus socios nacionalistas.

No sólo es Ayuso o Aznar, o el ala dura del PP, quien acecha al inseguro Feijóo. Es la indigestión del 23-J y la ira por la frustrada victoria la que alimenta a sus críticos y enturbia cada paso de un dirigente al que todavía se percibe escasamente preparado para lidiar en plazas de primera categoría. Por eso, en la sesión del Congreso del próximo día 26,  Feijóo no se juega su investidura como presidente del Gobierno, sino más bien, su investidura como líder (duradero) del primer partido de la oposición.

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