Escrito por 12:43 pm Política

Felipe González, insidioso, tira la piedra y esconde la mano en su amenaza a Zapatero sobre ETA

Rubalcaba no puede defenderse

José García Abad 

Me parece que lo más novedoso de la larga charla de Felipe González con Ignacio Camacho en el ABC del pasado 30 de junio son sus malvadas declaraciones sobre José Luis Rodríguez Zapatero.

Dice Felipe: “… También de vez en cuando cita [Zapatero] el fin de ETA y a mi me da cierto agobio de pensar en Rubalcaba, que no se puede defender, y yo no voy a remover las conversaciones que guardo con él…”

Imposible juntar tantas insidias en una frase. Desde luego que Rubalcaba, con quien mantuve una entrañable amistad, no se puede defender, ni siquiera de la desfachatez de González en su amenaza a Zapatero. 

No va a remover las conversaciones que guarda con él pero deja en el aire una tenebrosa sospecha sobre el comportamiento de su conmilitón en una cuestión tan tremenda como lo de ETA de lo que por cierto González tendría mucho que callar. Lanza una taimada amenaza contra Zapatero que tampoco puede defenderse que,  prudentemente, se ha negado a un cara cara con su ilustre correligionario, el primer presidente socialista de la restauración democrática, quien por cierto no parece reconocer a los dos siguientes: José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez.

Rubalcaba fue clave en el fin de ETA

Servidor ya ha derramado ríos de tinta en libros, artículos y entrevistas sobre el hecho de que Rubalcaba fue clave en el fin de ETA,  que tuvo las riendas de la estrategia y que, con la mayor discreción, trató y en muchas ocasiones consiguió enmendar los errores de su jefe en las negociaciones con la banda terrorista, pero para bien o para mal, la responsabilidad, digamos histórica de lo bueno y de lo malo, del éxito y del fracaso de lo que trascurre, políticamente durante su gobierno es de su presidente.

Hace un año, el 15 de junio de 2023, preguntado por Carlos Herrera en la Cope si había sido el PSOE el responsable del fin de la banda terrorista ETA, Zapatero fue contundente en su respuesta: “Mi gobierno, sí, bajo mi gobierno se terminó ETA, se entregó ETA, lo digo y lo afirmo. Puedo ser la persona que más datos tenga, que más información atesore, fue bajo mi gobierno con una doble estrategia”. E insistió en que el desarme se había producido bajo su mandato, “no bajo el de Aznar u otros gobiernos”. 

Alfredo Pérez Rubalcaba, a caballo entre González y Zapatero entre los que ha ejercido una labor de “puente”. Gonzalo López Alba escribe en su libro “El Relevo” (Taurus) que Zapatero, nada más ser elegido secretario general del PSOE le llamó y le dijo: “Ya sé que no me has votado, pero seguimos siendo amigos y cuento contigo”. Rubalcaba le respondió: “Por supuesto. Ahora eres el jefe y ya sabes que yo soy un hombre de partido”. 

El primer gran acierto de Rubalcaba en la era ZP fue cuando ofreció a José María Aznar la firma de un Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, a finales del 2000. 

Rubalcaba derrochó habilidad para navegar en aguas revueltas que González llegó a resumir irónicamente: “Joder, Alfredo, eres un especialista en crear problemas para luego resolverlos”.

ZP Cometió errores pero acertó en su empeño en pactar la paz

Uno de sus grandes errores por el que fue crucificado fue su tibia reacción al atentado de ETA en la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas el 30 de diciembre de 2006 en el que murieron dos personas. Se le reprochó de que huyera al coto de Doñana y que no apareciera en la zona cero hasta después de que lo hicieran Rajoy, Gallardón, Esperanza Aguirre y hasta el sursum corda.  El Gobierno, representado por Rubalcaba, permaneció al pie del cañón. 

Se le reprochó ingenuidad, que su optimismo superara lo antropológico, que bebiera en malas fuentes, que pusiera la mano en el fuego en un proceso que no controlaba, pero hay que reconocerle empeño y hasta empecinamiento en un objetivo que merecía la pena. 

Sus errores procedieron de su convicción de que ETA quería autoliquidarse y que se conformaría con una salida digna. Lo tenía complicado. Mariano Rajoy le dijo:  “Si usted no cede, le ponen bombas y si no le ponen bombas es que ha cedido”. 

Zapatero estaba en el punto en que se encontraron González y Aznar cuando caducaron las treguas. ZP acuñó un lema: “Firmeza, unidad e inteligencia”, que sustituyó al que prometía un proceso “largo duro y difícil”. Y es que el presidente disfruta con las frases brillantes. 

Aunque Felipe González “acudía” en apoyo de las tesis oficiales a las pocas horas de desatada la polémica señalando que él “hubiera hecho lo mismo”, unos días después hablaba de ciertos “errores” que no ayudaban a calmar los ánimos.

Rubalcaba fue, en mi opinión, el mejor ministro de Zapatero, quizás de los mejores ministros del Interior. Tras el atentado de Barajas que representaba el fracaso de los primeros sueños de Zapatero de un final negociado con ETA, es el cántabro quien le sirvió los mejores éxitos en la lucha contra la banda.

“Se equivocaría, pero no mintió ―me comentó José Bono―. Estaba convencido de que ETA no quería matar. Pensaba que Otegui no le engañaría. Yo nunca me fie del personaje, Otegui es un mal tipo… que le pregunten a Rupérez… Estoy convencido de que Zapatero pensaba sinceramente que acababa con ETA”. 

Y acabó con la banda 

Como sostiene Luis Rodríguez Azpiolea en su libro  “Los entresijos del final de ETA. Un intento de recuperar una historia manipulada”, ETA no ha conseguido nada. Han matado a 827 personas para nada. Porque ni han conseguido el derecho a la autodeterminación, ni han logrado la unidad del País Vasco y Navarra, que eran sus objetivos. Y tiene 600 presos en las cárceles. El cese definitivo de ETA ha incumplido las previsiones. No ha sido el fruto de un final dialogado. Ha sido el resultado de un proceso unilateral de ETA que arrancó con la tregua de septiembre de 2010 y finalizó con la declaración de cese definitivo de octubre de 2011. Han pasado ya 35 años desde la aprobación de la Constitución, el franquismo quedó en la historia, y ETA no ha conseguido nada”.

Azpiolea añade: “Y Rubalcaba desplegó una adecuada estrategia policial antiterrorista. Él siempre fue a por los etarras más peligrosos, a por los más operativos, para facilitar la labor de Otegi, que él sabía que estaba trabajando por el final de ETA. Persiguió a los tipos más peligrosos, a los que ponían las bombas, a los que planificaban los atentados. Y yo creo que toda esa política inteligente trajo sus frutos. Se puede afirmar abiertamente que con el proceso de diálogo abierto en 2006 se aceleró el final de ETA.

Evidentemente todo esto se hace porque Zapatero lo impulsa. Hay mucha complicidad entre Zapatero y Rubalcaba en este asunto. Coincidieron muchísimo. Zapatero es el que dio luz verde al diálogo con ETA. Y todos los contactos internacionales con Noruega, con Suiza y demás, los lleva Zapatero. Yo pondría a los dos al mismo nivel”.

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