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El premio Nobel de economía premia el estudio sobre la prosperidad y la pobreza

Carlos Berzosa

El premio Nobel de economía de este año ha premiado a tres economistas Daron Acemoglu, James A. Robinson y Simon Johnson, por sus estudios sobre “cómo se forman las instituciones y cómo afectan a la prosperidad”. Más allá de los artículos académicos que han escrito destacaría dos libros principalmente para conocer el análisis y su pensamiento que exponen en estas obras. El primero de Acemoglu y Robinson Por qué fracasan los países(Deusto,2012), y el segundo de Acemoglu y Johnson Poder y Progreso (Deusto,2023). Voy a centrarme aquí en el primero, por dos razones. Una, por la repercusión que ha tenido a escala internacional habiendo sido traducido a varios idiomas, y la segunda por cuestiones personales debido a que este trabajo se incluye en el área de economía del desarrollo, a cuya docencia, estudio e investigación me he dedicado a lo largo de mi carrera académica. 

Este libro como dicen los autores trata las enormes diferencias en ingresos y nivel de vida que separan a los países ricos del mundo, como Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania, de los pobres, como los del África subsahariana, América Central y el sur de Asia. Como inicio escogen la ciudad de Nogales que se encuentra dividida en dos por una alambrada. Si uno se queda de pie al lado de la valla y mira al Norte ve Nogales (Arizona). La renta media de un hogar es de unos 30.000 dólares estadounidenses al año. La mayoría de los adolescentes van al instituto y la mayoría de los adultos tienen estudios secundarios: A pesar de toda la controversia que generan las deficiencias del sistema sanitario de Estados Unidos, la población está relativamente sana, y tiene una esperanza de vida elevada de acuerdo con criterios mundiales. Muchos de los residentes son mayores de sesenta y cinco años y tiene acceso al programa de asistencia sanitaria Medicare.

Por el contrario, la vida al sur de la alambrada, a solamente unos metros de allí, es bastante distinta, la renta media de cualquier hogar es de alrededor de una tercera parte de la que tienen los del norte. La mayor parte de los adultos no poseen el titulo de secundaria y muchos adolescentes no van al instituto. Las madres se preocupan por los altos índices de mortalidad infantil. Las condiciones sanitarias son deficientes, lo que significa que los habitantes del sur no sean tan longevos como los del norte. 

En ambos lados de la frontera, crecieron las dos ciudades. Los habitantes de Nogales (Arizona) y Nogales (Sonora) comparten antepasados, disfrutan de la misma comida y música e incluso se puede aventurar que tienen la misma “cultura”. Para estas diferencias hay una explicación sencilla: la propia frontera que define a las dos mitades. Nogales (Arizona) está en Estados Unidos. Sus habitantes tienen acceso a las instituciones económicas estadounidenses. Los de Nogales (Sonora)no tienen tanta suerte. Viven en un mundo distinto moldeado por diferentes instituciones. Así que a la conclusión que llegan es que son las instituciones las que explican esas diferencias económicas y sociales. ¿Por qué las instituciones de Estados Unidos conducen mucho más al éxito económico que las de México o, de hecho, que las del resto de América latina? La respuesta a esta pregunta se encuentra en cómo se formaron las distintas sociedades en el inicio del periodo colonial. Hacen por ello un repaso histórico.

Se vive en un mundo que no es igualitario. Las diferencias que hay entre países son similares a las que hay entre las dos partes de Nogales, pero a mayor escala. En todo caso, las diferencias son aún mayores. Lo que tratan de mostrar en el libro es que, aunque las instituciones económicas sean críticas para establecer si un país es pobre o próspero, son la política y las instituciones políticas las que determinan las instituciones económicas que tiene un país. La teoría para explicar la desigualdad mundial señala como interactúan las instituciones políticas y económicas para crear pobreza o prosperidad y cómo las distintas partes del mundo acabaron con conjuntos de instituciones tan distintos. Los diferentes modelos de las instituciones actuales están profundamente arraigados en el pasado, porque, una vez que una sociedad se organiza de una forma concreta, ésta tiende persistir. Los países desarrollados tienen instituciones inclusivas, mientras en los subdesarrollados las instituciones son extractivas.

Esta teoría basada en la bondad de las instituciones para lograr el progreso tiene algunas fortalezas y desde este punto de vista el análisis que efectúan resulta interesante, pues sirve para contrastar con otras teorías y a su vez ayuda a reflexionar sobre la validez de unas y otras. Muchas cuestiones planteadas son sugerentes. Hay que subrayar que este análisis amplía las fronteras estrechas de la economía convencional, micro y macro, al estudiar la historia y las instituciones. 

Pero tiene muchas debilidades, por ejemplo, las desigualdades que hay en cantidad de ciudades de Estados Unidos que, en la mayor parte de los casos, es superior a la que se da entre Arizona y Sonora tienen lugar sin pertenecer a países distintos y con instituciones diferentes. Son demasiado optimistas sobre el desarrollo de Estados Unidos debido a las instituciones sin tener en cuenta el imperialismo y militarismo de este país, así como la hegemonía que desempeña en los organismos económicos internacionales, sobre todo en el Fondo Monetario Internacional con el papel jugado por el dólar. Asimismo, es muy controvertido la idea de que son las instituciones las que determinan a la economía, cuando considero que es al revés, lo que hace necesario un análisis estructural y no solo institucional.

Hay que señalar que este libro ha sido muy bien acogido por gran parte de la academia que han visto en él una explicación convincente de las causas que han determinado el desarrollo de unos países y el subdesarrollo de otros. Se quiere convertir en el paradigma dominante para entender la prosperidad de unos y el fracaso de otros, que son a su vez la gran mayoría.  Desde el surgimiento de la economía del desarrollo, a finales de los cuarenta y principios de los cincuenta del siglo XX, han sido varias las teorías que se han dado con la utilización de instrumentos teóricos y empíricos. A lo largo de estos años no ha habido consenso a la hora de determinar las causas de esta situación. Las discrepancias han sido notables y antagónicas. Ahora se pretende cerrar el disenso y lograr el consenso en torno a estas aportaciones, que vienen además reforzadas por la concesión del Nobel.

Este análisis, resulta muy cómodo para el grupo de poder económico, académico y empresarial, pues no se adentra en las relaciones de clases sociales, en las interdependencias que se establecen de dominio y dependencia y en la hegemonía existente a escala global. En fin, un análisis que complace a los biempensantes, pero que no se ajusta a la realidad de este mundo. 

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