Escrito por 2:03 pm Economía

El presidente de Repsol, Antonio Brufau, amenaza al Gobierno con marcharse de España

por José García Abad

Ya lo amenazó su CEO Josu Jon Imaz el pasado octubre como comentó Ojo Avizor – véase el artículo “El insoportable chantaje de Repsol, la desfachatez de Imaz y el olvidadizo Brufau” – y ahora lo confirma su presidente Antonio Brufau, quien avisa, en un acto de la Fundación Repsol, que si no hay «estabilidad ju­rí­dica y fis­cal» en España, las in­ver­siones por 1.500 mi­llones de euros que la ener­gé­tica previstas se irán de España.  

“Si en España se tiene un impuesto que no tienen los franceses o los portugueses para producir hidrógeno, amenaza el presidente de Repsol, pues seguramente la decisión de la empresa será la de «irse a Portugal o a Francia”

La petrolera más importante del país no ha llegado, por el momento, al extremo de Ferrovial que trasladó la sede de la compañía a Ámsterdam pero su amenaza de retirar inversiones de España representa un chantaje intolerable ante el gobierno del país, una grosera arrogancia antidemocrática. 

Me recuerda a los miembros del gran lobby felizmente fallecido el Consejo Empresarial de la Competitividad (CEC), un formidable grupo de presión que califiqué en su día de tercera cámara, la Cámara de la Plutocracia,  en competencia con el Congreso de los Diputados y el Senado, que según me calificó uno de sus miembros lo integraban  “15 machos Alfa encantados de haberse conocido, acostumbrados a mandar sin objeción alguna, con la entrega acrítica de sus coroneles  en sus respectivas empresas; unos caudillos que se reúnen en el Olimpo dedicando generosamente su tiempo y sus altas capacidades a arreglar este mundo atribulado”.

Le debe el sillón al Gobierno de Zapatero

Antonio Brufau que lleva 20 años al frente de Repsol se olvida de que un gobierno socialista le colocó en tan apetecible poltrona. En el gobierno Zapatero, y entre el núcleo duro socialista, predominaba la idea de que había que desplazar de las grandes empresas privatizadas por Aznar a los amigos que éste colocó al frente de las mismas. Es lo que hizo cesando a Alfonso Cortina como presidente de Repsol en octubre de 2004 gracias a la colaboración de la Caixa, presidida entonces por Ricardo Fornesa, accionista de la petrolera, a cuyo frente colocó a Antonio Brufau quien contaba con el valioso apoyo de José Montilla, entonces ministro de Industria. 

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