Escrito por • 6:06 pm• Economía

Europa ve con inquietud a la futura administración Trump

Según las estimaciones del Fondo Monetario Internacional, la deuda pública global superará los 100 billones de dólares en 2024, o alrededor del 93% del producto interno bruto mundial, y se acercará al 100% del PIB para 2030.

Rafael Ordovás. Eurocofín 

El martes 5 de noviembre se celebraron las elecciones presidenciales de Estados Unidos para elegir a su presidente durante los próximos cuatro años. Aunque las predicciones anticipaban que sería una competencia muy ajustada, como muestra el gráfico, el resultado final refleja un éxito arrollador de Donald Trump.

Cuando Kamala Harris relevó en julio a Joe Biden en la candidatura a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump iba a la cabeza de las encuestas. A finales de junio, según RealCear Polling, la demócrata seguía estando dos puntos porcentuales por detrás del aspirante republicano de media en una serie de sondeos a escala nacional. Pero entonces la campaña de Harris cobró impulso. El 6 de agosto, día en que nombró a Tim Walz como compañero de fórmula, la candidata presidencial tomó la delantera. Harris supo aprovechar este impulso hasta bien entrado octubre.

Desde el 26 de octubre, las tornas cambiaron y Trump volvía a liderar las encuestas, aunque con un margen inferior al 0,5%. El 3 de noviembre, Trump ganaba por sólo un 0,1%. Debido al margen de error habitual de al menos un 1% en los sondeos, el resultado de las elecciones seguía siendo incierto.

Los resultados de las elecciones dieron por ganador al candidato del Partido Republicano, Donald Trump, que superó la barrera de los 270 representantes del colegio electoral y obtuvo un 51% de los votos (292 representantes). 

Un factor clave en esta victoria fue el desempeño del candidato republicano en los estados bisagra o swing states, que en conjunto aportan 94 votos del colegio electoral, representando casi un 35% del total necesario para ganar las elecciones. Aunque las predicciones señalaban una victoria clara para Trump en Arizona, Georgia y Carolina del Norte, los estados de Michigan y Wisconsin parecían, a priori, inclinarse hacia los demócratas. Pensilvania, por su parte, acaparaba la atención nacional al perfilarse como el termómetro electoral del país, con algunas proyecciones que anticipaban un empate técnico. Sin embargo, los resultados sorprendieron ya que los republicanos lograron imponerse en cada uno de los estados bisagra, consolidando a Donald Trump como el gran vencedor de la noche. 

El voto hispano, una de las claves de la victoria de Trump (y de la derrota de Harris)

El llamado “gigante dormido” parece que, elección tras elección, va despertando, pero no siempre manteniendo la tendencia habitual a favor de los demócratas. En 12 años, el Partido Demócrata ha perdido más de 20 puntos de apoyo entre los votantes hispanos. Todavía está por definir el porcentaje que Trump ha conseguido entre los hispanos, pero no cabe duda de que el incremento de estos votantes ha sido determinante para la victoria republicana.

La abstención ha perjudicado a los demócratas 

Una de las claves principales del resultado fue la baja movilización por parte de los votantes que en 2020 habían dado su apoyo a Biden. Más de 20 millones de personas no acudieron a votar, seguramente por la falta de motivación y conexión con la candidatura de Kamala Harris. 

Los demócratas, deberán reconstruir el partido 

La pérdida de la Casa Blanca, del voto popular y del Senado y la Cámara Baja deja a los demócratas ante un horizonte complejo. Si bien el contexto en el que se produjo la nominación de Kamala Harris fue tardío e improvisado, tras el abandono de la carrera electoral por parte de Joe Biden en verano; ni la movilización de figuras clave del partido, como el matrimonio Obama, ni la campaña en clave del riesgo para la democracia que supondría una victoria de Trump, han servido para tener el apoyo de los estadounidenses. A partir de ahora, el Partido Demócrata tiene por delante el desafío de identificar nuevos líderes y estrategias que les ayuden a reconectar con el votante. 

Los cinco pilares de Trump

Ahora, el “red sweep” (marea roja) de Trump llevará a los republicanos al control total del Congreso y permite al nuevo presidente aplicar los cinco pilares principales prometidos en campaña de una manera más rápida: (I) bajada del tipo máximo corporativo, (II) desregulación, (III) déficit fiscal, (IV) aranceles y (V) reducción de la inmigración. 

Los republicanos controlarán también el Congreso y el Senado 

El Partido Republicano tiene asegurado el control del Senado y de la Cámara Baja, lo que les permitirá aprobar leyes, presupuestos y nombramientos clave sin bloqueos de la oposición. Esto facilita implementar su agenda política y garantizar el respaldo en decisiones de calado, como las nominaciones judiciales y políticas exteriores. Los demócratas no tendrán capacidad de bloquear la agenda de Trump, que iniciará su mandato con plena capacidad de desarrollar sus políticas.

Limitaciones al margen de maniobra 

No obstante, la capacidad para aplicar estas medidas económicas estará limitada por la debilidad de las cuentas públicas y la madurez del ciclo. Trump asumió la presidencia en 2016 con una deuda del 76% sobre el PIB y un déficit de tan solo 2,9%, niveles considerablemente más manejables que el 99% actual y el 7%, respectivamente. 

Además, tendrá que manejar un desafío adicional, la madurez de un ciclo económico que ha experimentado ya su primera bajada de tipos de interés, aunque en niveles considerablemente más elevados que en aquella época.

En el corto plazo, los inminentes ganadores de estas elecciones serían: renta variable americana –tecnología, financieros, defensa y empresas con sesgo doméstico, como mediana y pequeña capitalización– y dólar. En renta fija, se esperan oportunidades en la parte larga de la curva, con la reciente caída en los precios de los bonos y a medida que la prima de plazo sigue aumentando. 

