Escrito por 9:58 am Dossier

En su libro “El Complot”, Stampa, fiscal herido de  Tandem, ataca a Garzón más que al Gobierno y a Villarejo 

José García Abad

Salvo lo esencial del libro que da pie a su título, “El Complot”, publicado por ‘La Esfera de los libros”, o sea que su salida de la fiscalía anticorrupción se debió a una persecución gubernamental, lo demás es muy interesante. Como su estrategia periodística de disparar hacia arriba, que le ganó titulares para bien y para mal; los cotilleos sobre los pasillos de la Justicia; las violaciones de los secretos sumariales; su visión de los asuntos internos de Podemos en los que tuvo lugar filtraciones de los amores del fiscal con la abogada de Podemos, Marta Flor; todo, lo referente a  los tejemanejes del rey Juan Carlos en colaboración con la fiscalía suiza, o de lo que dice del juez Baltasar Garzón a quien acusa de favorecer al siniestro Villarejo y compañía y de aprovecharse del cargo de su esposa, Dolores Delgado, que fue ministra de Justicia y fiscal general del Estado 

En realidad, contra quien Stampa emplaza con mayor intensidad su artillería pesada, con verdadera inquina, es contra Garzón, sin olvidarse, de la esposa de este, Dolores Delgado, y del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. Trata casi con cariño con el principal objeto de su investigación, José Manuel Villarejo, que le dejó patidifuso: “Cuando entramos en su casa y abrimos la caja fuerte y nos encontramos aquella fonoteca de todas las modalidades de los últimos 30 años es cuando definitivamente decimos: esto es tan grande como podíamos imaginar», reflexiona el fiscal.

Un lógico cabreo

En el fondo, lo que mueve este libro es el lógico cabreo por ser apartado de su puesto en la Fiscalía Anticorrupción, donde estaba en comisión de servicio y en la que esperaba que le hicieran fijo. Una reivindicación que podría calificarse de laboral, quizás recurrible a otra Magistratura, que no es la judicial sino la del Trabajo. Ahora se encuentra “relegado” a la fiscalía provincial de Madrid y rebajado en su sueldo.

juega en su contra el hecho de que su aspiración de permanecer en anticorrupción fuera rechazada por la totalidad de los vocales del Consejo Fiscal, incluidos los más conservadores, los que compartían con Stampa su pertenencia a la Asociación de Fiscales. 

No justifica su denuncia de un complot del Gobierno contra él. Mi impresión es que la reacción negativa de sus compañeros, a los que Stampa atribuye “fuego amigo”, no tiene que ver con cuestiones ideológicas sino más bien corporativas: la animadversión contra los jueces o fiscales “estrellas”, como, por cierto, ocurrió con Baltasar Garzón entre otros. 

Cuando, el 27 de abril de 2017, se abrió el caso Tandem y le confiaron al joven Stampa y al veterano Miguel Serrano y cuando empezaron a vislumbrar que pasaban por sus manos los asuntos más escandalosos del momento, y de muchos momentos, entre otros los relacionados con los desmanes económicos y amorosos, del rey emérito debió embargarle la embriaguez de la fama. No es extraño que las persecuciones de las que presume Stampa no tocaran al compañero, Serrano, que por razones de edad, experiencia y categoría tendría en Tandem la última palabra. Su libro se lee como una novela policiaca o de espías en el que no faltan los seguimientos de coches sospechosos.

El juez Diego Egea frente a Stampa

Se extiende Stampa en los sucesos acaecidos en julio de 2018, fecha clave, que es cuando afloran las conexiones de los dos comisarios hasta entonces investigados en “Tandem”, de ahí el nombre de la operación, José Manuel Villarejo y Carlos Salamanca, con otro comisario principal, Enrique García Castaño, jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO).

Poco antes, el 28 de mayo de dicho año, se presentó en el despacho de Stampa Enrique García Castaño con unos abogados miembros del despacho dirigido por Baltasar Garzón, que le aseguraron que venían de parte de Diego Egea, entonces magistrado instructor del procedimiento. Garcia Castaño le pidió que no le detuvieran, dado que el juez Egea le había dicho que no tenían nada contra él.

El 11 de julio de 2018 Ignacio Stampa y su compañero el fiscal Miguel Serrano decidieron firmar la orden de detención a García Castaño. Se produjeron filtraciones en la prensa que ambos fiscales interpretaron como presiones y extorsiones para que fracasara el procedimiento, así que se pusieron a investigar “quien estaba detrás”.

Sabían que en febrero de 2017 García Castaño había sido destituido de su puesto en la UCAO después de que una periodista grabara y publicara sus comentarios despectivos sobre un superior y donde se afirmaba que el entonces ya jubilado comisario Villarejo se preparaba para sacar a la luz información sobre cuentas en el extranjero del rey emérito, en el caso de que avanzaran los procesos contra él.

Cuando el excomisario García Castaño estaba esperando a que se produjera la detención, uno de los letrados que el 28 de mayo habían acompañado al detenido a ver al juez y luego a los fiscales, interpeló a Stampa: “¿Cómo es posible que mi cliente esté detenido? Eso no puede ser pues la causa está judicializada y el magistrado le trasladó a mi cliente que no tenía intención de detenerlo”.

