Escrito por 6:48 pm Dossier

EN PROFUTURO, DE LA FUNDACIÓN LA CAIXA Y TELEFÓNICA, UNEN ESFUERZOS PARA UNA EDUCACIÓN DE CALIDAD EN CONTEXTOS VULNERABLES 

Para alcanzar las metas establecidas por la ONU sería necesario escolarizar a un niño cada 2 segundos antes del año 2030. 

José Sanuy

ProFuturo, una iniciativa integrada por la Fundación la Caixa y Telefónica en la que han puesto toda el alma tanto el presidente de la primera, Isidro Fainé, como el de la compañía de telecomunicaciones, José María Álvarez-Pallete, ha alcanzado una alta reputación  mundial por su campo de actuación de importancia creciente y por los resultados conseguidos en rescatar de la marginación a millones de niños en situación vulnerable y a una capa inmensa de personas de todas las edades, analfabetos digitales, excluidos de internet, y por tanto de la vida moderna. 

Isidro Fainé José María Álvarez-Pallete

Colabora así ProFuturo de forma notable al cuarto propósito de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas: “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”.

Se propone, como señalan Valentina Ríos Lares, responsable del área de Estrategia y Evaluación, y María Fernández Alonso, que lo es del sistema de monitoreo de ProFuturo: “Evitar a toda costa que todos aquellos que ya se encuentran en una situación de vulnerabilidad por sus condiciones socioeconómicas, se conviertan en personas aún más vulnerables por no poder acceder a las nuevas tecnologías o no tener las habilidades necesarias para desenvolverse en la nueva sociedad digital. Esto es la brecha digital y la educación desempeña un papel fundamental para eliminarla”.

Recuerdan que ProFuturo, una iniciativa comprometida con la implementación de la educación digital en escuelas vulnerables de todo el mundo, ha desarrollado, a lo largo de casi ocho años de actividad, un sistema de evaluación y aprendizaje institucional para medir el desempeño de las escuelas en lo que a nivel de apropiación de la tecnología en las aulas se refiere. El SAT (School Assessment and Transformation) recopila y gestiona una gran cantidad de datos cuantitativos y cualitativos, que no solo proporcionan a las escuelas información clave para situarse en una escala de transformación digital, sino que les ayuda a trazar un plan de acción que tenga en cuenta sus circunstancias particulares y les sirva para seguir avanzando.

200 millones de niños no reciben educación 

El pasado 17 de abril, en un nuevo encuentro en el marco del centenario de Telefónica, se reunieron varios expertos en la mesa redonda denominada “Retos para la inclusión digital en la educación en entornos vulnerables” para debatir las barreras que existen en dichos entornos que impiden una plena participación digital de los niños, niñas y docentes.

Las tres ideas que resumen esta mesa redonda son:

  1. La importancia de abordar la inclusión digital con coherencia entre los currículos educativos y la pertinencia cultural.
  2. La necesidad de adaptar las intervenciones a las realidades locales, enfatizando en la necesidad de una educación que sea diversa y adaptable, aún sin conectividad. 
  3. La evaluación y mejora continua, también implica involucrarse en el territorio para que la intervención sea pertinente, habilite la apropiación, y considere la sostenibilidad.

La educación es mucho más que un par de asignaturas en la vida de los niños y niñas; es un derecho fundamental, según el Banco Mundial, «un motor vital para el desarrollo y uno de los instrumentos más efectivos para reducir la pobreza, mejorar la salud y lograr la igualdad de género, la paz y la estabilidad». Siendo uno de los pilares más importantes para asegurar la igualdad y la inclusión, desafortunadamente, en muchos rincones del mundo, este motor está fallando, sobre todo en entornos vulnerables.

Datos recientes de la Unesco indican que el número de niños que no tienen acceso a la educación en todo el mundo ha crecido a 250 millones y viene en aumento este año. Las cifras, recopiladas por el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo y el  Instituto de Estadística de la Unesco, revelan un estancamiento en el progreso educativo a nivel global.

Señala la Unesco que en todo el mundo, el 16 % de los niños y jóvenes (desde primaria hasta segundo ciclo de secundaria) permanecen sin escolarizar. En la educación primaria, uno de cada diez niños del mundo permanece sin escolarizar. 122 millones, es decir, el 48 % de la población sin escolarizar, son niñas y mujeres jóvenes.

Las estadísticas son claras: para alcanzar las metas establecidas en el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) sería necesario escolarizar a un niño cada 2 segundos antes del año 2030. 

Profuturo por la educación en contextos vulnerables

En ProFuturo, unen esfuerzos para ofrecer a nivel global una educación de calidad en contextos vulnerables y de emergencia, donde este acceso puede ser limitado promoviendo las habilidades que todos los niños necesitan para su desarrollo personal y social.

Se ocupan de la capacitación de docentes y alumnos con el fin de mejorar la calidad de la enseñanza y las prácticas pedagógicas efectivas en colaboración con gobiernos, ONGs, empresas y otras entidades para ampliar el alcance y el impacto de sus programas educativos.

