Escrito por 12:21 pm Política

El sorpasso vasco y la izquierda española

(I-D) La candidata de VOX Amaia Martínez; la candidata de Elkarrekin Podemos, Miren Gorrotxategi; el secretario general de PSE-EE y candidato del partido , Eneko Andueza; el candidato del PNV a Lehendakari, Imanol Pradales; el candidato de EH Bildu a Lehendakari, Pello Otxandiano; el presidente del PP del País Vasco y candidato a Lehendakari, Javier De Andrés, y la candidata de Sumar, Alba García posan antes del debate electoral, en la sede de EiTB, a 16 de abril de 2024, /Foto:H.Bilbao / Europa Press


Inmaculada Sánchez

Los vascos deciden este domingo algo más que un nuevo lehendakari para los próximos cuatro años. Aunque Euskadi siga tras el 21-A gobernada por el PNV con el apoyo de los socialistas, tal como pronostican los sondeos como ecuación más probable, la posible victoria de EH Bildu y el recambio generacional de la mayor parte de los candidatos darán un vuelco al mapa político conocido. En el nuevo, los abertzales juegan más a la izquierda que a la independencia, la violencia deja de ser el árbitro del partido y vascos y españoles salimos ganando.

Por más que el PP y Vox insistan en citar a ETA como cómplice del Gobierno de Sánchez por sus pactos con Bildu, la ciudadanía vasca conoce mejor que nadie el precio de convivir con quien banaliza el terrorismo o lo justifica y en estas elecciones ha situado a la izquierda abertzale como un actor político equiparable al resto. De ahí los resultados de las últimas encuestas.

Todos los lehendakaris de la historia de Euskadi han pertenecido siempre al PNV, con la única excepción del socialista Patxi López entre 2009 a 2012 y solo gracias a un insólito pacto PSOE-PP sin que los jetzales hubieran cedido su puesto como primera fuerza electoral. Este 21 de abril, sin embargo, esa línea histórica puede quebrarse por primera vez si EH Bildu confirma los sondeos y da el sorpasso a los nacionalistas de Ortuzar.

Los abertzales de Otegi han hecho un largo recorrido para poder situarse ante semejante oportunidad. Los lentos y reconocibles pasos para desmarcarse de la violencia a la que en otros tiempos daban amplia cobertura o los más de 12 años transcurridos desde que ETA anunció el cese definitivo de su “actividad armada” y dejara de matar forman parte de ese camino aún por completar. También la apuesta de Bildu por dar respuesta política, desde la izquierda, a las demandas de una sociedad vasca ávida de futuro.

La ejecutoria política de sus diputados en el Congreso en estos últimos años ha sido también, a mi juicio, reveladora de ese giro. Los votos que la antigua Batasuna o sus marcas sucesoras pedían para las elecciones generales sólo eran utilizados, en su momento, como símbolo de “resistencia”, y los escaños conseguidos apenas servían para visibilizar el conflicto vasco cuando sus parlamentarios acudían a Madrid a tomar posesión realizando proclamas para quedar después vacíos y baldíos toda la legislatura. 

En 2018, por el contrario, el apoyo de los dos diputados de Bildu a  la moción de censura que sacó a Mariano Rajoy de la Moncloa no sólo colocó a Pedro Sánchez en su lugar, también arrebató al PNV la exclusiva de negociar con el poder de Madrid y arrancarle cesiones. Desde entonces los abertzales han ido creciendo electoralmente tanto en las generales, situándose ahora mismo con seis escaños en el Congreso, uno más que los nacionalistas vascos, como en las municipales, con las que el año pasado llegaron a ser primera fuerza en Vitoria. 

La recta final de campaña, sin embargo, se les está atragantando. La entrevista en la Cadena Ser en la que Pello Otxandiano, su candidato a lehendakari, no quiso adjudicar a ETA el calificativo de banda terrorista, ha vuelto a colocar a la violencia etarra y el pasado de los partidos coaligados en EH Bildu entre las prioridades del debate, con el eficaz aliento de todos sus contrincantes electorales y la mayoría de los medios.

Habrá que esperar al domingo para saber la efectividad de este giro en la campaña y cuál es, finalmente, el veredicto de los vascos sobre la evolución de la izquierda abertzale. No sólo está en juego Ajuria Enea. Al resto de españoles de izquierdas también les interesa saber si se confirma que el nuevo actor en el escenario ha llegado para quedarse.  

* Periodista. Exdirectora de EL SIGLO (2011-2023), colaboradora y analista política en TVE, Telemadrid, 20Minutos y otros medios.

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