Interviene Baltasar Garzón

Se le permitió al excomisario Castaño comunicarse telefónicamente con Garzón, sobre quien Stampa comenta: “Durante muchos meses de los años posteriores se negaría de forma reiterada y desde distintas esferas que el abogado Baltasar Garzón defendiera personalmente a algún investigado en el asunto”. 

Cuenta el autor de “El Complot” que en septiembre de 2018 le entrevista una periodista, María Montero Clemente, directora del programa “La Ventana Indiscreta” de Radio Las Palmas, que le preguntó sobre la supuesta intervención de la entonces ministra de Justicia, Dolores Delgado, y del magistrado y ahora letrado Baltasar Garzón sobre un naviero español buscado por autoridades extranjeras.

Stampa no proporciona información a la periodista alegando el secreto sumarial, pero esta publicó que los fiscales estaban investigando a la entonces ministra de Justicia por haber tenido una información relevante en el año 2017, cuando ejercía como fiscal de la Audiencia Nacional, en favor de los intereses de los clientes del principal encausado, José Manuel Villarejo Pérez y, por tanto, de este último, interviniendo en alguna reunión para condicionar el procedimiento de instrucción que investigaban ambos fiscales. Al día siguiente se publicó que Baltasar Garzón podría haber cobrado dinero por ello.

Durante una semana muy convulsa se sucedieron más publicaciones sobre el tema y declaraciones públicas de las personas afectadas por las mismas, Dolores Delgado y Baltasar Garzón, sobre los contactos más o menos estrechos que hubieran tenido, tuvieran o dejaran de tener o el número de veces que se hubieran reunido, por razones personales o profesionales, con Villarejo.

El día siguiente, 18 de septiembre, Baltasar Garzón declaró a los medios que las filtraciones buscaban acabar con una persona honesta como la ministra Delgado y terminar con él profesionalmente, al tiempo que anunciaba acciones legales. Dijo: “Es totalmente falso, es indigno, asqueroso, muy grave, vergonzoso. Es falso y la Fiscalía lo sabe”.

El día 24 se lanzó un segundo misil: la publicación de una grabación supuestamente realizada por Villarejo en el restaurante Rianxo de Madrid en la que se oye a varios funcionarios policiales, junto a Garzón y Delgado en una comida del lejano año 2009, siendo en ese momento los citados, respectivamente magistrado y fiscal de la Audiencia Nacional. 

Comiendo en Rianxo

Añade Stampa que la conversación entonces difundida de la comida en Rianxo contenía varios pasajes sórdidos y homófobos de la entonces ministra de Justicia con lo que se hacia creer a la opinión pública que la grabación de esa comida formaba parte de lo intervenido por los fiscales en los registros de noviembre del año anterior de lo que Stampa deduce que la estrategia principal sería a partir de ese momento hacer creer que los fiscales están filtrando el sumario, construyendo así la justificación para decapitarle. 

Sobre esta guerra de las filtraciones el autor vuelve a cargar contra Garzón, refiriéndose a un comunicado de su despacho de abogados en el que pedía que se investigara su supuesta participación en el asunto investigado “instruida bajo el secreto absoluto por el juez Diego de Egea”. “Si la causa estaba declarada secreta – se pregunta Stampa – qué hacía un abogado difundiendo, a través de un comunicado, semejantes datos”.

Sobre la amistad de Garzón con Villarejo, recuerda que fue el propio Garzón quien declaró en el programa “Salvados” que su relación se estrechó cuando Villarejo le confesó que le habían pedido hacer un informe en su contra para apartarlo de la carrera judicial en el oscuro “Informe Veritas”, pero este se negó: “Tu eres de los buenos, le dijo. 

En aquella entrevista, Garzón admitía que “si Villarejo ha tenido margen de maniobra es porque se lo han permitido. No creo que el malo sea Villarejo, es un actor más. Pero quienes diseñan eso si son los malos”.

Asegura Stampa que a lo largo de 2019 se desarrollaron los preparativos para su “decapitación” en base a sus supuestos amores con Marta Flor, abogada de Podemos y la filtración de secretos a este partido, que le llevaron a la retirada de su trabajo y “a que mi mujer hiciera conmigo lo propio de mi domicilio”. Concreta que la “ejecución” se produjo en el 2020 provocada por la periodista María Montero.

Sufriendo el excesivo poderío del cuarto poder

Asegura Stampa que su participación en la causa Tandem le proporcionó un costoso master en periodismo y la constatación de que el “cuarto poder” está dotado de una desproporcionada capacidad de influencia. 

Señala que cada segundo compartimos más de 6.000 tuits, 740.000 watsApp y que una noticia falsa tiene un 70 % más de ser compartida en redes sociales que una verdadera; que la mentira viaja por X (antes twitter) seis veces más rápido que la verdad. Reflexiona que nada sucede por casualidad. Simplemente, no entendemos los oscuros planes a los que obedecen. 

» [El caso Tandem] ha condicionado mi vida personal, mi salud y mi forma de ser durante mucho tiempo. Todo eso absorbía», cuenta en una entrevista con Aimar Bretos en Hora 25 el pasado 5 de marzo. «Es el caso de mi vida porque fue el que más me condicionó la existencia y la de los que me rodean, que es lo más importante del mundo».

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