ProFuturo presenta una herramienta: la “Autoevaluación de Competencias Digitales para docentes”. Esta plataforma permite a los educadores evaluar de forma rápida y completa su competencia digital, identificando áreas de fortaleza y oportunidades de mejora en pedagogía, ciudadanía digital y desarrollo profesional. Esta herramienta facilita el entender y adaptarse a las demandas de la era digital y los retos que propone el siglo XXI.

La herramienta no solo ofrece información sobre el desarrollo de competencias, sino también recomendaciones y recursos prácticospara mejorar en cada área. Al fomentar la autorreflexión y la formación dirigida, capacita a los docentes para evolucionar constantemente en su práctica digital.

Se proporcionan datos valiosos sobre las habilidades digitales de los educadores, permitiendo a las organizaciones educativas diseñar programas de capacitación más efectivos para la transformación positiva de la educación a nivel mundial.

Con esta iniciativa, ya disponible en cuatro idiomas: español, inglés, francés y portugues, ProFuturo reafirma su compromiso de empoderar a los educadores como agentes de cambio en la era digital.

También en España

Ante tanta digitalización que se ha impuesto en todos los territorios de la vida, quizás nos estamos valorando suficientemente el alto porcentaje de analfabetos digitales.  Debería avergonzarnos como nos avergonzaba en su día el alto porcentaje de los analfabetos en el sentido estricto de la palabra, los iletrados, que sufría nuestro país que todavía en 1970 alcanzaba al 9 % de la población.

Según el Índice de Economía y Sociedad Digital (DESI) España, año tras año, sigue bajando en la clasificación de países europeos con mayor nivel de digitalización en sus empresas. Lo más paradójico es que  España ocupa los primeros puestos a nivel europeo en conectividad de la red, de lo que tanto presume, con razón,  el presidente de Telefónica José María Álvarez-Pallete. También está en la línea de países de vanguardia en cuanto a la digitalización de la Administración Pública, un potencial que se desaprovecha en un alto porcentaje por la dificultad de acceso de muchos ciudadanos.  

OBJETIVO CUARTO DE DESARROLLO SOSTENIBLE DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE LA EDUCACIÓN 

Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos. 

El progreso hacia una educación de calidad ya era más lento de lo requerido antes de la pandemia, pero la covid-19 ha tenido impactos devastadores en la educación, provocando pérdidas de aprendizaje en cuatro de cada cinco países de un total de 104 analizados.
Sin medidas adicionales, se estima que 84 millones de niños y jóvenes no asistirán a la escuela de aquí a 2030 y aproximadamente 300 millones de estudiantes carecerán de las habilidades básicas de aritmética y alfabetización necesarias para tener éxito en la vida.
El progreso hacia una educación de calidad ya era más lento de lo requerido antes de la pandemia, pero la covid-19 ha tenido impactos devastadores en la educación, provocando pérdidas de aprendizaje en cuatro de cada cinco países de un total de 104 analizados.
Sin medidas adicionales, se estima que 84 millones de niños y jóvenes no asistirán a la escuela de aquí a 2030 y aproximadamente 300 millones de estudiantes carecerán de las habilidades básicas de aritmética y alfabetización necesarias para tener éxito en la vida.
Además de la educación primaria y secundaria gratuita para todos los niños y niñas de aquí a 2030, el objetivo es proporcionar igualdad de acceso a una formación profesional asequible, eliminar las disparidades de género y riqueza y lograr el acceso universal a una educación superior de calidad.
La educación es la clave que permitirá alcanzar muchos otros objetivos de desarrollo sostenible (ODS). Cuando las personas pueden obtener una educación de calidad, pueden romper el ciclo de la pobreza.
La educación ayuda a reducir las desigualdades y a alcanzar la igualdad de género. También ayuda a las personas de todo el mundo vivir una vida más saludable y sostenible. La educación también es importante para fomentar la tolerancia entre las personas y contribuye al desarrollo de sociedades más pacíficas.
Para cumplir el objetivo 4, la financiación de la educación debe convertirse en una prioridad de inversión nacional. Además, medidas como hacer que la educación sea gratuita y obligatoria, aumentar el número de docentes, mejorar la infraestructura escolar básica y adoptar la transformación digital son esenciales.

¿Qué avances se han hecho hasta ahora?

Si bien se han logrado avances hacia los objetivos educativos para 2030 establecidos por la organización de las naciones unidas, se requieren esfuerzos continuos para abordar los desafíos persistentes y garantizar que una educación de calidad sea accesible para todos, sin dejar a nadie atrás.
Entre 2015 y 2021, hubo un aumento en la finalización de la escuela primaria, la finalización de la secundaria básica y la finalización de la secundaria superior en todo el mundo. Sin embargo, el progreso realizado durante este período fue notablemente más lento en comparación con los 15 años anteriores.

¿Qué desafíos nos quedan?