El contexto mundial de la era Trump: la deuda global pone en riesgo el crecimiento futuro

El contexto económico en el que se va a desarrollar la nueva era Trump se puede ver en el último informe del Fondo Monetario Internacional. Según las estimaciones del organismo, la deuda pública global superará los 100 billones de dólares en 2024, o alrededor del 93% del producto interno bruto mundial, y se acercará al 100% del PIB para 2030. Esto representa 10 puntos porcentuales del PIB más que en 2019.

El aumento de deuda viene sobre todo de EE.UU., Japón y China. Por otro lado, se espera que la deuda pública se estabilice o disminuya en dos tercios de los países de la OCDE. Sin embargo, el Monitor Fiscal de octubre de 2024 muestra que los niveles futuros de deuda podrían ser incluso más altos que lo proyectado, y se requerirán ajustes fiscales mucho mayores para reducirla. 

El FMI recuerda que un aumento agresivo de deuda pública puede aumentar los riesgos de shocks financieros. Los países de la Unión Europea más vulnerables a un shock de deuda son Francia, Italia y España. 

Por el contrario, Alemania es uno de los pocos países en los que se estima una caída de la deuda entre 2024 y 2030. Esto hace que la situación de la zona euro sea menos arriesgada que en periodos anteriores.

Una de las preocupaciones es que se “evite la recesión” con un aumento de gasto público financiado con más deuda, algo que puede generar problemas importantes en el futuro.

De momento, los riesgos de un shock financiero son limitados por la política expansiva de los bancos centrales, pero el FMI recomienda a los Estados que aprovechen el entorno de bajada de tipos para reducir la deuda de manera relevante.

Asimismo, el SP Global Ratings espera que la emisión de deuda global, incluidos bonos corporativos, de entidades locales y deuda estructurada, aumente un 17% hasta los 9 billones de dólares para finales de 2024. De momento, la demanda de los inversores es amplia.

El mayor riesgo para estas expectativas es que vuelvan a subir los tipos si el efecto base, del que ahora se beneficia la inflación, no se convierte en una desinflación real y consistente. Las estimaciones de inflación subyacente en Estados Unidos han subido al 2,7% para septiembre. En la eurozona, las expectativas de inflación se mantienen por debajo del 2% para octubre.

Europa, inquieta por el impacto de la agenda de Trump 

Desde Bruselas se ve con inquietud a la futura Administración Trump, ya que durante la campaña anunció aranceles del 10% a los productos importados en EE.UU., lo que supondría un gran impacto en la Unión Europea, que tiene una balanza comercial negativa con el país norteamericano. Los movimientos de Trump en materia de defensa y de apoyo a la OTAN serán también clave para los aliados europeos, cuando los conflictos en Ucrania y Oriente Medio siguen sin resolverse. 

Colapsa el gobierno alemán posibles elecciones anticipadas 

Justo ante un nuevo escenario que podría suponer una oportunidad para que Europa reforzarse su autonomía estratégica y emprendiera reformas para incrementar su papel internacional, Scholz prepara unas elecciones anticipadas alemanas 

La coalición gobernante de tres partidos de Alemania colapsó el miércoles por la noche después de que el canciller Olaf Scholz anunciara el cese del ministro de Finanzas, Christian Lindner, por las persistentes divisiones en el gasto y las reformas económicas, una medida que allana el camino para una elección anticipada dentro de unos meses.

El despido expulsa efectivamente al Partido Democrático Libre (FDP) de Lindner, fiscalmente conservador, de la problemática coalición, lo que obliga a Scholz a convocar un voto de confianza que, según dijo, tendrá lugar el 15 de enero. Si, como es probable, Scholz pierde esa votación, se celebrarán elecciones anticipadas en marzo.

Unas elecciones anticipadas probablemente marcarían el comienzo de un nuevo gobierno liderado por la Unión Demócrata Cristiana (CDU), de centroderecha, que actualmente lidera las encuestas por un amplio margen. Los líderes de la CDU han dado un giro brusco a la derecha en materia de migración en los últimos años, al tiempo que abogan por una ayuda militar más robusta para Ucrania.

Scholz dijo que le había pedido a Linder que flexibilizara las reglas de gasto para permitir más ayuda a Ucrania, pero Lindner se negó, diciendo que tal medida habría “violado mi juramento al cargo”. Linder también atacó la respuesta de Scholz a la debilidad económica de Alemania.

Esta ruptura llega cuando Trump había anunciado que aumentaría los aranceles a las importaciones estadounidenses al 10 o incluso al 20 por ciento. Esto afectaría duramente a las empresas alemanas, especialmente a las empresas automotrices y de ingeniería mecánica que tienen fuertes exportaciones. Estados Unidos fue el socio comercial más importante de Alemania en el primer semestre de 2024.

Guerra comercial transatlántica con graves consecuencias

En respuesta a esa la amenaza, la UE elaboró una contra estrategia en el verano: si Trump aumenta los aranceles de importación al diez por ciento, la UE responderá con aumentos arancelarios equivalentes. 

El Instituto Alemán de Economía (IW) ha calculado cómo afectaría esto a la economía alemana en una simulación. Por ejemplo, Alemania se enfrentaría a una pérdida del PIB de más de 127.000 millones de euros (a precios constantes de 2020) durante otro mandato de cuatro años de Trump. Si ambas partes incluso aumentan el arancel de importación al 20 por ciento debido a una guerra comercial, esto le costaría a la economía alemana 180.000 millones de euros. Así, el PIB alemán sería un 1,5 por ciento más bajo al final del mandato de los republicanos.

↑
Close