Escrito por 12:57 pm Política

Escasas propuestas económicas en el debate de investidura

Por Carlos Berzosa


Escribo estas líneas cuando acaba de tener lugar la primera votación para la elección a presidente de gobierno. El candidato Núñez Feijóo como era de esperar la ha perdido, pues no dejaba de ser la crónica de una derrota anunciada. El candidato a la presidencia era muy consciente de ello por lo que convirtió la sesión de investidura en una moción de censura a la gestión del gobierno y la crítica de la hipotética amnistía. Apenas se ha sabido del proyecto que tiene para este país. Ante lo visto en su intervención y en las contestaciones que ha dado a los diferentes intervinientes se ha podido comprobar que no tiene respuestas frente a los grandes desafíos que tenemos por delante. 

El nivel en este sentido ha sido muy bajo. Las grandes cuestiones han quedado al margen y se ha entrado en demasiados detalles menores. Se ha centrado más en la crítica a la posible amnistía que en hacer propuestas en positivo. En economía las escasas medidas sobre lo que quiere hacer son realmente pobres. El tópico de la derecha de bajar impuestos y poco más. Por si fuera poco, encima ahora dice que va a subir el salario mínimo hasta llegar al 60% del salario medio tal como indica la UE. 

Hace esta propuesta tras haber atacado su partido de una forma furibunda esta medida anunciando que iba a ser una catástrofe económica por la masiva destrucción de empleo y la quiebra de muchas empresas que iba a tener lugar. No ha sido así y tal vez haya sido la evidencia de que se puede subir el salario mínimo y crear empleo, lo que le ha hecho subirse a un carro que antes su partido trató de destruir. Si realmente ha sido la realidad lo que le ha hecho cambiar de postura podría llevar a cabo esto a otras áreas. No ha enunciado ninguna medida sobre cómo combatir la desigualdad y la pobreza, a las cuales hizo referencia como critica a la marcha de la economía española en los últimos años, utilizando además datos erróneos. Tampoco plantea como piensa acabar con la inflación, que es lo que está empobreciendo precisamente a las clases sociales de ingresos más bajos.

La inflación afecta de distinta forma a los estratos sociales según su nivel de renta. La gravedad de lo que supone la subida de precios a los estratos más bajos es consecuencia de la excesiva desigualdad que se sufre, que no es el resultado de la gestión de este gobierno, sino que viene de mucho antes, como la crisis de 2008 y las políticas de austeridad que el PP aplicó. En concreto la inflación es un impuesto a los pobres.

Le tengo que señalar que para combatir la desigualdad y la pobreza uno de los mecanismos que hay que poner en marcha es un sistema fiscal progresivo, capaz de redistribuir mejor la renta y la riqueza. Un principio que viene recogido en la Constitución y que ustedes los neoliberales se han encargado de cargar allí donde han gobernado en los diferentes niveles, local, autonómico y central. Desde luego lo que resulta evidente es que no se consigue un sistema fiscal justo y con mayor capacidad recaudatoria bajando los impuestos del IRPF y del Patrimonio. Ha quedado de manifiesto, por los muchos trabajos realizados y yo he insistido mucho en ello, que la bajada de impuestos ha favorecido en España y en otros países a los más ricos.  Se ha ido imponiendo una gran injusticia fiscal.

Hay por supuesto además otros mecanismos muy importantes para combatir la desigualdad y la pobreza, como subir los salarios no solamente el mínimo, de modo que se vaya consiguiendo estrechar la enorme brecha salarial hoy existente, y modificar a su vez la relación entre capital y trabajo actualmente muy a favor del primero sobre el segundo. Es cierto que la determinación de los salarios en la empresa privada viene fijada por la relación empresarios y trabajadores, y en ello el gobierno tiene poco que decir, pero sí aprobar normas que obliguen a que existan convenios colectivos y no a suprimirlos. Resulta necesario a su vez crear unas condiciones de trabajo estable e ir acabando con la excesiva precariedad que había antes de la aprobación de la reforma laboral, y que a partir de la misma va disminuyendo. Reforma a la cual también se opuso el PP. 

Los grandes desafíos que están delante de nosotros, además de los mencionados, como son el cambio climático y deterioro ecológico, han sido los grandes ausentes del discurso de investidura, pues lo que ha mencionado de pasada es realmente lamentable y demuestra el desconocimiento que padece sobre esta cuestión, a pesar de las evidencias que se nos presentan cada vez más delante de nuestros ojos con las calamidades que se están sufriendo. En suma, un aspirante a presidir el gobierno de este país sin programa y que sigue ejerciendo de oposición. El debate se ha salvado en parte, aunque no se discutía sobre lo que había que debatir, porque hubo algunas buenas intervenciones, que han contrastado  por lo general con lo malas y desviadas que han sido las respuestas del candidato.   


Carlos Berzosa es Catedrático Emérito de la Universidad Complutense y presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Ha sido Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense (1984-1998) y Rector de esta Universidad (2003-2011). A lo largo de su carrera docente ha impartido enseñanzas de Estructura Económica Mundial y Desarrollo Económico. Tiene numerosas publicaciones entre las que destacan los libros ‘Los desafíos de la economía mundial en el siglo XXI’ (Nivola,2002) y los escritos conjuntamente con José Luis Sampedro ‘Conciencia del subdesarrollo veinticinco años después’ (Taurus, 1996) y ‘La Inflación (al alcance de los ministros)’ (Debate, 2012).

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