Según los objetivos educativos nacionales, se prevé que el porcentaje de estudiantes que alcancen habilidades básicas de lectura al final de la escuela primaria aumente del 51 % en 2015 al 67 % en 2030. Sin embargo, se estima que en 2030 unos 300 millones de niños y jóvenes seguirán careciendo de conocimientos básicos de aritmética y alfabetización.
Las limitaciones económicas, sumadas a problemas relacionados con los resultados del aprendizaje y las tasas de abandono escolar, persisten en las zonas marginadas, lo que subraya la necesidad de un compromiso global continuo para garantizar una educación inclusiva y equitativa para todos. Los bajos niveles de habilidades en tecnologías de la información y las comunicaciones (tic) también son una barrera importante para lograr una conectividad universal y significativa.

¿Dónde lucha más la gente para tener acceso a la educación?

El África Subsahariana se enfrenta a los mayores desafíos para dotar sus escuelas de recursos básicos. La situación es extrema en los niveles de educación primaria y secundaria básica, donde menos de la mitad de las escuelas del África Subsahariana tienen acceso a agua potable, electricidad, ordenadores e internet. Las desigualdades también empeorarán a menos que se aborden las carencias digitales (la brecha entre los países con menos posibilidad de conexión y los países altamente digitalizados).

¿Hay grupos que tienen un acceso más difícil a la educación?

Sí, las mujeres y niñas representan uno de esos grupos. Alrededor del 40 % de los países no han logrado la paridad de género en la educación primaria.
Estas desventajas en la educación también se traducen en falta de acceso a habilidades y oportunidades limitadas en el mercado laboral para las mujeres jóvenes.

¿Qué podemos hacer?

Pedir a nuestros gobiernos que coloquen la educación como una prioridad tanto en las políticas como en la práctica. Presionar a nuestros gobiernos para que asuman compromisos firmes a fin de ofrecer una educación primaria gratuita a todos, incluidos los grupos vulnerables o marginados.
La educación es la clave que permitirá alcanzar muchos otros objetivos de desarrollo sostenible (ODS). Cuando las personas pueden obtener una educación de calidad, pueden romper el ciclo de la pobreza.
La educación ayuda a reducir las desigualdades y a alcanzar la igualdad de género. También ayuda a las personas de todo el mundo vivir una vida más saludable y sostenible. La educación también es importante para fomentar la tolerancia entre las personas y contribuye al desarrollo de sociedades más pacíficas.
Para cumplir el objetivo 4, la financiación de la educación debe convertirse en una prioridad de inversión nacional. Además, medidas como hacer que la educación sea gratuita y obligatoria, aumentar el número de docentes, mejorar la infraestructura escolar básica y adoptar la transformación digital son esenciales.

¿Qué avances se han hecho hasta ahora?

Si bien se han logrado avances hacia los objetivos educativos para 2030 establecidos por la organización de las naciones unidas, se requieren esfuerzos continuos para abordar los desafíos persistentes y garantizar que una educación de calidad sea accesible para todos, sin dejar a nadie atrás.
Entre 2015 y 2021, hubo un aumento en la finalización de la escuela primaria, la finalización de la secundaria básica y la finalización de la secundaria superior en todo el mundo. Sin embargo, el progreso realizado durante este período fue notablemente más lento en comparación con los 15 años anteriores.

¿Qué desafíos nos quedan?

Según los objetivos educativos nacionales, se prevé que el porcentaje de estudiantes que alcancen habilidades básicas de lectura al final de la escuela primaria aumente del 51 % en 2015 al 67 % en 2030. Sin embargo, se estima que en 2030 unos 300 millones de niños y jóvenes seguirán careciendo de conocimientos básicos de aritmética y alfabetización.
Las limitaciones económicas, sumadas a problemas relacionados con los resultados del aprendizaje y las tasas de abandono escolar, persisten en las zonas marginadas, lo que subraya la necesidad de un compromiso global continuo para garantizar una educación inclusiva y equitativa para todos. Los bajos niveles de habilidades en tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) también son una barrera importante para lograr una conectividad universal y significativa.

¿Dónde lucha más la gente para tener acceso a la educación?

El África Subsahariana se enfrenta a los mayores desafíos para dotar sus escuelas de recursos básicos. La situación es extrema en los niveles de educación primaria y secundaria básica, donde menos de la mitad de las escuelas del África Subsahariana tienen acceso a agua potable, electricidad, ordenadores e internet. Las desigualdades también empeorarán a menos que se aborden las carencias digitales (la brecha entre los países con menos posibilidad de conexión y los países altamente digitalizados).

¿Hay grupos que tienen un acceso más difícil a la educación?

Sí, las mujeres y niñas representan uno de esos grupos. Alrededor del 40 % de los países no han logrado la paridad de género en la educación primaria.
Estas desventajas en la educación también se traducen en falta de acceso a habilidades y oportunidades limitadas en el mercado laboral para las mujeres jóvenes.

¿Qué podemos hacer?

Pedir a nuestros gobiernos que coloquen la educación como una prioridad tanto en las políticas como en la práctica. Presionar a nuestros gobiernos para que asuman compromisos firmes a fin de ofrecer una educación primaria gratuita a todos, incluidos los grupos vulnerables o marginados.

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