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Falsificar la Historia

Falsificar la Historia
Juan Miguel Zunzunegui
Grijalbo

por Ignacio Vasallo

Zunzunegui-México 1975- se ha encomendado a si mismo la misión de desmontar las falsedades de la historia tal y como nos la han contado, para  que nos cuestionemos todo en lo que hemos creído, porque los humanos tenemos la facultad de mentir y la inclinación a creer en las mentiras . Para ello hace un recorrido por la historia ,la filosofía y la religión que se inicia con Adán y Eva y llega hasta nuestros días centrándose en algunos de los acontecimientos más simbólicos de la historia universal que demostrarían el poder de la mentira.

Todo empieza con el suceso más trascendente de la historia de la humanidad: la expulsión del paraíso del primer hombre y la primera mujer por caer en una trampa que, el mismo Dios que los expulsaba, les había tendido, por razones que no comprendemos, pero en el Genesis no aparece la manzana, ni Eva estaba en el paraíso cuando Dios estableció la prohibición y todo sucede mientras Adán esta dormido. Caín mata a Abel porque a Dios no le gustan los agricultores, los ángeles tuvieron sexo con los descendientes de Caín. Hubo un diluvio, pero una muestra de cada una las especies animales pudieron salvarse; los humanos vivían 900 años, el pueblo hebreo estuvo 400 años esclavizado en Egipto. Falso, falso y falso.

La mentira aparece con la escritura que fue inventada por las élites para encriptar el conocimiento porque el conocimiento es poder. Con la escritura nace la historia , porque lo que ha quedado por escrito se ha convertido en la verdad.

Con la historia se fabrican las mitologías de las que viven los humanos y que están por encima de las verdades. Las mitologías justifican las guerras .

Mentían griegos y romanos : los alto relieves en los arcos de triunfo que narran las conquistas de Cesar no son diferentes de los murales que cuentan la revolución mexicana o las14 viñetas que resumen la pasión de Cristo.

Falsa es la Ilíada, el Corán o el Bhagavad Gita, la Eneida o la historia de los mexicas caminando 100 años hasta encontrar un águila devorando a una serpiente sobre un nopal.

Mentía la Iglesia corrupta en la Edad Media que, gracias a San Pablo, había conseguido transformar las sencillas enseñanzas de Jesús en dogmas incomprensibles que había que creer por el temor al infierno. Una Iglesia que había sucedido al Imperio como centro del poder.

También mentían los renacentistas que habrían recogido de la herencia grecorromana las ideas de ciencia y democracias y creían que la tierra era plana. Pero  el relato cambia con la aparición de la burguesía, la única clase revolucionaria de la historia: los artistas dejan de ser propagandistas  de la Iglesia para hacer el elogio de los burgueses y las monarquías …

O los ilustrados que aplicaron la ciencia al estudio de la sociedad. Para liberar a esta hay que estudiar el pasado para saber la verdad y dejarla por escrito. Así crean la Enciclopedia.

Falsa la opresión de la monarquía sobre el pueblo hambriento en 1789 en Francia , o  la de los zares sobre  Rusia que era uno de los países que más crecían  antes de la revolución.

¿Cómo podemos creer que el asesinato de Francisco Fernando provocara la Primera Guerra Mundial ? ¿O que fuera la invasión de Polonia por Hitler la que iniciara la segunda? como si de repente un país que había sido dividido en diferentes ocasiones empezara a preocupar internacionalmente. Así nos olvidamos del cerco económico a Alemania o de la amputación de Alsacia y Lorena.

Nos cuentan que Estados Unidos entró en la guerra tras ser atacado en 1941 en Pearl Harbour, porque los Estados Unidos nunca atacan, siempre se defienden, pero se olvidan de que en 1843 los modernos barcos acorazados obligaron a Japón a cañonazos a abrir su mercado, o de las disputas por Filipinas y Hawai o del embargo comercial en 1940.

Ellos acusan a Hitler de exterminio racial cuando crearon su país exterminando a los nativos que allí vivían.

Eran guerras necesarias porque la guerra es la forma de robar que tienen los poderosos y Dios, patria y libertad, son las abstracciones inventadas para que sean las masas las que luchen .

Pero nadie aprende o quiere aprender. En el futuro nos dirán que un día Putin se levantó con ganas de invadir Ucrania y se olvidan de que Estados Unidos cercó a Rusia con la OTAN, invadió Irak y Afganistán promovió el terrorismo checheno o reconoció legalmente a Kosovo. Pero, por supuesto los dictadores no pueden ser justificados.

Dicen que hay que estudiar el pasado para comprender el presente y no repetir errores, pero la historia que te cuentan es para controlarte para que sientas fervor nacionalista cuando sea necesario.

Con la ayuda de Dios todo es más fácil: los hebreos crearon Israel por su mandato, Constantino unificó un imperio, los cristianos expulsaron a los árabes y crearon España. Mehmet conquistó Constantinopla y forjó un imperio y Hernán Cortes tomó Tenochtitlan  y creó el reino que llego a ser la joya de la corona española.

Es muy importante soñar con Dios.

Pero también está el timo de la izquierda y la derecha, cuando en realidad no hay diferencia entre Hitler y Stalin, entre Mussolini y Tito, entre Fidel y Franco.

El viaje universal que nos propone el autor puede parecer pretencioso y es sin duda provocativo, pero en ningún caso es “conspiranoico”.  Su ataque a las élites tiene un tufillo libertario, que tan de moda está en algunos ambientes y que queda patente con su conclusión de que la única manera de transformar la sociedad es transformando primero al individuo.

Para el lector español tiene especial interés por el tratamiento positivo que da a la conquista y a la colonización en posición contraria al nativismo dominante.

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