Escrito por 7:24 am Política

Falacias sobre las condiciones de la amnistía


Por José Mariano Benítez de Lugo.*


Ya están listos los tambores de guerra de los anmistifóbicos contra los anmistiófilos (nombres dados en mi colaboración a esta Revista el pasado 23 de septiembre) y nos encontramos con no escasas opiniones valiosas por su autores pero no válidas en su contenido, en contra de la concesión de la amnistía, y de entre ellas, con innegable peso es, por referirnos solo a la más reciente, se halla la del ex Presidente del Consejo del Poder Judicial, del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional, Javier Delgado en su artículo del pasado 26 de octubre en el diario EL MUNDO. Por cierto, resulta significativo que en dicho diario no existe una sola colaboración a favor de la ley de amnistía.

         Pues bien, el jurista citado, tras decir que toda decisión de los poderes públicos (y la citada “futura” ley emanaría de uno de ellos, del legislativo), “debe contar con una explicación razonable que la justifique” y que “en el caso debatido éste debe ser de excepcional relieve”, criterio éste que nos parece muy acertado. Pero luego, se atrinchera en sostener (gratuitamente) que la única causa de la amnistía será la de obtener los votos que el candidato (P. Sánchez) necesita para alcanzar la Presidencia del Gobierno, con lo cual -afirma- “luce claramente un interés personal muy alejado de los intereses públicos”, y por ello rechaza la concesión de la amnistía “por razón de su ostensible arbitrariedad”.

         Pero resulta que esas conclusiones son falaces (argumentos con la apariencia de ser buenos pero que no lo son), tal como siguiendo a Aristóteles (Refutaciones sofísticas) han mantenido la doctrina jurídica (p.ej, los profesores Vega en su libro “La fauna de las falacias”, y M. Atienza en su obra “El Derecho como argumentación”). Y es falaz lo que nos dice el emérito magistrado porque parte de una base falsa, como la que él expone: que la (posible) causa de la amnistía traerá causa exclusiva de la posibilidad de investidura del candidato a la presidencia del Gobierno.

         Y es que existen en el caso diversas concausas, siendo una de ellas la expresada por el ilustre exmagistrado, pero hay, debe haber otras, y no nos estamos refiriendo solo a las ya alegadas por el candidato (convivencia, concordia, reconciliación, etc.), sino también y fundamentalmente, a que si algo se está negociando como se harta de decir P. Sánchez, es porque no solo se trata de su investidura sino de algo sustancialmente más, y no  me estoy refiriendo a que además de que con su elección se facilita un gobierno de una proyección social (lo cual es un valioso dato), también debe existir con la amnistía una moneda de cambio resultado de la ignota (de momento) larga negociación con los partidos independentistas.

         Y resulta pertinente acudir a la panoplia de consideraciones que efectúa nuestro Código Civil sobre el tema de las obligaciones y los contratos, comenzando por su art. 1088, que señala que una obligación consiste en un hacer (la Ley de amnistía) y no hacer (la vía unilateral) alguna cosa, y es que estamos, deberíamos estar, en una decisión con recíprocas prestaciones. Por un lado, “yo me comprometo a lograr una amnistía para los tuyos y a ti a algo más que darme tus votos para mi investidura”, cual debería ser el renunciar a la ilegal vía unilateral, y es que, como también recuerda el Código civil en su art. 1.105, no se ha de responder “de aquellos sucesos que no hubieran podido preverse”, y es que en el caso que nos ocupa (y preocupa), por el contrario, resulta previsible, es más, ya han anunciado que acudirán a la vía unilateral para volver a plantear la independencia de Cataluña, esto es, volver al principio del conflicto.

         Por ello, y volvemos a lo escrito por el ilustre exmagistrado, podría tener razón sí y sólo sí la única moneda de cambio para la ley fuera para los votos de la investidura, pero la ratio decidendi (la razón para decidir que es la prueba basal de toda resolución judicial) para propiciar una amnistía debería llevar consigo “algo más” que los votos, aun siendo conscientes de que aunque hipotéticamente firmasen ese compromiso a cambio de la amnistía, el mismo podría ser fácilmente violado sin poder retrotraer la decisión primera condicionante (la amnistía). 

         Terminamos. Por un lado, recordamos que ya el antiguo Digesto (que recopiló todo el Derecho romano de su tiempo) nos decía que cuando a alguien se le perdona algo, eso lo prohíbe para el futuro, y por otro lado, con tristeza tengo que decir que los términos de las preguntas expuestas en el Comité Federal del PSOE del sábado pasado es abiertamente ridículo, porque ¿qué militante del PSOE se va a oponer a algo tan somero y anodino de que se apoye un eventual acuerdo de gobernabilidad con SUMAR, y a recibir los votos para la investidura de otras fuerzas parlamentarias?. Esa no debería ser la cuestión a preguntar, sino lisa y llanamente, si se está de acuerdo con propiciar una ley de amnistía sin que se renuncie a la unilateralidad por los partidos independentistas.

      Como NADA sabemos sobre el contenido y resuelto de esa supuestamente complicada negociación, y sin embargo ya sabemos que por una parte de que por la mayoría parlamentaria se va a otorgar la amnistía, solo nos queda recordar la repetida estrofa de una  canción de nuestra juventud ¿What will be, will be? (¿qué será, será el complicado al parecer acuerdo?), porque como también decía la canción, “the future you can’t to see (el futuro no sabemos lo que nos deparará), con estos independentistas inasequibles al desaliento por su fracasado intento anterior, por lo que son muy capaces y han anunciado ya reproducirlo, de reincidir.   

  • José Mariano Benítez de Lugo

Presidente Honorario de la Asociación de Abogados Demócratas por Europa. Medalla de honor del Colegio de Abogados de Madrid.

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